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CRÍTICA | Bone Tomahawk

Frontera caníbal

Llega a los cines el excéntrico y brillante debut como director del escritor y solista de la banda de heavy metal Realmbuilder, S. Craig Zahler

La incursión del director S. Craig Zahler. en el western. rn
La incursión del director S. Craig Zahler. en el western.

“Se supone que la Tierra es redonda, pero yo no estoy muy seguro de que sea así”, afirma el personaje interpretado por Richard Jenkins, ayudante del sheriff en modo Walter Brennan, en el excéntrico y brillante debut como director del escritor y solista de la banda heavy metal Realmbuilder S. Craig Zahler. El personaje de Jenkins suele perderse en constantes digresiones en torno a temas tan diversos como la conveniencia de leer libros en la bañera, la honestidad de los circos de pulgas o la metodología médica necesaria para la amputación de piernas.

BONE TOMAHAWK

Dirección: S. Craig Zahler.

Intérpretes: K. Russell, P. Wilson, R. Jenkins, M. Fox, L. Simmons

Género: ‘western’. EE UU, 2015.

Duración: 132 minutos.

Con esa información a la vista, uno podría creer que en Jenkins se encarna un eco tarantiniano, pero Bone Tomahawk no es una rama de ese influyente tronco en la revisión postmoderna del cine de géneros, sino una propuesta completamente distinta y sumamente singular. De hecho, la mirada de ese personaje secundario podría servir para definir el esquivo territorio de incertidumbre que recorre esta película: se supone que la Tierra es redonda, del mismo modo que se suponía que el western era un género difunto, pero varios títulos, recientes y notables, conspiran para erosionar esa certeza. También se suponía que esto era un western, pero Bone Tomahawk es, también, una película de terror (sumamente explícita)… y una comedia (extremadamente sutil).

Si buena parte de los westerns de última generación —de Kelly Reichardt a Quentin Tarantino, pasando por Tommy Lee Jones— corrigen o rellenan las omisiones —de género y raza— de la tradición, Bone Tomahawk vuelve a las raíces —convenientemente baqueteadas por una paliza de descreimiento— para hablar de civilización (estúpida) y Otredad (inasumible). Con gran economía de medios y generoso derroche de resonante violencia explícita, Bone Tomahawk hace brillar a sus personajes a través de su ingenioso guión, alérgico a fórmulas y sostenidamente insidioso con la herencia del género. Zahler también se desmarca de la tradición en el tratamiento del paisaje y la desarticulación anti-espectacular de situaciones tipo: de la bronca de saloon a la expedición… sin caballos.