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CRÍTICA | EL CASO FRITZ BAUER

Los vínculos nazis

Se deja llevar por el tópico formal (fotografía de tonos ocres, banda sonora con percusión y trompeta, típica del cine político), y se ve empequeñecida por una trama paralela

Burghart  Klauẞner, en 'El caso Fritz Bauer'.
Burghart Klauẞner, en 'El caso Fritz Bauer'.

Cuenta Hannah Arendt en Eichmann en Jerusalén, su ensayo sobre el procesamiento del responsable directo de la Solución Final de los judíos, que tras su captura por los servicios secretos israelíes, "en ningún momento las autoridades alemanas o algún sector importante de la opinión pública propugnó solicitar su extradición". Y, casi entre líneas, introduce el nombre de Fritz Bauer, fiscal general de Fráncfort, para salvarlo de la diatriba global y afirmar que el gran problema en su caso era que, al ser "un judío alemán", sus sentimientos "no podían ser compartidos por la opinión pública alemana".

EL CASO FRITZ BAUER

Dirección: Lars Kraume.

Intérpretes: Burghart Klauẞner, Ronald Zehrfeld, Dani Levy, Sebastian Blomberg.

Género: drama. Alemania, 2015.

Duración: 105 minutos.

Las acusaciones generales de Arendt ofrecen así una idea clara de lo que se movía aún en el país en 1957, cuando, a pesar de los nuevos tiempos, diversos cargos de la administración estatal habían ascendido al poder tras haber hecho carrera durante el régimen nazi. Por eso, en este contexto, es tan importante una película como El caso Fritz Bauer, intriga política y de espionaje dirigida por Lars Kraume, que narra el papel clave del fiscal en la detención de Eichmann por el Mosad: como recordatorio de un personaje no demasiado conocido en la Alemania actual, y como reflejo de que las sociedades no se limpian de la noche a la mañana de un ideario. Y ahí nombres como el de Hans Globke, mano derecha del canciller Adenauer, o incluso los vínculos entre Mercedes-Benz y los nazis, que sobrevuelan el relato, son impactantes.

Eso sí, aunque histórica y políticamente la película de Kraume tenga un gran interés, cinematográficamente se deja llevar peligrosamente por el tópico formal (fotografía de tonos ocres, banda sonora con percusión y trompeta, típica del cine político), y se ve empequeñecida por una trama paralela, de pura ficción, que parece querer encajar en la historia a base de fórceps y de otros mitos alemanes que poco tienen que ver: los de El ángel azul, Marlene Dietrich y Von Sternberg.