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Orphanik

En pleno verano y de forma discreta ha aparecido en el mercado una nueva revista de cine que sólo puede encontrarse en librerías especializadas o selectas

En pleno verano y de forma discreta ha aparecido en el mercado una nueva revista de cine que sólo puede encontrarse en librerías especializadas o selectas. Su título es extraño, Orphanik, como desacostumbrada es también su periodicidad ya que va a publicarse sólo una vez por año. Orphanik nace de una propuesta de los cursos de crítica cinematográfica de la Escuela de Escritores de Madrid, impulsada y mimada por el critico de EL PAIS Jordi Costa, y redactada por sus alumnos con la esperanza de servir de tribuna de análisis fílmicos, de ser “un diálogo sin límites entre la memoria del medio, su estimulante presente y un futuro en que solo puede aguardar nuevos desafíos e impensables transformaciones”, según reza su presentación.

Hay trabajos en este primer número para gustos muy diversos. Desde un decidido “¡Muerte a la diabólica familia burguesa!”, a trabajos sobre la influencia del cine de Hitchcock, análisis del famoso decálogo de Kieskowsky, la cinefilia del cineasta iraní condenado en su país, Jafar Panahi, las versiones cinematográficas de Macbeth, el cine de Charlie Kaufman o Mario Bava… y sabrosos encuentros en directo con Paco León e Inés Paris, junto a críticas de las películas más destacadas de la última temporada. Un variopinto panorama que presenta en sociedad a un nuevo elenco de críticos jóvenes que quizás lleguen a sorprende, aunque pudiera parecer que nada nuevo puede decirse ya sobre el cine. Para el título se acogen al misterioso Orphanik, personaje de la novela El castillo de los Cárpatos, de Julio Verne, inventor de un extraño artilugio premonitorio del cine con el que devolvía la ilusión de vida a una mítica cantante ya fallecida, desorientando a quienes la amaron en vida al ver su fantasma. No se si el cine está muerto como la diva del cuento ni si Orphanik puede resucitarlo, pero bienvenido sea este proyecto ilusionado que en su primera entrega no decepciona. Es difícil no encontrar temas de interés entre sus más de 200 páginas en letra menuda.