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CRÍTICA | LAS AMIGAS DE ÀGATA

Chicas de hoy en día

La película está armada bajo la convicción de que las pequeñas cosas de la vida son las que pueden desembocar en la más terrible de las agonías

Las cuatro protagonistas de 'Las amigas de Àgata'.
Las cuatro protagonistas de 'Las amigas de Àgata'.

La intrahistoria es importante, pero no esencial: desconoce este crítico si existen precedentes de una película española estrenada en cines comerciales que en principio no fuera más (¡ni menos!) que el proyecto fin de grado de cuatro alumnas de una universidad, en este caso la Pompeu Fabra. Expuesto el dato, de innegable mérito, pasemos a juzgar la película no como una victoria evidente de unas estudiantes de Comunicación Audiovisual que cumplen su sueño, sino como merece, como una película profesional por la que el espectador va a pagar el mismo dinero que por las demás: Las amigas de Àgata es un triunfo, el relato más auténtico sobre la amistad juvenil del cine español reciente, un golpe salvaje a las certezas vitales de una chica de 19 años, con dos memorables secuencias relacionadas con la conquista del corazón (y sobre todo del sexo) y el derrumbe de una amistad. En vivo y en directo. Y no es un documental.

LAS AMIGAS DE ÀGATA

Dirección: Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius, Marta Verheyen.

Intérpretes: Marta Cañas, Carla Linares, Elena Martín, Victòria Serra.

Género: drama. España, 2014.

Duración: 70 minutos.

Laia Alabart, Alba Cros, Laura Rius y Marta Verheyen se llaman las cuatro directoras, también montadoras y directoras de fotografía, de esta película. Y Marta Cañas, Carla Linares, Elena Martín y Victòria Serra sus cuatro excelentes actrices, una montaña de espontaneidad. Relato sobre la fugacidad, del tiempo, de la amistad, del amor y de la vida, Las amigas de Àgata está contada a través de una puesta en escena (y sobre todo un montaje) que nunca busca subrayar al que habla, que planta su mirada a veces en reacciones, otras en réplicas, la mayoría en el todo de una pandilla de cuatro chicas con el armazón humano del instituto, pero que ahora se resquebraja en el primer año de universidad.

Con bruscas rupturas en el continuo secuencial y abruptas elipsis, la película está armada bajo la convicción de que las pequeñas cosas de la vida son las que pueden desembocar en la más terrible de las agonías, de que los más oscuros secretos se pueden revelar bajo la tenue luz que desprende un ordenador mientras se ve una olvidable serie. Y todo ello con la aparente superficialidad contemporánea de whatsapps y facebooks, de botellones y resacones, de flirteos y olvidables polvos sexuales. Pero, ¿qué es la existencia sino eso a los 19 años? Ni rastro de los padres. Aún menos de los profesores. Solo la efervescente captura del espíritu juvenil que deja atrás la adolescencia, de cuatro chicas de hoy en día.