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OBITUARIO

Ernst Neizvestni, el escultor que no gustaba a Jruschov

El líder soviético calificó su obra de “pederastia en el arte”

Ernst Neizvestni, con una de sus obras, en 1967.
Ernst Neizvestni, con una de sus obras, en 1967. AFP

El escultor ruso Ernst Neizvestni, marginado en la URSS tras un famoso conflicto con el líder soviético Nikita Jruschov en 1962, falleció el pasado martes en Nueva York a los 92 años. Nacido en Yekaterinburg (en los Urales) en una familia perseguida en los años treinta, Neizvestni luchó contra los invasores nazis en la Segunda Guerra Mundial y fue herido de gravedad y dado por muerto en Austria. Condecorado después por su heroísmo, estudió en la academia de Bellas Artes de Riga (República Socialista Soviética de Letonia) y posteriormente en el instituto de Bellas Artes de Moscú.

En 1955, el escultor ingresó en la Unión de Artistas de la URSS, de donde lo expulsaron en 1962 después de que Jruschov arremetiera contra su obra, calificándola de “pederastia en el arte”, en una exposición dedicada al 30º aniversario de la Asociación de Artistas de Moscú. En 1976, el artista emigró a Suiza y, de allí, a EE UU en 1977. En su tierra de origen —a la que volvió de forma regular a partir de 1989—, Neizvestni fue consejero cultural del presidente de Rusia, Borís Yeltsin, y recibió múltiples condecoraciones, incluida la que le impuso Vladímir Putin, el actual líder ruso, en 2000.

Con gran dominio de los aspectos técnicos y conceptuales, Neizvestni realizó numerosos monumentos. A sus primeras etapas creativas pertenecen Gigantomanía (1958), Imágenes de Dostoievski (desde 1963) e Imágenes de Dante (1966). En 1965, el escultor ganó un concurso internacional en Belgrado, donde exhibió las obras Centauro y Lágrimas de piedra. Aquel mismo año expuso junto con Mark Chagall en Londres, y en 1970, en el Museo de Arte Moderno de París. Neizvestni es autor de un relieve decorativo titulado Monumento de la amistad de los niños del mundo, en el campo de veraneo de Artek, en Crimea (1966), de un monumento a la amistad de los pueblos en la presa de Asuán, en Egipto (1968), y de la fachada para el edificio de la sede del partido comunista de Turkmenistán en Ashgabad (1975).

En 1974, por encargo de la familia de Nikita Jruschov, el escultor realizó un busto en mármol negro para la tumba de este dirigente en el cementerio de Novodevishi de Moscú. En una entrevista, el artista afirmaba que no guardaba rencor a Jruschov y que le respetaba por haber liberado a los presos de la época estalinista. En Magadán, en uno de los campos de concentración del Gulag, Neizvestni realizó una composición titulada La máscara del dolor, en la que se rinde homenaje a las víctimas de la represión. Otras obras suyas son el monumento a los mineros muertos en el Kuzbás (Siberia), inaugurado en 2003, y El árbol de la vida, instalado en Moscú en 2004. El artista es autor también del ciclo El hombre a través del muro, dedicado al desmoronamiento del sistema comunista, y una serie de crucifijos, parte de los cuales fueron adquiridos por el papa Juan Pablo II para los museos del Vaticano. En 2005, en una entrevista, el escultor contaba que había discutido con el filósofo Jean Paul Sastre sobre la escultura monumentalista, que el francés identificaba con el totalitarismo, y el ruso defendía. Sin embargo, “con el tiempo, ya no quiero ampliar, sino profundizar”, sentenciaba.