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Un puente en Teherán y un edificio de Zaha Hadid, entre los premiados del Aga Khan

El jurado, presidido por el español Luis Fernández-Galiano, ha destacado el mensaje de integración de las comunidades islámicas que transmiten todos ellos

El director del Premio Aga Khan de Arquitectura, Farrokh Derakhshani (derecha), comenta los proyectos galardonados durante la presentación realizada en el Fuerte de Al Jahili, en Al Ain (EAU).
El director del Premio Aga Khan de Arquitectura, Farrokh Derakhshani (derecha), comenta los proyectos galardonados durante la presentación realizada en el Fuerte de Al Jahili, en Al Ain (EAU). AP

El parque Superkilen de Copenhague, el puente Tabiat de Teherán y un edificio de Zaha Hadid en Beirut, se encuentran entre los seis proyectos ganadores del 13º Premio Aga Khan de Arquitectura, según se ha anunciado este lunes en el Fuerte de Al Jahili, en Al Ain (EAU). El jurado, presidido por el español Luis Fernández-Galiano, ha destacado el mensaje de integración de las comunidades islámicas que transmiten todos ellos.

Los trabajos citados van a repartirse el millón de dólares (unos 890.000 euros) del premio con la Biblioteca y Centro de Arte Infantil de Hutong, en Pekín, y dos actuaciones en Bangladesh, la mezquita Ur Rouf de Dacca y el Centro de Amistad de Gaibandha. En total, 348 proyectos de 69 países se presentaron a esta decimotercera convocatoria, correspondiente a los años 2014 a 2016. Pero sólo 19 de ellos lograron pasar a la fase final.

“Con diferentes comunidades islámicas alrededor del mundo resulta difícil elegir sólo uno de ellos”, ha explicado a EL PAÍS Mohammad al Asad, miembro del Comité Directivo del galardón para 2016, cuyos integrantes no participan en la selección. “Una rigurosa investigación con visitas de arquitectos, especialistas en conservación e ingenieros han evaluado cada candidatura. Esos informes han constituido el fundamento sobre el que han tomado su decisión los nueve miembros del jurado independiente”, añade.

En el caso del parque Superkilen, ese panel ha destacado que se trata de “un espacio público que promueve la integración sin barreras étnicas, culturales o religiosas”. El lugar, en un barrio de inmigrantes de Copenhague, está considerado uno de los más diversos de la capital danesa, con una población procedente de medio centenar de nacionalidades diferentes.

También el puente de Tabiat, en Teherán, se ha convertido en un punto de encuentro para los residentes de la capital iraní. La estructura, que une dos parques sobre una de las autopistas que diseccionan la ciudad, atrae sobre todo a los jóvenes por la posibilidad de perderse en sus senderos o disfrutar, a la caída de la noche, de un poco de intimidad, lejos de las miradas inquisitoriales de los guardianes de la moral.

La obra de la recientemente fallecida Hadid, es la sede del Instituto Issam Fares de Políticas Públicas y Asuntos Internacionales. Su estilo moderno contrasta con el resto de los edificios del campus de la Universidad Americana de Beirut, desafiando la gravedad. Su forma troncopiramidal invertida da la impresión de flotar sobre ese entorno de principios del siglo XX.

España estaba representada con dos proyectos: La rehabilitación de la Torre Nazarí de Huércal-Overa (Almería) y la Biblioteca Pública de Ceuta. En el primero, obra del Estudio Castillo-Miras, el jurado ha valorado la transformación de “un edificio ruinoso en un símbolo del pueblo y de su pasado, que se ha convertido en una importante atracción turística”. En el segundo, de Paredes Pedrosa Arquitectos, ha destacado la incorporación de un fragmento de la ciudad medieval Meriní “como elemento clave del edificio” que ha hecho de la biblioteca un referente cultural.

El premio fue establecido por el agá Jan, el príncipe Karim al Husein, en 1977 para “identificar y animar conceptos de construcción que solucionan con éxito las necesidades y aspiraciones de comunidades en las que los musulmanes tiene una presencia significativa”. Desde entonces ha documentado por lo menos 9.000 proyectos de los que ha galardonado a un total de 116.

A diferencia de otros premios del ramo, el Aga Khan selecciona proyectos que no sólo son sólo destacan por su excelencia arquitectónica sino que mejoran la calidad de vida del entorno donde se ejecutan. De ahí que considere desde la regeneración de barrios marginales hasta rascacielos levantados con criterios ecológicos. Además, junto a los arquitectos, también premia a municipios, constructores, clientes, maestros artesanos o ingenieros que hayan participado de forma destacada en los planes.

El agá Jan es el líder espiritual de los ismaelíes, unos 15 millones de fieles étnica y culturalmente diversos pero que siguen una rama minoritaria del islam chií. Esta comunidad, cuyos principales núcleos se encuentran India, Pakistán, Afganistán e Irán, se escindió en el siglo VIII del tronco principal chií al optar como séptimo imam por Ismael Ibn Jafar, en lugar de su hermano más joven Musa al Kadhim. De ahí que a sus seguidores también se les conozca como septimanos.

El fuerte de Al Jahili, donde se ha procedido al anuncio del premio, sigue una trayectoria de prestigiosos entornos como el Castillo de San Jorge de Lisboa (en 2013), el Museo de Arte Islámico de Qatar (2010), la Ciudadela de Alepo (2001) o la Alhambra de Granada (1998). Al Jahili constituye uno los símbolos de la historia de Abu Dhabi, el principal miembro de la federación de Emiratos Árabes Unidos, y en particular de la familia gobernante, los Al Nahyan. Fue construido a finales del siglo XIX por el jeque Zayed y sirvió de residencia a su familia, así como de refugio para los residentes del oasis de Al Ain en caso de ataque de tribus rivales. A mediados del siglo XX, los británicos establecieron allí la base de una fuerza para los entonces llamados Estados de la Tregua. Rehabilitado en 2008, se ha convertido en un museo.