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Alberto Montt: “Me asemejo al clásico artista que preferiría no trabajar”

El ilustrador chileno-ecuatoriano contesta al carrusel de preguntas de este diario

El humorista gráfico Alberto Montt en 2012. Ampliar foto
El humorista gráfico Alberto Montt en 2012. AP

“En el estadio, una chica se me acerca emocionada y me dice: ¿eres Liniers?”, tuiteó el ilustrador chileno-ecuatoriano Alberto Montt (Quito, 1972) el día que Chile y Argentina jugaban la final de la Copa América 2015. Sus dibujos, como los del historietista argentino Ricardo Liniers, han plagado las redes sociales desde principios de esta década. Montt tiene más de 150.000 seguidores en Twitter y supera los 300.000 en Facebook. La radio pública alemana le otorgó en 2011 el premio The Bobs al mejor blog en español. Este año lanzó en Buenos Aires el libro de humor gráfico ¡Eso, Pescuezo! Liniers, su buen amigo, estuvo con él en la presentación.

¿Qué libro le cambió la vida?

1001 formas de suicidarse antes de morir

¿Algún sitio que le inspira?

Los restaurantes. Me parece que son los espacios donde se mezcla la creatividad, la cultura y la identidad de una ciudad y un pueblo.

¿Cuál es su rutina diaria para dibujar?

No tengo. Cuando tenga una, me retiro y me dedico a la política. Creo que la magia está en su no existencia.

¿Con quién le gustaría sentarse en una fiesta?

Con el dueño de la fiesta. Seguro que los meseros pasan por ahí más seguido con los canapés.

¿Cuál es su lugar favorito en el mundo?

Mi cama.

¿Qué libro le hubiese gustado haber escrito?

La Biblia.

Si pudiera adquirir cualquier pintura, ¿cuál sería?

Blanco sobre blanco, de Malevich. Combina perfecto con mi sofá.

¿Qué cambiaría de usted mismo?

Me gustaría tomarme las preguntas seriamente.

¿Cuándo fue la última vez que lloró?

Ayer. Casi me arranco el dedo chico del pie con el borde de la cama.

¿Cuándo fue más feliz?

Antes del accidente de ayer.

Viñeta del ilustrador chileno publicada en su blog, ‘Dosis diarias...’.
Viñeta del ilustrador chileno publicada en su blog, ‘Dosis diarias...’.

¿La última música que descargó?

Una antología de Carlos Gardel.

¿Cómo fue su primera borrachera?

Hace 20 años con tequila en Milán. Con un amigo subestimamos el poder mexicano y para cuando decidimos levantarnos de la mesa, ya todo estaba perdido. Fue también mi última borrachera.

¿Qué le reprochan sus amigos?

Que no tenga amigos.

¿Qué le asusta?

No me asusta la muerte, sino el olvido... o sea, olvidarme de tomar los medicamentos que me mantienen con vida.

¿Cuál es el último libro que le hizo reír a carcajadas?

You are all just jealous of my jetpack de Tom Gauld. Una joya del humor gráfico.

¿Qué música le sirve para dibujar?

Prefiero dibujar mientras tengo un documental o algo así de fondo.

¿Dónde no querría vivir?

Nueva York.

¿De pequeño quería ser?

Ilustrador.

¿Qué snack come mientras trabaja?

Cualquier cosa constantemente. De todo. Soy un comilón compulsivo.

¿A qué artista clásico se asemeja usted?

Al clásico artista que preferiría no trabajar y vivir en una playa.

Respecto a su trabajo ¿de qué está más orgulloso?

De haber sido constante. Es algo tremendamente difícil para mí y lo logré... o lo he logrado hasta ahora.

¿Qué significa ser un caricaturista?

La verdad no lo tengo claro. Yo hago esto para ordenar mis ideas. Siento que al irlas poniendo en imágenes mi cerebro va vaciándose y dejando más espacio para nuevas ideas.