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Los Platino se rinden ante la belleza indígena de ‘El abrazo de la serpiente’

El filme colombiano consigue siete premios, entre ellos mejor película y dirección. La ciudad de Madrid acogerá la edición del próximo año

Los ganadores de la película "El Abrazo de la Serpiente". EFE EFE

La belleza del mundo indígena amazónico, su poesía y mitología, han conquistado el corazón del cine iberoamericano. Los Premios Platino se han rendido ante la seductora historia que narra El abrazo de la serpiente, de Ciro Guerra, que logró siete galardones, entre ellos el de mejor película y dirección. La gala de esta tercera edición de los Premios Platino, celebrada en Punta del Este (Uruguay), se convirtió en un generoso y tierno abrazo ante este filme, rodado en blanco y negro y en diferentes dialectos indígenas, que ofrece una reflexión épica sobre la vigencia y la fortaleza de la filosofía de estos pueblos de la Amazonía colombiana. La figura chamánica del nativo Karamake, último superviviente de una tribu amazónica exterminada, sirve de nexo de unión entre los dos viajes que narra la película: el que hizo Theodor Koch-Grümberg en 1909 y el realizado por el botánico estadounidense Richard Evans en 1940 en busca de la yakruna, una planta sagrada de propiedades alucinógenas. En la ceremonia, con la que se inauguró el Centro de Convenciones de Punta del Este, se anunció que la ciudad de Madrid acogerá la edición de 2017.

El abrazo de la serpiente es el tercer largometraje de Ciro Guerra, nacido en 1981 en el departamento de César (noroeste de Colombia) y un hombre que busca en el cine la sorpresa de lo inesperado. La aventura de Guerra con este filme no ha sido fácil. Tardó cinco años en poder estrenar la cinta, y muchas veces pensó en tirar la toalla, pero el esfuerzo de su equipo y, sobre todo, el apoyo de la comunidad indígena dieron el espaldarazo definitivo al proyecto. Desde entonces esa aventura se ha convertido en un viaje idílico. Con gran éxito tanto dentro como fuera de Colombia, El abrazo de la serpiente consiguió el premio en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes en 2015 y estuvo entre las cinco películas nominadas al Oscar al mejor filme de habla no inglesa. “Comparto este premio con Colombia y la paz que parece al fin que está llegando y aquí estaremos los cineastas para contarlo”, declaró Ciro Guerra.

Otra historia en torno al mundo indígena, la guatemalteca Ixcanul, primer largometraje de Jayro Bustamante se alzó con el premio a la mejor ópera prima. Ixcanul ha sido una de las grandes sorpresas del cine iberoamericano de este año surgida de una pobre industria cinematográfica, como es la de Guatemala. Oso de Plata Alfred Bauer en el último Festival de Cine de Berlín y participante en la sección Horizontes Latinos del certamen de San Sebastián, la cinta es una denuncia en toda regla de la situación de la mujer en ese país. El filme, protagonizado por dos mujeres indígenas María Mercedes Caray y María Telón, esta trabajadora en un mercado de frutas en la vida real, narra la dura realidad de las jóvenes que se ven obligadas a casarse con hombres mucho mayores que ellas.

Los premios de interpretación se han detenido en Argentina. El Platino a mejor actriz fue para Dolores Fonzi por la película Paulina, dirigida por Santiago Mitre, -“dedico este galardón a las mujeres víctimas de discriminación y violencia”- mientras que el de mejor actor fue para Guillermo Francela por su trabajo en El clan, de Pablo Trapero. “Ha sido un viaje extraordinario, inolvidable todo lo vivido en la película y un desafío muy importante”, clamó Francella. El club, la valiente narración sobre la pederastia de curas católicos en Chile, dirigida por Pablo Larraín consiguió el galardón a mejor guion. Dos fueron las cintas, que se encontraban entre las favoritas, que se fueron de vacio: El clan de Pablo Trapero y Truman, de Cesc Gay.

La única cinta española con premio ha sido para la película de animación Atrapa la bandera, del director Enrique Gato, ausente en Punta del Este. El botón de nácar, último trabajo del chileno Patricio Guzmán, consiguió el Platino a mejor documental, apartado en el que también competía el español Chicas nuevas 24 horas, de Mabel Lozano.

El palmarés

El palmarés

Película: El abrazo de la serpiente, de Ciro Guerra. Colombia, Venezuela, Argentina

Dirección: Ciro Guerra por El abrazo de la serpiente

Guion: Pablo Larraín, Guillermo Calderón y Daniel Villalobos por El club

Actor: Guillermo Francella por El clan

Actriz: Dolores Fonzi por Paulina

Ópera prima: Ixcanul, de Jayro Bustamante

Fotografía: David Gallego (El abrazo de la serpiente)

Música: Nascuy Linares (El abrazo de la serpiente)

Montaje: Etienne Boussac y Cristina Gallego ( El abrazo de la serpiente)

Dirección de arte: Angélica Perea (El abrazo de la serpiente)

Sonido: Carlos García y Marco Salaverría (El abrazo de la serpiente)

Documental: El botón de nácar, de Patricio Guzmán. Chile, España y Francia

Película de animación: Atrapa la bandera, de Enrique Gato. España

Cine en valores: Una segunda madre, de Anna Muylaert. Brasil.

La fiesta, con la que se inauguró el Centro de Convenciones de Punta del Este, al que todavía faltan algunos remates importantes en el exterior, ha sido un alarde de números musicales , luces, bailes y tangos en un escenario muy colorido. Con un guion ameno y divertido, la presentación corrió a cargo del siempre valor seguro Santiago Segura, la uruguaya Natalia Oreiro y el mexicano Adal Ramones. El evento fue transmitido ante una audiencia potencial de 700 millones de espectadores en TNT y lo hará en diferido La 1 de TVE en la media noche del lunes (hora de España), ante una audiencia potencial de 700 millones de espectadores.

El actor Ricardo Darín y la premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú, fueron sin duda dos de las grandes estrellas de la noche, recibidas por las 1.500 personas del auditorio puestas en pie. Darín recogió el Platino de Honor de manos de Enrique Cerezo, presidente de EGEDA (Entidad de Gestión de Derechos de los Productores Audiovisuales) y animó a todos sus colegas iberoamericanos a no bajar los brazos ante el apabullamiento de las grandes producciones norteamericanas y sentirse orgullosos. “Tenemos que responder con talento, picardía, atrevimiento y ganas”, terminó el actor de El hijo de la novia, Relatos salvajes o Truman.

Menchú entregó el premio al Cine y Educación en Valores, de nueva creación en esta edición, a la película brasileña Una segunda madre, de Anna Muylaert. “El cine es un poderoso arte que debe inculcar el respeto, la concordia y la paz. Es por eso que hago honor a esta extraordinaria iniciativa que hace posible que se unen las aspiraciones de paz con la educación y el cine. Gracias por enaltecer la igualdad, el reconocimiento y el respeto, sobre todo cuestionar las convenciones sociales y enaltecer lo más importante y bello que es el amor de una madre”, aseguró emocionada la premio Nobel.

La fiesta terminó después de dar el testigo de la próxima sede de estos premios a la ciudad de Madrid, donde se celebrará la IV edición en 2017. La lucha por la promoción internacional de la cinematografía iberoamericana continuará pues en Madrid.

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