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El Soho expulsa a la bohemia

El local de conciertos 12 bar es el último de una larga lista de salas obligadas a cerrar víctimas de una ambiciosa reurbanización

Fachada del 12 Bar, durante la protesta que mantuvieron una treintena de okupas.
Fachada del 12 Bar, durante la protesta que mantuvieron una treintena de okupas. cordon press

La bohemia londinense llora la muerte del Soho… o lo que queda de él. Si un milagro de última hora no lo impide, las máquinas echarán abajo en cuestión de días la manzana del barrio donde se encuentra el 12 Bar, en pleno centro de la ciudad. En este pequeño local, artistas como Adele hicieron sus primeros pinitos. En su lugar una empresa llamada Consolidated Developements LTD edificará una nueva zona comercial. Durante 20 días, un grupo de okupasse opuso al derribo organizando conciertos clandestinos en él. Pero la policía logró desalojarlos, primero del local de música, y después del restaurante coreano aledaño, donde se habían hecho fuertes y que también ha sido clausurado ante la inminencia de las obras.

Argumentan que detrás de este desalojo no solo muere un nuevo local de música, sino que se extirpa otro pedazo de la bohemia que forjó la identidad del barrio. El ejemplo viviente de lo que quieren evitar lo tienen a pocos minutos, en Carnaby Street. Una calle palpitante de tiendas punk y sastres mod de los sesenta y setenta, hoy reconvertida en una colorida zona comercial de grandes marcas, estéril en lo cultural pero muy rentable. “Los pequeños restaurantes de emigrantes ya no pueden pagar los alquileres, y están barriendo la escena gay, a las prostitutas y los sex shop, que también por ellos se hizo famoso el barrio”, nos cuenta Daniel, uno de los 30 okupas del 12 Bar e integrante del grupo Bohemians for Soho, que nace a su vez del colectivo Occupy London.

Los actores Stephen Fry y Benedict Cumberbatch también se han sumado a la protesta. Junto con otras celebridades, fundaron en noviembre la campaña Save Soho. “Esto va a afectar a los artistas, muy particularmente a los jóvenes que vienen a Londres para abrirse un hueco”, afirma Tim Arnold, un cantautor londinense que dio un concierto clandestino en el local.

Pero ¿cuál es el motivo de tan frenética transformación? Stephen Fry ha denunciado que es “un intento de gentrificación [desplazamiento progresivo de la población de un barrio por otra de mayor poder económico] y de maximizar beneficios”. El precio de una casa de una habitación en la zona es de 3,6 millones de libras (4,8 millones de euros) y se estima que subirá más cuando el tren una el aeropuerto de Heathrow con el barrio en 28 minutos, hacia 2018.

El crítico de rock del diario The Times, Will Hodgkinson, cree que poco queda que salvar. “Tras el cierre del 12 Bar, el 100 Club en Oxford Street es prácticamente el último superviviente. Y eso, gracias a la marca de zapatillas Converse, que patrocina el local para mantenerlo con vida”, dice Hodgkinson a este diario. El 100 Club es el local que lanzó a los Sex Pistols, entre otros grupos.

El goteo de cerrojazos es tenaz. El más reciente es el del Madame Jojo’s, un local de referencia en la escena gay cuyo funeral fue escenificado en diciembre por las calles del West End por un grupo de actores, bailarinas de burlesque y drag queens. La meca del metal, The Intrepid Fox, tuvo que trasladarse en 2006 a otro espacio en el mismo Soho porque su antiguo local iba a ser convertido en pisos. En abril de 2014, fue desalojada otra vez por presiones del mismo proyecto inmobiliario que se va a llevar por delante al 12 Bar. The Joiner’s Arms, el Vibe Bar, el Astoria, el Sin y el Guetto son otros clubs nocturnos y locales musicales en zona uno que han sufrido la misma suerte.

Desde el consejo de Westminster argumentan que por cada establecimiento que se cierre se abrirá uno nuevo. El consejero, Daniel Astaire, en declaraciones a BBC, puso al icónico club Jazz Ronnie Scott’s como uno de los ejemplos del “viejo Soho” que sobrevivirán. Mientras tanto, la bohemia sigue luchando contra el desmantelamiento de un Soho que ya poco se parece al que fue.