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Alejo Cuervo | Editor de George R. R. Martin y propietario de la librería Gigamesh

“Es fantástico ser un friki con presupuesto ilimitado”

El librero celebra los 30 años de su establecimiento en pleno auge de 'Juego de tronos'

Alejo Cuervo, en su librería Gigamesh
Alejo Cuervo, en su librería Gigamesh

Alejo Cuervo cojea. No es a causa del disparo de una pistola láser ni porque le haya caído en el pie la colección completa de Canción de hielo y de fuego. Es que ha sufrido una infección en la extremidad. Eso no le amarga sin embargo esta gran semana en la que su librería, Gigamesh, el establecimiento de referencia en fantasía, ciencia ficción y terror (y en vicio y subcultura, como ha acuñado él), celebra 30 años. Desde el año pasado la librería, que nació en la barcelonesa ronda de Sant Pere —y alcanzó fama en toda la galaxia—se encuentra en el número 8 de la calle de Bailén de la ciudad en un local enorme y lleno de maravillas como una nave madre alienígena. El milagro se debe esencialmente a los beneficios obtenidos con la publicación de la serie de novelas de George R. R. Martin, cuyos derechos posee Cuervo —el apellido parecía predestinarlo a ese festín editorial—. El feliz librero, editor y autor (ha publicado una serie de textos propios, Exégesis), luce lo que parece una camiseta de promoción de un whisky hasta que te das cuenta de que la marca “Loch Cthulhu” es una broma lovecraftiana. Mira con esos ojos tan desconcertantemente azules que parece un personaje de Dune atiborrado de la especia melange.

Pregunta. ¿No piensa ir a Girona a ver si consigue plaza de extra para la sexta temporada de Juego de tronos?

Respuesta. Ya ves que estoy en baja forma. La verdad es que me gustaría.

P. Pues no será porque no tenga entrada...

R. No se, una cosa es Martin y otra la HBO.

P. Hombre, no le van a negar un cameo. ¿De qué le gustaría?

R. Soy muy pro Lannister. Creo que haría un buen Lannister.

P. Es cierto que tiene fama de puñetero.

P. Una vez Parris, la mujer de Martin, que me encontraba guapo, me regaló la camiseta oficial de los Targaryen, Dijo que me pegaba ser uno de ellos. Martin por su parte me dio la de los Lannister.

P. ¿Qué tal lleva el éxito el viejo Martin?

"Seguramente va mejor para la cabeza 'Yo, robot' que 'Madame Bovary"

R. Bien en algunos aspectos, mal en otros. En el social se siente muy cortado, con su popularidad ya no te puedes mover bien. En la parte positiva está que ahora se ha convertido en un friki con presupuesto ilimitado. Que es como me siento un poco yo. Él se ha comprado el cine al que iba de pequeño y proyecta lo que le gusta y cosas de los amigos. Y te puedes imaginar cómo ha mejorado su colección de miniaturas. Yo he cumplido mi capricho de tener una gran librería.

P. ¿Y como creador le ha afectado el éxito a Martin?

R. La densidad narrativa no es la misma de las primeras novelas. Pero las cosas son como son. Falta ver cómo acabará la serie. En todo caso, él es uno de los mejores constructores de finales de toda la literatura fantástica, así que ¡que se prepare el personal! Tiemblo de anticipàción.

P. ¿Qué ha ocurrido desde que abrieron en 1985?

R. ¿Aparte del auge del neoliberalismo? De todo. En resumen, para lo que nos ocupa: lo que era una rareza y un género menospreciado, el fantástico, ha dejado de serlo. De hecho todo el ocio que consumen los jóvenes es fantástico: juegos de ordenador, de tablero, lectura, series. Toda la ficción actual se nutre del fantástico.

P. ¿Y a qué achaca esa preminencia?

R. A la capacidad del género de prepararte para un mundo en contínuo y veloz cambio. En general, el fantástico te prepara más para la vida que el realismo.

R. No estará diciendo que es mejor leer Yo, robot que Madame Bovary.

R. ¿Tiene mejores valores Madame Bovary? Estéticamente quizá sí, ¿pero como aprendizaje? Seguramente te prepara más la cabeza Yo, robot, te invita a resolver problemas, Asimov en general te anima a usar el pensamiento lógico, la forma racional de enfrentarte a los problemas. La persona que lee fantasía y ciencia ficción está consumiendo asimismo cientos de metáforas. Se acostumbra a que haya muchos enfoques distintos de la realidad y no uno solo, incluso enfoques raros y contradictorios. Eso prepara mejor la cabeza que creer que hay una manera unívoca y correcta de entender el mundo.

P. Bueno, es verdad que Flaubert no habría imaginado la wikipedia y....

"¡Que se prepare el personal para el final de 'Canción de hierro y de fuego!"

