‘Innamorati’ del cine español

Italia es el país que más filmes españoles exhibió en los últimos años, según FAPAE

Cartel promocional de 'Vivir es fácil con los ojos cerrados' en Italia.
Cartel promocional de 'Vivir es fácil con los ojos cerrados' en Italia.

A veces, ni siquiera hace falta la traducción. La isla mínima, por ejemplo, se acaba de estrenar en Italia con su título español. En otros casos, la variación es mínima, como Ballata dell’odio e dell'amore, de Álex de la Iglesia o La vita è facile ad occhi chiusi, di David Trueba. El caso es que ya desde el propio nombre de las películas existe una cercanía que se refleja en los datos: Italia fue el país del mundo que más cine español exhibió, tanto en 2012 como en 2014, últimos dos años analizados por la FAPAE (confederación de productores audiovisuales). Pero, ¿de dónde viene tanto amore per la Spagna?

Las cifras se explican, en primer lugar, por la predisposición de los residentes en Italia a consumir cine internacional y, en general, cultura extranjera. Las películas estadounidenses copan alrededor de la mitad de los estrenos en las salas -algo común en la UE-, aunque también tienen un peso importante las producciones inglesas, francesas y alemanas, según datos de la Dirección General de Cine de Italia.

Pero, más allá de una apertura a los largos del resto del mundo, el cine español está muy bien valorado en el país transalpino. Es, sobre todo, porque los espectadores se reconocen en los valores que muestran los filmes y conectan con las historias. La familia, la pasión, la amistad y las tramas del día a día, tan presentes en las producciones españolas, entusiasman a los italianos, explica la profesora Francesca Tauriello, experta en cine de la universidad romana Luiss. Gustan los "personajes con pasión", subraya.

“Con los italianos lloramos y nos reímos de lo mismo. Nos preocupan los mismos temas”, confirma Ramon Colom, presidente de la FAPAE. Y añade otras claves: las buenas relaciones entre distribuidores de ambos países y un reciente aumento de las coproducciones italo-españolas. A ello se suma la admiración por los intérpretes españoles. Penélope Cruz y Antonio Banderas son muy conocidos y valorados en Italia, además de por sus películas, porque protagonizan campañas publicitarias de importantes marcas y se cuelan a diario en las casas de quienes después se convierten en espectadores de sus filmes. "Penélope Cruz gusta mucho en Italia. De hecho, todavía recordamos con cariño cómo recitó en italiano en No te muevas [Sergio Castellitto, 2004]", defiende Tauriello.

Pedro Almodóvar también es reconocido y admirado, y entre los 36 filmes españoles exhibidos el año pasado en el país aparecen Todo sobre mi madre y La mala educación. Además, Relatos Salvajes, que Almodóvar produjo, estuvo entre las 20 películas más vistas de finales de 2014 y comienzos de 2015. También gusta Alejandro Amenábar, del que el año pasado se exhibió Ágora y ahora se está proyectando Regresión. Pero la selección no se limita a los pesos pesados: entre los filmes estrenados en Italia aparecen también obras a priori más indie, como Los ilusos, de Jonás Trueba o Rughe, la adaptación del cómic de Paco Roca. Los italianos amantes del cine español también tienen un festival, que en mayo celebrará su novena edición y que el año pasado contó con Carlos Saura e Isabel Coixet.

Tal vez, parte de la explicación se halle también en las relaciones fluidas entre ambos países. “Hay una conexión muy fuerte, histórica, institucional, diplomática, cultural. Por ejemplo, España es el destino más escogido por los estudiantes de Erasmus italianos y lo mismo ocurre al revés. Y el cine es el espejo de una sociedad”, asevera Laura Pugno, directora del Instituto Italiano de Cultura en Madrid. Su centro está empeñado en el proceso inverso: llevar cine italiano a España, sobre todo a través de un festival ad hoc, que en diciembre ha presentado en Madrid filmes como El cuento de los cuentos, de Matteo Garrone, y Mia madre, de Nanni Moretti. Pugno es consciente de que el cine italiano contemporáneo sufre la comparación con la época dorada de los Fellini y los De Sica, pero considera que ha conseguido afirmarse por su cuenta y liberarse del peso del pasado. Lo cierto es que el año pasado en España se proyectaron 44 filmes procedentes de Italia. Eso sí, sobre el total de exhibiciones, recaudación y asistencia apenas supusieron, respectivamente, el 2,7, el 0,5 y el 0,6%, según el último anuario de la SGAE.

Esto último quizás se deba a que las historias del cine italiano suelen estar muy centradas en su mundo y carecen de proyección internacional, al menos según la profesora Tauriello: "España cuenta historias basadas en personas e Italia se centra en asuntos muy locales”. Sin embargo, hay excepciones, como Paolo Sorrentino, ganador de un Oscar con La grande bellezza. Más allá del cine, es también curioso cómo Italia ha tenido más éxito en exportar series como las recientes Gomorra o Roma Criminal. Probablemente, la mejor explicación sea la que menos guste: ambas hablan de la mafia.

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