Laura del Sol: “Nunca he dejado el cine español”

La actriz abandonó España, pero trabaja en París en apoyo de la industria hispana

Laura del Sol y el director Julio Medem, el pasado 30 de mayo en París, en el festival de cine organizado por la actriz.
Laura del Sol y el director Julio Medem, el pasado 30 de mayo en París, en el festival de cine organizado por la actriz.ESPAGNOLAS DE PARÍS

París acaba de celebrar la novena edición de la muestra Different. En ella se han proyectado 15 largometrajes españoles y los espectadores han debatido después de cada uno con su director o alguno de sus actores. Pero lo importante de Different no es solo su cita anual, sino el trabajo continuado de un puñado de personas que trabaja desinteresadamente en favor de la industria hispana en Francia. El cerebro organizador es el periodista, crítico y cinéfilo José María Riba. El alma, la actriz Laura del Sol, esa jovencísima Carmen de Carlos Saura que se quedó en París hace 30 años por amor (se casó con un director y productor francés) y que hoy sigue batallando para que en Francia no solo se abra paso el cineasta Pedro Almodóvar.

La actriz es consciente de que la mayoría de los españoles la dan por desaparecida. Pero ella nunca ha dejado atrás sus orígenes y la industria hispana. “Puede que sí como actriz, pero nunca he abandonado el cine español y nunca lo haré”. Y afirma rotunda: “Yo existo para el cine español”.

Laura del Sol no había cumplido los 22 años cuando se vio subida al frenético carro del éxito con su primera película, Carmen, en 1983. A partir de ahí se consolidó como actriz, pero su participación en el cine español decayó en beneficio de otras producciones, francesas en su mayoría. Se siente afortunada. “Hice el primer largo de Stephen Frears, La venganza”, rememora, “El viaje a ninguna parte, de Fernando Fernán Gómez, o el primer largo de Giuseppe Tornatore, El camorrista”.

Riba, ella y el resto del equipo trabajan en el empeño de dar a conocer a los distribuidores y productores franceses el cine español de autor; un cine a veces difícil, profundo y extraordinario, que compite con una robusta producción autóctona. “En París se estrenan más de 20 películas cada semana”, dice Del Sol. Es una tarea titánica y los medios son humildes.

La idea surgió hace casi una década. Nantes, Marsella y Toulouse tenían ya su festival de cine español. En París, la capital del cine y la cultura, solo había algún que otro destello hispano en las salas comerciales. De esa reunión de amigos nació la asociación Espagnolas en París, en referencia a la película de 1971 de Roberto Bodegas sobre las asistentas y porteras españolas que trabajaban aquí. Laura del Sol es la presidenta. La muestra Different se desarrolla en el barrio de Passy, donde trabajaban aquellas mujeres. El cine Majestic Passy es hoy el lugar en el que comparecen Ricardo Darín, Paco León, Geraldine Chaplin, Alex de la Iglesia, Marisa Paredes, Icíar Bollaín, Julio Medem...

No es un festival al uso. Se trabaja durante todo el año para atraer la atención de distribuidores y productores franceses sobre películas españolas y, a través del programa Small is Biútiful, de que los cineastas españoles expongan sus proyectos en busca de apoyo galo. Por ahí han pasado con éxito La ciudad oculta, de Víctor Moreno, o La novia, de Paula Ortiz, entre otras. Este pasado viernes, la asociación presentó siete nuevos proyectos hispanos a la industria cinematográfica local.

Casi 40 firmas (entre organismos oficiales y empresas) apoyan financieramente la iniciativa con aportaciones que Riba y Del Sol aseguran son extremadamente humildes. “Aquí nadie cobra”, asegura Riba. “La crisis se nota. Nos arreglamos con lo poquísimo que nos dan”, añade la actriz.

Con ese poco, el cine español tiene una cita anual en París. Entre los invitados y los espectadores se mueve Del Sol grabando todo con su cámara para luego hacer los montajes sobre los eventos. Se ríe al pensar que muchos españoles la verán ahora por vez primera después de 20 años de ausencia. “Debe dar terror verme ahora”, bromea, “pero no me da miedo”. El cine español lo merece.

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