R. Asimov lo hizo: es la Enciclopedia Galáctica de la saga de la Fundación.

P. Con esos gustos, ¿ha tenido que optar entre unas cosas y otras?

R. Leer siempre es elegir. la cultura es inabarcable, y cada vez más. El viejo sueño de leerlo todo está finiquitado hay que reconciliarse con eso, aceptarlo. Siempre te quedarán cosas por leer. Y aunque te sujetaras al canon, el canon cambia. Yo no he pretendido hacer ese esfuerzo inútil. Como lector soy muy unidereccional. He leído muy poco fuera del género. Y no me arrepiento. Cada vez doy más valor a la lectura por impulsos anárquicos. Si algo te gusta, agárrate a ello. Lo mejor en todo caso es dejarte recomendar por alguien en que confíes personalmente y olvidarte del canon.

P. Me da que se ha dejado Proust.

R. Sí, y todo lo habido y por haber. Mi formación además es de ciencias, no de letras. Curiosamente muchas cosas las conozco por sus versiones en el género: por ejemplo El lamento de Portno de Philip Roth, por Muero por dentro de Robert Silverberg. En realidad, los géneros no existen, existen las historias, Martin dice que los géneros son solo los ropajes de las historias.

P. Del fantástico, ¿que es lo que más le ha emocionado? Por recomendar.

R. Es un ejercicio que no me gusta mucho hacer. Pero mira, los finales de Muerte de la luz y Sueño del Fevre, de Martin. Y Casa del canto, de Orson Scott Card. Y de los clásicos, Theodore Sturgeon. Acabo de comprar los derechos de sus novelas completas y si va bien adquiriré los cuentos completos. Mi mayor sueño húmedo era de mayor ser como Paco Porrúa y publicar los cuentos de Sturgeon.

P. Porrúa, el editor de Minotauro y con cuyo nombre ha bautizado la sala de actos de la nueva Gigamesh, podía ser entrañable. A mí me regaló un juguete para mi hija porque una vez le dije que de adolescente leía a Ballard esperando a mi novia en la puerta del colegio, pero también podía ser un hombre difícil

R. Pero tenía razón. Minotauro ha sido lo mejor: es increíble la densidad de obras maestras de su catálogo.

P. Usted tiene 55 años, ¿nota una distancia insalvable con los jóvenes de ahora?

R. No creo que haya una brecha profunda con las nuevas generaciones y entre los frikis menos. Los frikis somos buenos padres. Nos gusta interactuar, frikizar a los hijos. Ahora está de moda disfrutar con los hijos de Hora de aventura, la serie de animación, yo fui fan de Chin Chan por mis hijos.

P. ¿Qué publica ahora en su editorial?

R. Desde el 15- M estoy más politizado. Recupero algunos títulos que tienen un sentimiento político más marcado: El jinete en la onda de choque, de John Brunner.

P. ¡El de Todos sobre Zanzibar!

R. Leyes de mercado, de Ricahard Morgan, una puesta al día de 1984. Morgan va a venir el año que viene a la Eurocom que se celebra en Barcelona. Tengo en preparación New model army de Adam Roberts, un 15-M bélico en el que un ejército británico se rinde ante un contingente de mercenarios contratados por los escoceses.

P. ¿Habrá leído Ada Colau Juego de tronos?

R. No lo sé. Desconozco si es friki, pero se maneja bien en las redes. La diferencia entre la nueva y la antigua política es que la segunda se estampa contra las redes, no tiene voz allí.

P. Es usted favorable a la independencia de Tatooine?

R. jajaja, personalmente no, soy favorable a la consulta y al derecho a decidir pero no soy independentista. De hecho me joden las fronteras y creo que la bastardización es en realidad la mejor manera de defender una cultura.

P. Corre el rumor de que lo van a nombrar presidente o papa de la república independiente del Triángulo Friki de Barcelona.

R. Seguro que no. Eso, Juan José Peña, el propietario de Kaburi, la vecina tienda de juegos de mesa.

30 años de vicio

J. A.

La nueva Gigamesh, con 30 años “de vicio y subcultura” a la espalda, tiene toda una sección, El túnel del tiempo, que va directa al corazón del fan. Allí te topas con los viejos libros que te marcaron como lector de género: Cita con Rama, de Clarke, en la edición de Ultramar de 1975, La ballena Dios de TJ Bass (Edaf, 1976), el Dune en Acervo (1975). Si añadimos que por ahí anda Lluís Salvador, que atendía en Look y vuelve a ser compañero de aventuras de Alejo, la emoción es total. “El éxito no nos ha cambiado”, dice el dueño, “nos ha dado medios para hacer lo mismo mejor”.

Le pregunto a Cuervo cuál ha sido el secreto de que haya podido conservar a Martin. “Primero porque él está muy contento con nuestra traducción y segundo porque la cantidad de contratos que suponía la serie con sus múltipes títulos y formatos la hacía difícil de manejar, y eso nos ha protegido”.