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Telefónica deposita su notable colección cubista en el Reina Sofía

El acuerdo entre la fundación y el museo es por cinco años renovables e incluye 33 obras de artistas como Gris, Marradas, Torres-García, Huidobro o Metzinger

La ventana de las colinas, de 1923, de Juan Gris.
La ventana de las colinas, de 1923, de Juan Gris.

En los ochenta algunas de las empresas españolas más poderosas iniciaron sus propias colecciones de arte para suplir las lagunas públicas de un país que despertaba de 40 años de aislamiento político y cultural. Fue idea del entonces presidente, Felipe González. Y una de las compañías que mayor empeño puso fue Telefónica. Aconsejados por expertos como María de Corral, Simón Marchán Fiz, Eugenio Carmona o José Luis Brea, la compañía se centró en la adquisición del cubismo surgido cuando ya Pablo Picasso y Georges Braque se habían apartado del movimiento, aunque este siguiera vivo en los pinceles de Juan Gris, Marie Blanchard, Albert Gleizes o Jean Metzinger. Aquella colección, una de las mejores del mundo en su categoría (como tal, ha sido expuesta en las principales ciudades del mundo y en la sede de la Fundación Telefónica), ha pasado a formar parte de los fondos del Museo Reina Sofía gracias al convenio de depósito en comodato firmado ayer por el director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, y el Vicepresidente ejecutivo de Fundación Telefónica, Emilio Gilolmo. El acuerdo tiene una validez de cinco años e incluye 33 obras, fechadas entre los años 1912 y 1933.

Borja-Villel asegura que la importancia de operación es enorme. Por un lado, Juan Gris, eje de la colección que reciben, queda perfectamente representado. Por otro, la colección del museo culmina el periodo en torno al Guernica. “El discurso se completa ahora de manera sustancial”, explica el director del museo. En netos momentos trabajamos introduciendo la Arquitectura y necesitábamos reunir obras en torno a lo que supuso la llegada de la máquina; es decir, el cubismo”.

'La naturaleza muerta cubista', de 1917, de María Blanchard.
'La naturaleza muerta cubista', de 1917, de María Blanchard.

Entre estas 33 obras no hay cuadros firmados por los dos grandes popes del movimiento, Picasso o Braque. “No importa, porque esa no es la línea que buscamos. Además, estos artistas están muy representados en los museos franceses. En nuestro punto de mira estaban las figuras singulares que supieron representar el lenguaje común de las vanguardias y son precisamente los artistas incluidos en la colección de Telefónica con obras de primer nivel”.

En ese lenguaje común de las vanguardias tiene una importancia especial Juan Gris para el que el cubismo no era un procedimiento pictórico sino toda una estética en la que logró partir de las imágenes geométricas para llegar a la realidad y redefinir así un movimiento que, en esencia, se desarrolló entre 1916 y 1923. Eugenio Carmona, uno de los expertos responsables de la colección y comisario de su versión itinerante, ha explicado que Gris (José Victoriano González Pérez, era su auténtico nombre) condensó como nadie el movimiento cubista y fue también el primer artista global. "El cubismo ha cumplido un siglo y todas las reflexiones que planteó en el momento de nacer siguen intactas. Redefinió la tradición y abrió las puertas a un nuevo sentido de lo artístico. En origen, la historia se centró en Picasso y Braque, pero fue Gris, quien mejor articuló el movimiento”, asegura el experto.

Aunque es difícil realizar una valoración económica del depósito, el director del museo incide en su importancia: ahora entran nombres hasta ahora no representados en las salas. Señala como ejemplo a Huidobro, Louis Marcoussis o Jean Metzinger. También recalca el refuerzo que se dará en la mirada sobre la modernidad latinoamericana. Además del uruguayo Joaquín Torres García, pone el ejemplo del argentino Xul Solar, quien incorpora junto al cubismo otras influencias o el brasileño do Rego Monteiro.

El director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Telefónica, Emilio Gilolmo, y Guillermo de la Dehesa presidente del patronato del museo, durante la firma del acuerdo.
El director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, el vicepresidente ejecutivo de la Fundación Telefónica, Emilio Gilolmo, y Guillermo de la Dehesa presidente del patronato del museo, durante la firma del acuerdo.

En la nota difundida tras el acuerdo se explica que las obras objeto de este depósito han formado parte de la exposición La Colección Cubista de Telefónica, que en los últimos años ha estado viajando por numerosas ciudades de dentro y fuera de España hasta alcanzar una cifra, según cálculos de la fundación, de más de 800.000 visitantes. Tras este acuerdo, son ya 60 las obras que Telefónica y Fundación Telefónica dejan depositadas en el Museo; fruto de un acuerdo, firmado en 2002, 27 fueron ya depositadas en el museo (obras de Chillida, Tàpies, Luis Fernández y el propio Juan Gris).

¿Existe la posibilidad de que la colección se quede de manera permanente en el Reina Sofía?. Manuel Borja-Villel es cauto, aunque confiesa que sería un sueño que tanto estas obras como las anteriormente depositadas se quedaran. “El depósito tiene una duración de cinco años renovables. A ver qué pasa. De momento, lo importante que el público las pueda ver aquí expuestas”.