SAN SEBASTIÁN

Todas las artes en Tabakalera

La antigua fábrica de cigarros de San Sebastián renace, tras superar problemas políticos y financieros, en el Centro Internacional de Cultura Contemporánea

Foto: reuters_live | Vídeo: El País Vídeo

Ya no queda nada del aroma a tabaco; ahora se comienza a percibir un perfume cultural. Muerta la tabacalera, ha nacido Tabakalera. La antigua fábrica de cigarros se ha transformado en el Centro Internacional de Cultural Contemporánea de San Sebastián (CICC). La mutación es un hecho tras salvar una década de vicisitudes permanentes, diez años con dificultades y obstáculos que quedan ocultos en la vistosidad arquitectónica de un edificio que pretende erigirse en un lugar de referencia de la creación artística, un laboratorio cultural, un polo de reflexión, una plaza pública... Tabakalera, dicen sus responsables, es un ambicioso proyecto que "va a dar mucho que hablar". Es la nueva joya cultural donostiarra.

Las puertas de Tabakalera se abren este viernes, un 11-S, aunque no estará a pleno rendimiento hasta comienzos de 2016, el año en que San Sebastián será la capital cultural europea. Se presenta en sociedad con vocación de ser "un centro de producción artística con una programación pública de actividades", asegura su directora, Ane Rodríguez. Es un imponente edificio construido a comienzos del siglo XX que domina el centro de la ciudad, en la orilla del Urumea, vecino de la futura estación del AVE, a pocas cuadras del Museo San Telmo, el teatro Victoria Eugenia o el palacio de congresos Kursaal. La cosmopolita San Sebastián refuerza así su estatus como ciudad turística y cultural.

Visto desde el exterior, Tabakalera se parece bastante a tabacalera; guarda bastantes rasgos de su fisonomía pasada. Las tripas ya son otra cosa; adentro se aprecia mucho más la metamorfosis, el tránsito que ha vivido la vieja factoría cigarrera hasta convertirse hoy en una nueva factoría artística. Las instalaciones donde se fabricaban los Farias, después los Celtas y los Ducados (hasta 250 millones de cajetillas al año), así ininterrumpidamente entre 1913 y 2003, se han adecuado para albergar en adelante un "ecosistema cultural".

Ane Rodríguez: "A Tabakalera hay que venir sin miedo"

ane rodríguez
ane rodríguez

Ane Rodríguez (San Sebastián, 1978) aceptó en junio de 2012 encargarse de la dirección de Tabakalera, que hasta entonces había sufrido las guerras entre las tres administraciones públicas que forman parte del patronato del centro.

Pregunta. ¿Qué es y cómo es Tabakalera?

Respuesta. Son tres cosas. Primero, un proyecto cultural a través del cual queremos apoyar la creación, la formación desde la reflexión y la exhibición. Para ello cuenta con recursos al servicio de los creadores en un contexto territorial donde no hay espacios que apoyen a los artistas desde el principio. Tendrá una programación cultural dirigida a todo tipo de público interesado en temas de actualidad, con exposiciones, proyecciones de cine, música en directo, seminarios especializados, talleres temáticos… En segundo lugar, es una plaza pública abierta a toda la ciudadanía, con espacios generosos que permitirán disfrutar de un centro en constante actividad. Y finalmente, también será un ecosistema cultural, donde convivirán instituciones públicas y privadas con programas compartidos que provocarán el contagio de públicos diversos.

P. ¿Qué papel tiene que jugar en el concierto nacional e internacional de la cultura contemporánea?

R. Tabakalera tiene que ser un foco de ayuda a los creadores, para lo cual hemos creado un programa de residencias con el que pretendemos atraer a artistas internacionales y que permitirá establecer diálogos entre los creadores locales y los foráneos. Nuestro papel a escala nacional o internacional pasa por generar una conexión permanente entre artistas de diferente procedencia, además de ser un espacio atractivo para quienes quieren venir a trabajar.

P. ¿Cuál será el sello de Tabakalera?

R. Un espacio para todos, con cabida para artistas que trabajan, donde se van a generar corrientes de reflexión crítica, y sobre todo un lugar de acogida. La gente tiene que ser curiosa, acercarse, participar, porque hay mucho espacio por conquistar. Tabakalera tiene que identificarse como un centro cultural con diferentes usos. A Tabakalera hay que venir sin miedo, porque, con seguridad, siempre se podrá encontrar algo sugerente.

