Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

‘Daredevil’ quiere recuperar el Nueva York oscuro y sucio

El guionista Steven DeKnight asegura que el villano de la serie es la gentrificación

‘Daredevil’ quiere recuperar el Nueva York oscuro y sucio

Sin las esquinas de Baltimore no existiría The Wire. Sin la decadencia de Nueva Jersey no habría Tony Soprano. Sin la nieve y las montañas Doctor en Alaska sería otra serie. Hay ciudades y paisajes que son un personaje más. Lo mismo sucede en el universo de los superhéroes Marvel, que ha convertido a Nueva York en su estandarte. Cuando derribaron las Torres Gemelas, el estreno de Spiderman incluso se retrasó para borrar el icónico monumento por el que el protagonista tejía su red. Desde su estreno en las viñetas en 1963, Daredevil representa un recoveco neoyorquino más sórdido: Hell’s Kitchen (o La Cocina del Infierno). Aunque aquel barrio marginal de los suburbios es hoy un lugar casi de lujo, su adaptación de Netflix mantiene esa clásica escenificación lúgubre característica en las viñetas. El crimen organizado, las bandas y los jefes del hampa están a la orden del día. Representa otra época, otra manera de funcionar. Un Nueva York más oscuro y no hecho para turistas.

Steven DeKnight.
Steven DeKnight.

“Hell’s Kitchen es muy diferente, agradable y gentrificado, con Starbucks en cada esquina y bonito de ver. No es el barrio que describe Frank Miler en sus cómics, de clase baja y con población inmigrante”, explica el guionista de la primera temporada Steven DeKnight, que ha utilizado esta transformación para narrar una historia en la que los poderes son solo la excusa. “Los superhéroes en el cómic eran secundarios. Yo lo veía como un drama humano sobre crimen que tenía a un vigilante mortal en el centro”, contaba en una entrevista con EL PAÍS en la presentación de Netflix en España. Daredevil va más allá; los villanos no son malos con capa o dioses, sino funcionarios y empresarios de la construcción que tratan de echar a la gente más desfavorecida para reconstruir y “limpiar” la zona, destruida tras la batalla de Los Vengadores.

“El peligro de la gentrificación es uno de nuestros temas. No siempre se puede echar a los pobres, pero tampoco nos podemos convertir en Detroit y caer en la decadencia”, cree DeKnight, que contempla el resultado final con pasión, como su sueño hecho realidad. La gentrificación se define, según el diccionario Fundeu, como el movimiento que desplaza a la población original de un barrio céntrico y popular para sustituirlo con vecinos de un nivel adquisitivo mayor, subiendo el precio de las viviendas y la zona. El malvado Kingpin (Vincent D'Onofrio) busca limpiar su barrio. Para él, cualquier método está justificado. “Por eso lo entendemos. En el cine los villanos no tienen tiempo para ser definidos. Queríamos contar el origen de ambos personajes. Son distintas caras de una moneda”. 

Daredevil no solo convierte este Hell’s Kitchen en un personaje, sino que también reflexiona sobre un momento del pasado, un estado mental de la urbe. “Soy un enamorado de Nueva York y tengo muchos amigos que defienden esa vieja ciudad sucia, pero también era peligrosa. Hay que encontrar un equilibrio”. La ciudad sirve, además, para hacer un nada casual homenaje a una de las grandes épocas del cine estadounidense: “Queríamos hacer lo que hizo The Wire, pero nuestra principal referencia siempre fue el cine de los setenta: Taxi Driver, La conversación, French Connection. Contra el imperio de la droga… Todas dibujan un Nueva York muy particular”.

Universo conectado con Los Vengadores

La excusa para volver a esta ciudad menos masificada, más oscura y “menos Disney” fue planificada por el guionista Drew Goddard: ¿Qué pasa después de que los aliens invadan la ciudad en Los Vengadores? Barrios como Hell’s Kitchen han quedado completamente destruidos. Los empresarios buscan aprovecharse. “No era un spin-off directo. La conexión se hizo de manera inteligente y Marvel nos empujó a alejarnos y crear nuestro propio universo de bolsillo”. Lo único que tenían que consultar con el estudio propiedad de Disney era la presentación (y asesinato) de personajes que pudieran ser elegidos para la gran pantalla.

Cocina del infierno.
Cocina del infierno.

En el cajón de Marvel, sin embargo, hay suficientes personajes como para llenar de viandantes las aceras de la Cocina del Infierno. Al éxito de Jessica Jones y su agencia de detectives, pronto le seguirán dos héroes de los setenta como Luke Cage y Puño de Hierro. Durante la segunda temporada de Daredevil llegará, sin embargo el antihéroe más famoso de todos: El Castigador, que cuenta con tres adaptaciones cinematográficas. El segundo año se titulará, convenientemente, Daredevil vs. Punisher.

DeKnight no se volverá a sentar en la silla de showrunner por problemas de calendario con la producción de las nuevas películas de Transformers, aunque la decisión le pesa mucho. “Crecí leyendo los cómics. Ha sido una carta de amor”. Todavía sigue apasionado con los personajes y orgulloso del resultado final, así como de las oportunidades que le ha brindado Netflix. Tanto le pesa su ausencia en la segunda temporada que, antes de tomar las riendas de este proyecto, estuvo más de 10 años tratando de convencer a Marvel para que adaptara el Castigador a una serie a lo HBO. “Elektra o el Castigador son de los mejores personajes de Marvel. Tengo mucha confianza. No funcionaron en el cine, pero son perfectos para la televisión”. Quién sabe, quizás acabe llevando al justiciero con la camiseta de calavera a protagonizar su propia producción en Netflix.