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Fuego cruzado por la pintura de Renoir

Dos exposiciones sobre el genio impresionista se celebrarán al mismo tiempo en Thyssen y Mapfre. No es la primera vez que coincide la programación de ambas instituciones

El óleo 'El paseo', que exhibirá el Museo Thyssen, pintado por Renoir en 1870.
El óleo 'El paseo', que exhibirá el Museo Thyssen, pintado por Renoir en 1870.

Pierre Auguste Renoir (Limoges, 1841-Cagnes-sur-Mer, 1919) será uno de los grandes protagonistas del próximo otoño artístico gracias a dos ambiciosas exposiciones que, sin embargo, se han realizado de espaldas la una de la otra. Una, Renoir y la intimidad, abrirá sus puertas en Madrid, en la Fundación Thyssen, el 18 de octubre, con 78 obras. La otra, Pierre Auguste Renoir, tendrá lugar en Barcelona, desde el 16 de septiembre, en la Fundación Mapfre, y se anuncia como un repaso a sus grandes temas en 60 pinturas procedentes del Museo d’Orsay y l’Orangerie. Una exposición que actualmente se puede ver en Japón.

La suma de obras, esfuerzos y dinero, que podría haber dado como resultado una exposición de importancia histórica, no ha existido: no parece que la colaboración prime a la hora de programar exposiciones entre ambas instituciones.

Pablo Jiménez Burillo, director del Área de Cultura de Mapfre, reconoce que lo sensato tal vez habría sido hacer una gran exposición conjunta. Su proyecto, añade, estaba previsto desde hace cuatro años y era “de dominio público”. “Puede que parezca desquiciado no ponerse de acuerdo en temas como este, pero yo no hago contraprogramación ni tengo que pedir perdón a nadie por nuestras iniciativas. A todos nos ocurren estas cosas. Cuando el Reina Sofía expuso a Dalí, yo tuve que suspender la retrospectiva en la que llevábamos mucho tiempo trabajando y me aguanté”. En el Thyssen, su director artístico, Guillermo Solana, declina entrar en la polémica y prefiere limitarse a hablar de la exposición que él mismo comisaría.

El “salvaje Oeste”

En junio del año pasado, Solana comparó con el “salvaje Oeste” el clima que se vivía entre las instituciones culturales situadas en el llamado paseo del arte de Madrid (y que resulta de sumar la oferta del Prado, el Reina, CaixaForum, Thyssen, Mapfre, Centro Centro, Museo Arqueológico Nacional y Biblioteca Nacional). Entonces tuvo que suspender El jinete azul, gran exposición sobre Kandinsky porque el Ayuntamiento de Ana Botella incluyó repentinamente en la programación de Centro Centro una muestra itinerante del artista ruso.

“El drama de la cultura en este momento no es solo la escasez presupuestaria. Es también el gran desorden. El llamado paseo del arte de Madrid se ha convertido en el salvaje Oeste. Antes era un triángulo formado por El Prado, el Reina Sofía y nosotros. Luego fueron llegando las fundaciones privadas [Mapfre, CaixaForum], que, a la sombra de los museos, han hecho una competencia desleal no cobrando por las exposiciones y han practicado una política cultural neocolonialista”, declaró en una entrevista con este periódico. Antes de eso, en 2013, también saltaron las chispas entre Solana y Jiménez Burillo con motivo de la programación coincidente de dos exposiciones impresionistas.

Contraprogramación mediante o no, lo cierto es que con un mes de diferencia, dos miradas sobre Renoir se podrán ver en espacios muy diferentes. La exposición del Thyssen, coproducción con el Museo de Bellas Artes de Bilbao, llegará a la ciudad vasca desde mediados de febrero hasta finales de mayo. Renoir en la intimidad es un proyecto que forma parte de la difusión de los grandes maestros impresionistas que se han podido ver en el Museo Thyssen (Gauguin, Van Gogh, Cézanne), casi todas comisariadas por su director artístico.

El proyecto Renoir se puso en marcha hace tres años. En principio, estaba prevista para comienzos de 2016, pero algunos préstamos no se cerraron a tiempo. Se trataba de describir las sensaciones táctiles que despiertan los lienzos de Renoir y que están presentes en las diferentes etapas de su trayectoria en todos los géneros que trabajó (escenas de grupo, retratos, desnudos, naturalezas muertas y paisajes). Todas las obras, salvo dos paisajes (uno propiedad de la Fundación Thyssen y otro de la baronesa), proceden de colecciones públicas y privadas de todo el mundo. “Se puede decir que son obras que, salvo alguna rara excepción, no han sido nunca vistas en España”, asegura Solana. Vienen de Tel Aviv, Nueva York, París, Richmond, Toronto… Solana añade que solo hay un museo que se ha negado a prestar obra: el Museo D’Orsay; casualmente, el centro propietario de la mayor parte de los cuadros que se verán en Mapfre.

Sobre el coste global de la exposición, Guillermo Solana asegura que entre transporte y seguros se alcanza el millón de euros, y que incluidos los gastos de iluminación, mantenimiento y vigilancia, se puede llegar a 1,5 millones.

El Renoir que se verá en Barcelona está comisariado por Paul Perrin, conservador del Museo d’Orsay. Las 60 obras elegidas trazarán una visión esencial del artista repasando sus grandes temas. El director de arte de Mapfre promete que, además de las obras mencionadas, puede haber algunas grandes sorpresas de última hora. Se habla de Le Moulin de la Galette (1876), de Renoir, obra maestra del impresionismo y pieza esencial del Museo D’Orsay, de cuyo emplazamiento se ha movido en escasísimas ocasiones.

Pensada para Barcelona

Jiménez Burillo asegura que pensó en esta exposición cuando la fundación decidió poner en marcha su espacio de Barcelona. “Queríamos grandes historias y muy pronto pensé en Renoir. De eso puede hacer unos cuatro años”. El coste de esta exposición de Mapfre es de 800.000 euros. Aunque suene a precio bajo para este tipo de grandes muestras, Jiménez Burillo precisa que al viajar en bloque antes a Japón se dividen una parte de los gastos, de manera que no es uno de sus proyectos más costosos. Sobre el tema de la contraprogramación concluye asegurando que lleva 25 años programando exposiciones impresionistas y que no tiene que dar ninguna explicación a nadie.

El pisotón de Caravaggio

El de Renoir no es el único pisotón en la programación del Thyssen. Otro desencuentro se ha producido a propósito de Caravaggio y los pintores del Norte, programada para el 21 de junio. Patrimonio Nacional se les ha adelantado con De Caravaggio a Bernini. Obras maestras del Seicento italiano en las colecciones reales; 68 obras, incluida Salomé con la cabeza del Bautista, que se mostrarán al público a partir del 7 de junio.