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El debate feminista entra en el festival de Glastonbury

La creación de un espacio solo para mujeres enciende la polémica en el macroevento

Asistentes al Festival de Glastonbury.
Asistentes al Festival de Glastonbury. Redferns

No es precisamente revolucionario, pero está causando una considerable polémica: el festival de música Glastonbury, que se celebra estos días al Sudeste de Inglaterra y que cuenta en el cartel con artistas como Adele, Coldplay o Muse, lanzó hace unas semanas su novedad principal para 2016: un espacio sólo para mujeres: “O cualquiera que se identifique como tal. Un lugar revolucionario, interseccional e inclusivo para las personas queer, transy discapacitadas”, describía la organización durante la presentación de The Sisterhood, que así ha sido bautizado el escenario.

La creación de ese espacio solo para mujeres (donde no solo las bandas y los espectadores, sino el equipo técnico es femenino) ha generado estos días un intenso debate en el Reino Unido del Brexit. “¿Por qué no en lugar de un gueto incluyen a más de nosotras en los escenarios principales del cartel?”, se preguntaba, por ejemplo, Shirley Manson, de Garbage, nombre clave en el rock de los noventa, en el Twitter oficial de la banda. Otras voces defienden la iniciativa al considerar que, en el festival más grande del mundo, The Sisterhood (manera general para designar en inglés a una asociación de mujeres) habilita un espacio seguro y libre de acoso.

Alexandra Pollard, periodista de The Guardian, ante la polémica y la avalancha de comentarios que la noticia sobre el nuevo escenario provocó en la web del diario británico, escribió una tribuna en la que defendía que estos espacios “no marginan”, dado que “las mujeres necesitan un lugar seguro en los festivales”. “Lancé una pregunta en Twitter: ‘¿Te has sentido insegura o incómoda como mujer en un festival de música?’. De 146 personas que respondieron, 127 respondieron que sí”.

En este tipo de eventos, los delitos relacionados con drogas y robos suelen ser más habituales que los sexuales, según las autoridades. Sin embargo, ya en 2014, cuando dos hombres fueron arrestados por violar a una chica en el de Reading, al Este de Londres, algunos medios británicos alertaron sobre ese problema. Y el año pasado, The Telegraph se sumaba a la revista de tendencias Vice para hablar del “lado oscuro de las violaciones en los festivales de música”, después de que, precisamente en Glastonbury, se denunciaran tres casos de violencia sexual. Bestival, festival celebrado en la Isla de Wight, cuenta desde hace años, y ante el incremento de este tipo de delitos, con un puesto donde un equipo de técnicos está listo para atender cualquier contingencia.

“Falta de diversidad”

“Muchos festivales son ahora más conscientes de la falta de diversidad en la programación, sobre todo desde una perspectiva de género”, cuenta Andrea Magdalina, fundadora del grupo Shesaid.so, red mundial que aglutina a las mujeres de la industria de la música. “El debate que ha generado The Sisterhood es una buena manera de dar a conocer una problemática. El objetivo final es hacer una industria musical diversa, un espacio igualitario. Porque, aunque se han hecho mejoras, todavía nos enfrentamos a un desequilibrio de género obvio”, reflexiona. “Es la primera vez que desde el festival se lanza un mensaje feminista tan grande y oficial. Hasta ahora sólo había habido pequeñas intervenciones aisladas”, añade Gerardo Cartón, autor de Manual del festivalero (Lunwerg) y asistente estos días al festival de Glastonbury.