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Talavante pasó desapercibido por la plaza Monumental de México

Diego Urdiales y Daniel Luque, silenciados en la cuarta corrida de feria celebrada en Lima

El mexicano Diego Silveti, que fue cogido aparatosamente dos veces, cortó la oreja del tercero, único trofeo concedido ayer en la sexta corrida de la temporada grande 2015-2016 en la Monumental Plaza México. Su compatriota Arturo Saldivar y el español Alejandro Talavante, por encima de sus oponentes, se fueron en vacío.

Con una entrada de un tercio del aforo, unos 14 mil aficionados, se lidió una corrida con cuajo de Jaral Peñas, muy bien presentada y desigual, y destacó el toro corrido en tercer lugar, que mereció el premio de la vuelta al ruedo.

El primer toro de la tarde fue soso y salió suelto, aunque sin peligro. Talavante, muy sereno, le realizó una faena adecuada a su comportamiento, con pases que la res no merecía; lo despachó de un pinchazo y estocada, y fue ovacionado.

La historia se repitió en el cuarto, otro ejemplar sin mucha movilidad, con el que el torero no llegó a impactar al tendido. Pinchazo, estocada y cinco descabellos, un aviso, y silencio con algunos pitos.

Saldívar estuvo muy dispuesto, firme y valiente. Al segundo le hizo más de lo que merecía con el capote y la muleta. Lo mató de estocada, y hubo petición de oreja que el presidente no concedió. Poco colaborador que fue el quinto toro, al que instrumentó muletazos de mucho mérito. Tras un pinchazo y una estocada, escuchó una ovación.

Diego Silveti se alzó como el triunfador del festejo. Le tocó el mejor astado, el tercero, al que toreó con lucimiento con el capote y elaboró un trasteo con seguridad y serenidad y tandas bien conjuntadas; fue cogido dos veces de fea manera y el toro le perdonó la cornada. Valiente siempre, fue al toro con actitud y aptitud. Pinchó antes de cobrar una magnífica estocada, y paseó una oreja merecidamente. Al sexto le faltó fondo, como a la mayoría, y el torero volvió a mostrarse decidido. Escuchó palmas cuando terminó de pinchazo y estocada.

Urdiales y Luque, silenciados en Acho

Con más de media entrada se celebró en la plaza de Acho de Lima la cuarta corrida de la Feria del Señor de los Milagros, que tuvo como triunfador al diestro peruano Juan Carlos Cubas, quien cortó la única oreja al complicado encierro de La Quinta, alternando con Diego Urdiales y Daniel Luque.

Diego Urdiales se estrelló con el primero de la tarde que se quedaba corto y con peligro, revolviéndose por ambos pitones, y al que despachó de una magnifica estocada. Ante el cuarto, mirón y gazapón, Urdiales no supo aprovechar el pitón derecho al inicio de faena. El toro no era franco ni tenía recorrido por el otro lado, y Urdiales insistió en dos tandas que terminaron por agotarlo. Cuando quiso retomar los derechazos, el toro ya se había parado.

Juan Carlos Cubas tuvo el mejor lote de la tarde. Recibió con verónicas al segundo, y despertó las primeras ovaciones. Se lució, después, en un quite por chicuelinas rematado con una media verónica de cartel. Con la muleta, el peruano tuvo la capacidad para corregir la rebrincada embestida durante las primeras tandas, pero le faltó la segunda parte, que era bajar y correr la mano para someter al toro. Mató de una estocada caída y cortó una oreja.

El quinto, tomó dos varas pero sin emplearse. En la muleta embestía sin clase por ambos pitones. Al trasteo de Cubas le faltó profundidad y contundencia, y no conectó con el público, que protestó durante todo el tercio final. No estuvo acertado con el estoque y fue pitado.

Con el tercero, Daniel Luque logró tandas de muletazos de uno en uno porque el toro no repetía con codicia. Mató de tres pinchazos y una estocada, y escuchó pitos.

El sexto tenía un buen pitón izquierdo que anunció desde los primeros tercios. Por eso, la faena se sustentó en el toreo por naturales, pero la sosería y el poco recorrido del toro dictaron la pauta, sin que el torero pudiera modificarla. Al final, el público se enfadó.