CRÍTICA | MEJOR... SOLTERAS
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

A capricho del guionista

Dakota Johnson, en un fotograma de 'Mejor... solteras'.
Dakota Johnson, en un fotograma de 'Mejor... solteras'.

La sexta y última temporada de Sexo en Nueva York podría servir como paradigma de lo que un grupo de guionistas debería evitar en torno al desarrollo de personajes de una comedia romántica. El concepto clásico deus ex machina evolucionaba hacia algo parecido a la tiranía del guionista (o del productor, lo que sería aún peor), escenificándose finalmente en el personaje que interpretaba Mijaíl Baryshnikov, al que, a causa de un patente cambio de opinión de última hora sobre una parte del desenlace de la serie, maltrataban dándole la vuelta a sus características, a lo mostrado hasta entonces, y poco menos que sacándole un cadáver del armario.

MEJOR... SOLTERAS

Dirección: Christian Ditter.

Intérpretes: Dakota Johnson, Rebel Wilson, Leslie Mann, Damon Wayans Jr., Anders Holm.

Género: comedia. EE UU, 2016.

Duración: 110 minutos.

En How to be single, rebautizada para su estreno español con el un tanto hortera Mejor... solteras, ocurre algo parecido, con el agravante de que en una película, y además basada en una novela, la técnica del escritor trilero es aún más condenable: al menos en una serie de televisión se sabe que, aunque no debería ser así, los finales de temporada y de relato total siempre dependen de los imponderables de la audiencia. La película de Christian Ditter comparte bastantes cosas con Sexo en Nueva York: el mejor escenario natural del mundo como eje; grupo de chicas dispares y sus relaciones sentimentales; ecos, vagos pero ecos al fin, de la alta comedia clásica; y ecos, vagos pero ecos al fin, de las screwball comedies, con sus gags físicos, su lucha de sexos y sus situaciones poco plausibles. Sin embargo, en Mejor... solteras (cuanto más se escribe el título, peor resulta), no parece haber un esquema decente de desarrollo dramático y de evolución de personajes, y sí una especie de metrónomo narrativo de bolsillo, de guía para conformar una comedia romántica de libro, según la parte del metraje en el que se encuentre la historia.

Los personajes masculinos entran y salen de la vida de la protagonista, interpretada por Dakota Johnson, comportándose no como lo caprichosos (o mentirosos) que se podemos ser los hombres, sino como los monigotes de un guionista con ganas de dar vueltas a su antojo. Y, en los femeninos, los vaivenes también tienen menos que ver con lo complicado que es ponerse de acuerdo con uno mismo que con un tira y afloja narrativo y a ver dónde nos lleva esto.

Las comedias de Jennifer Aniston, que luego fueron las de Katherine Heigl, hace tiempo que evolucionaron hacia algo menos cursi y bastante más gamberro, y ahí el personaje de Rebel Wilson se pone las botas con su gracia habitual, pero subtramas como la de Damon Wayans Jr. rozan lo despreciable, dejando la película en otra olvidable tesis cinematográfica sobre el universo sentimental femenino, esporádicamente graciosa, que al menos no da el típico paso atrás en el último instante.

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