Crítica | Nunca entre amigos
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Efervescencia femenina

Con la gracia justa en material cómico, la película se queda en ese nivel medio ni molesto ni recordable

En la última década y media las comedias americanas de amor y sexo, de juerga y caricia, de ordinario desenfreno y puntual delicadeza, han ido experimentando una saludable renovación, desplegada en dos vertientes: el lenguaje explícito y procaz, espontáneo y abiertamente genital sobre las experiencias sexuales, reales o imaginadas, dejaba de ser territorio exclusivo de los hombres; y, asimismo, los autores de tales diálogos y de su visualización tras la cámara pasaban a ser también mujeres, dispuestas a demostrar que en materia de incontinencia carnal no hay lugar para la discriminación.

NUNCA ENTRE AMIGOS

Dirección: Leslye Headland.

Intérpretes: Alison Brie, Jason Sudeikis, Jason Mantzoukas, Adam Scott, Amanda Peet.

Género: comedia. EE UU, 2015.

Duración: 95 minutos.

Con apenas dos películas como directora y guionista, la californiana Leslye Headland se ha hecho un hueco en ese cine heredero de la comedia romántica clásica, pero más por temática y estilo que por resultados verdaderamente solventes. Ocurrió con Despedida de soltera (2012), adaptación de una obra de teatro propia, modesta puesta al día de la efervescente comedia patán y garrula de hombres en celo, que tan buenos y malos momentos ha dado al cine, y ahora vuelve a pasar con Nunca entre amigos, una especie de renovación del clásico moderno Cuando Harry encontró a Sally para estos nuevos tiempos de naturaleza insolente y descarada, en la que cabe una clase de masturbación femenina (¡impartida por un hombre!) con la ayuda de un bote transparente que deje ver con claridad los movimientos de los dedos.

Hay algo al mismo tiempo novedoso y estancado en las dos películas de Headland. Por un lado, se agradece lo desinhibido de las situaciones y que, en consonancia con nuestras sociedades peterpanescas, los personajes tiendan más hacia la cuarentena de edad que hacia lo juvenil. Sin embargo, por otro no logra alejarse de estereotipos demasiado visitados, tanto en los personajes secundarios como en la estructura narrativa y su desenlace. Con la gracia justa en material cómico, Nunca entre amigos se queda en ese nivel medio ni molesto ni recordable, casi como el atractivo de sus propios protagonistas: Jason Sudeikis, habitual de la comedia desmadrada, y Alison Brie, la Trudy Campbell de Mad Men, ni guapos ni feos sino todo lo contrario.

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