Tabakalera ofrece una entrada amable si se accede a la planta baja por uno de los laterales. Una plaza amplia, de cuatro plantas de altura y cubierta por una claraboya que permite la entrada de la luz solar, ofrece al visitante un espacio diáfano donde convivirán los usos sociales con los culturales. A partir de ahí se abre un laberinto de estancias en las que se van a desarrollar los principales proyectos del centro: una sala de cine con 229 plazas, otra para exposiciones, la biblioteca de creación Ubik que abrirá en diciembre con 22.00 volúmenes (esperan llegar a los 40.000), el laboratorio de cultura digital Hirikilabs o la residencia para unos ocho creadores. La convocatoria para alojarse y trabajar en Tabakalera ha concitado el interés de 175 jóvenes artistas, la mayoría europeos, y que esperan la criba de un comité de selección internacional.

Al edificio original se le ha añadido un prisma en la parte superior, con una terraza que ofrece una panorámica excelente del centro de la capital. Es la guinda de un centro cultural que, en opinión del alcalde Eneko Goia, del PNV, es "espectacular" y "no va a defraudar a los donostiarras".

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Para llegar a lo que es, Tabakalera ha tenido que sortear muchas turbulencias que han frenado la puesta en marcha del centro más de lo esperado. Cambios en la dirección, en la definición del proyecto cultural, recortes presupuestarios... Josean Muñoz, actual viceconsejero de Cultura, abandonó la nave en 2010 tras cuatro años al frente cuando las instituciones públicas -Gobierno vasco, Diputación guipuzcoana y Ayuntamiento donostiarra- decidieron "redimensionar" el proyecto hasta empequeñecerlo. Pasaron dos años de disputas y encontronazos políticos, hasta que en junio de 2012 Ane Rodríguez asumió el timón y consiguió templar los ánimos y poner en sintonía a los tres patronos públicos. Para entonces hubo que aminorar costes y pasar de una inversión inicialmente prevista de 93 millones para sufragar las obras a los 51 millones que finalmente se han requerido.

El resultado es un centro de cultura contemporánea donde tendrán cabida todas las disciplinas ligadas a la creación (artes plásticas, audiovisuales, escénicas y pensamiento contemporáneo), se desarrollarán programas de "mediación" para acercar la cultura a los ciudadanos y habrá espacio para la experimentación tecnológica. Tendrá un presupuesto anual cercano a los cuatro millones de euros, de los que 1,8 millones aproximadamente se consumirán con el funcionamiento ordinario de Tabakalera y se pretenden autofinanciar con el alquiler y cesión de espacios. El resto (algo más de dos millones), aportados por las instituciones, irá dirigido a activar los proyectos culturales propios del centro.

Tabakalera pretende convertirse, además, en una comunidad cultural (un "ecosistema cultural", insisten sus responsables) en el que convivirán el Festival de Cine de San Sebastián, el Instituto Etxepare dedicado a la difusión del euskera y la cultura vasca, la Filmoteca Vasca, la Fundación Kutxa, Zineuskadi y San Sebastián 2016.

El Zinemaldia trasladará sus oficinas a Tabakalera y proyectará su sección fija Zabaltegi en la pantalla del centro. La programación de cine, durante cinco días a la semana, incluirá el ciclo Nosferatu y el pase de las películas más destacadas de cine contemporáneo que no tienen presencia en las salas comerciales, como la retrospectiva que se dedicará desde octubre al realizador argentino Andrés Di Tella o a la cineasta francoargelina Narimane Mari, cuya película Alubias rojas se pasará con la banda original en directo en la sala donostiarra.

Vista general del edificio de Tabakalera, en San Sebastián.
Vista general del edificio de Tabakalera, en San Sebastián.javier hernández

Sobre la firma

Mikel Ormazabal

Corresponsal de EL PAÍS en el País Vasco, tarea que viene desempeñando durante los últimos 25 años. Se ocupa de la información sobre la actualidad política, económica y cultural vasca. Se licenció en Periodismo por la Universidad de Navarra en 1988. Comenzó su carrera profesional en Radiocadena Española y el diario Deia. Vive en San Sebastián.

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