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Sergio Colás, el corredor sordomudo de sanfermines

La personalidad del pamplonés está marcada por su envergadura y por una deficiencia física que le ha proporcionado un sexto sentido

Sergio Colás, frente al toro en los sanfermines.
Sergio Colás, frente al toro en los sanfermines.

Sin duda, Sergio Colás es uno de los mejores corredores del encierro de Pamplona y de otras muchas localidades de la Península donde se echan los toros de la corrida vespertina por las calles: Pamplona, Tafalla, Tudela, San Sebastián de los Reyes…Su condición física y mental y su conocimiento del toro son perfectos para destacar en los archifamosos encierros de San Fermín. Además de estos atributos especiales, la personalidad de Sergio está marcada por una deficiencia física: ser sordo y mudo. Debido a una infección al nacer quedó sumido en el silencio. Sergio es padre de una niña de año y medio y en 2016 cumplirá 20 años corriendo el encierro.

Si ya es difícil colocarse con valor y pletóricas condiciones físicas delante, diría metido entre las astas de los toros en la carrera pamplonesa, más lo debe ser si uno de los sentidos principales para protagonizar esta complicada y peligrosa disciplina, como es el oído, no te pertenece.

Sergio corre en el tramo de Estafeta, viendo más que otros y desarrollando más detalles por sus otros potenciados sentidos. Quizá juega con la ventaja de que el ruido del tumulto no le descentra y confía en sus condiciones físicas en el centro del torrente humano y animal de forma que siempre acaba pillando toro. A los navarros les gusta Colás, además de por valorar su condición de sordo, porque es un corredor bastante anónimo. Solo viste de blanco y rojo, sin distintivos en las camisetas que tanto utilizan la mayoría de buenos corredores para verse primero y que les vean, después. Se le distingue a Sergio por su buena envergadura de más de 185 centímetros, su potencia de remos y su inquebrantable compromiso con los adoquines centrales de la calle.

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A Sergio Colás le inyectaron el veneno de la tauromaquia popular su abuelo Severo y su padre Chema, ambos antiguos corredores. Su primera carrera la realizó con 16 años. Sergio ha manifestado tras una gran carrera que “basta con que el toro mueva una oreja para interpretar sus deseos y poder adelantarse y reaccionar”. ¡Qué tío!.

Durante muchos años ha corrido con gafas, aunque ya desde hace varios años corre con lentillas. Su principal referencia o guía dentro de ese caudal violento es el tacto, ese cuerpo a cuerpo traducido en codazos o agarrones, se convierte en su otra guía de viaje. Sergio dice que “por cómo me tocan sé si la manada está cerca o no", ejemplifica.

A sus potencia física colosal se le une pues ese sexto sentido del volumen del tacto para saber a cuantos metros, centímetros e incluso cero o nada están los torazos que corren detrás de él.

En su lenguaje de sonidos, expresión ocular y labial y de signos con la cara, brazos y manos ha aseverado que “si la gente grita, te asustas; yo miro, veo, y veo más que otros”.

Sin duda, un año más Sergio Colás está siendo el gran corredor de los encierros de San Fermín hasta esta jornada, día 10 de julio. Sin embargo, hoy, en sana competencia, le ha eclipasado por su templada carrera, tildada de novedad y anécdota de su pelea de o perder su gorra, el albaceteño David Úbeda Flores.

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