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Benedetti y la memoria de su exilio caben en una maleta

El montaje 'Una mujer desnuda y en lo oscuro' rescata los años más desconocidos de uno de los poetas más universales

Esther Vega y Emilio Linder en una escena de 'Una mujer desnuda y en lo oscuro'.
Esther Vega y Emilio Linder en una escena de 'Una mujer desnuda y en lo oscuro'.

"Un viento misionero sacude las persianas. No sé qué jueves trae, no sé qué noche lleva. Ni siquiera el dialecto que propone...". Mario Benedetti escribió esas líneas con una maleta en la mano. El libro Viento del exilio y otros versos forman parte del recuerdo literario de una de las etapas vitales más olvidadas del poeta: su exilio. Así lo cree el dramaturgo Mario Hernández, autor del homenaje teatral Una mujer desnuda y en lo oscuro, que permanecerá en el Teatro Lara de Madrid todo agosto, y con el que pretende acercar al público al Benedetti más político. "En España lo conocemos como el poeta del amor, pero nos hemos olvidado que puso su talento y su voz, su poesía y su prosa, para denunciar la situación tan terrible que vivía América Latina. Es de los poquitos escritores que contó eso", recalca Hernández. "Creo que rendirle ese homenaje, sin desmerecer al Benedetti romántico, erótico, divertido, y tantas cosas más que era, que también lo recoge la obra, era justo".

Benedetti (1920-2009) partió al exilio en 1973, tras un golpe de Estado en Uruguay. Tenía 53 años, y atrás dejó a su mujer, Luz López Alegre. No volvería a la patria hasta pasada una década, una vez restaurada la democracia. Durante los años alejado del hogar, viajó y vivió entre Buenos Aires, Madrid, Cuba y Mallorca, sin parar de denunciar la situación de su país ni la represión de otros vecinos como Chile y Argentina. "Él siempre cantaba, dentro de todo su activismo, a la vida y a la esperanza", subraya el director. "Espero que en el montaje hayamos transmitido que la vida es muy dura, que el mundo es injusto, pero que a pesar de todo ello, hay mucha esperanza y que la esperanza está en nosotros".

Encontrar a un actor que pudiera resaltar sin estridencias todos esos matices tan complejos de una figura como la de Benedetti era una tarea arriesgada. Si físicamente el parecido entre el escritor y Emilio Linder, el protagonista, es, como asegura Hernández, "perturbador", cuando comienza a recitar el texto, la emoción no hace sino expandirse. El director es consciente de la sensación que causa el actor en el público. "Para Emilio, recitar poesía es como respirar. La transformación es fácil, se le pone el bigote y ya está. Solo eso. Ya es Benedetti".

Fotografía del montaje 'Una mujer desnuda y en lo oscuro'.
Fotografía del montaje 'Una mujer desnuda y en lo oscuro'.

Esther Vega es la otra protagonista, la mujer desnuda y en lo oscuro, trasunto de las mujeres conocidas y amadas del poeta. A ella, la noche antes de que termine el exilio, comienza a relatarle sus recuerdos de esos 10 años, sus viajes, sus anécdotas, su soledad y sus miedos.

De hecho, todo el libreto está extraído de poemas, cuentos, novelas, artículos de periódicos... "Solamente he reconstruido el viaje de 12 años de Mario a través de sus propias palabras", explica Hernández.

Una travesía en la que, pese a todo lo políticamente activo que se mantuvo, no dejó de escribir sobre el amor y las emociones más mundanas. De su último periodo en el exilio datan algunos de los poemas que más han trascendido, tales como Táctica y estrategia. Esa combinación de hombre comprometido, romántico y divertido es la que el autor se empecina en resaltar, es el Benedetti que él imagina desde que empezó a empaparse de su obra. "Por mucho que la historia sea trágica, la obra tiene mucho humor también. No podía ser de otra forma. Él era así".