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'IN MEMORIAM'

Dimas Fernández-Galiano, un arqueólogo con instinto

Estaba considerado un gran experto de la musivaria romana

Dimas Fernández-Galiano, con su sutil sonrisa que escondía un fino humor de dandi inglés, era el más inteligente de los arqueólogos españoles de la Generación del 68, que coincidió en España con un profundo cambio social, político y generacional. Había nacido en Calatayud, pero siempre se consideró turolense de espíritu y conservó su amor a esa entrañable ciudad, que cultivaba con los amigos de su juventud.
En Madrid estudió Historia y se licenció en la Universidad Complutense en 1974, donde pronto se interesó por la arqueología. Hijo de un naturalista en una familia de humanistas, era un gran lector, con fino sentido crítico que mantuvo toda su vida y con una intuición propia de los grandes arqueólogos, pues, al mirar lo que todos miramos y leer lo que todos leemos, encontraba lo que a la gran mayoría le pasaba desapercibido. Este instinto innato lo cultivó con selectas lecturas y discusiones con colegas y amigos, en las que siempre destacaba su prudencia y finura.
Completó su buena formación en el extranjero y añadió a su vocación investigadora su interés por el patrimonio artístico. En 1987 se doctoró en Historia Antigua con su brillante estudio sobre La musivaria hispano-romana en el Conventus Caesaraugustanus, que orientó su actividad posterior hacia la musivaria, en la que era considerado un gran experto, un campo de estudio de gran importancia, pues los mosaicos, además de una técnica decorativa característica del arte romano, ya que decoraban las villas a modo de alfombras pétreas, eran mensajes escritos en imágenes que transmitían el gusto, las influencias y la ideología de sus propietarios.
Como museólogo, fue director del Museo Provincial de Guadalajara, el más antiguo de España, que dinamizó junto a la arqueología de la provincia, tal como ya había hecho en Alcalá de Henares, la antigua Complutum. Su buen instinto hacía que cuanto tocara, fuera un yacimiento o un tema de estudio, se convirtiera en campo de interés. Presidió la sección de arqueología de la Institución Provincial de Cultura Marqués de Santillana, fue cofundador de la revista Wad-Al-Hayara y promovió un Plan de Excavaciones Arqueológicas que valoró castros y necrópolis celtibéricas, como el poblado del Ecce Homo, en Alcalá de Henares, de cuya excavación conjunta guardábamos ambos gratos recuerdos. Con sabia intuición reexcavó la ciudad visigoda de Recópolis y descubrió en Carranque (Toledo) la villa del prefecto imperial Materno Cinegio, fiel colaborador del emperador hispano Teodosio, con la más antigua basílica descubierta en España, que dio a conocer en Carranque. Centro de Hispania Romana (2001).
También descubrió el impresionante conjunto musivario de Noheda (Cuenca), destacado en toda Hispania; pues la mudable fortuna ayuda a los valientes, Fortuna audaces iuvat, también en el campo intelectual.
Sus dotes de museólogo le llevaron a responsabilizarse de la programación de restauraciones de monumentos en el Ministerio de Cultura y a organizar magníficas exposiciones, como La Corona de Aragón en la plaza de Colón de Madrid y en el palacio de la Lonja de Zaragoza en 2005.
Dimas Fernández-Galiano (Calatayud, 31 de octubre de 1951-Madrid, 19 de septiembre de 2015) abrió nuevos caminos como autor de obras innovadoras y polémicas, como Los monasterios paganos. La huida de la ciudad en el Mundo Antiguo (2011), muestra de su conocimiento sobre la sociedad y la ideología del final de la Antigüedad, con nuevas perspectivas para comprender la transición a la Edad Media. En los últimos años preparaba un innovador estudio sobre la concepción cíclica del tiempo y de la historia en el Mundo Antiguo, frente a nuestra perspectiva cronológica lineal, anacrónica para la Antigüedad, tema apasionante que demuestra su brillante inteligencia y su capacidad de superar los campos habituales.
Hemos perdido esta gran figura, entrañable y destacada, de la arqueología española, que deja un vacío irremplazable, más para cuantos hemos disfrutado de su amistad y su capacidad de abrir nuevas vías al conocimiento. Por ello su memoria y su magisterio permanecerán siempre vivos entre nosotros.

Martín Almagro Gorbea es arqueólogo y miembro de la Real Academia de la Historia.