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La crisis, de cerca

Desde su mismo título, 'Techo y comida' convierte en seña de identidad su transparencia, claridad y capacidad de síntesis

Techo y comida
Fotograma de 'Techo y comida'.

La crisis económica encarnada en la España de los desahucios y la precariedad sostenida necesitaba encontrar su justo reflejo en una película como Techo y comida que, desde su mismo título, convierte en seña de identidad su transparencia, claridad y capacidad de síntesis. Hacía falta que se abordara el tema en una película de vocación popular, sin ningún tipo de coartadas, que reflejara con verosimilitud y verdad el viacrucis cotidiano de lo que no es más que el proletariado de base, ese sector tan huérfano de representación en las mayores zonas de visibilidad de nuestro cine.

TECHO Y COMIDA

Dirección: Juan Miguel del Castillo.

Intérpretes: Natalia de Molina, Gaspar Campuzano, Mercedes Hoyos, Mariana Cordero, Mercedes Hoyos, Jaime López.

Género: drama. España, 2015.

Duración: 90 minutos.

Techo y comida coloca su mirada a pie de calle para contar el tenso transcurrir de los días previos a la pérdida de su piso alquilado por parte de una madre, expuesta a la intemperie laboral y afectiva, y su hijo. El debutante en la dirección Juan Miguel del Castillo sabe que su película es, ante todo, una Natalia de Molina excepcional, capaz de desaparecer en el interior de su personaje, pero sería injusto pasar por alto otra serie de decisiones que no hacen sino reforzar la eficacia de este trabajo de planteamiento austero y espíritu combativo: la firme voluntad de evitar tremendismos y la loable capacidad de retratar ambientes y personajes con un realismo libre de afectaciones. Proponer un reflejo de la crisis mediante un trabajo capaz de llegar a todo tipo de público es, sin duda, un gran gesto político.

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