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Andrés Jaque hará para el MoMA una máquina ecológica de purificar agua

El arquitecto gana el prestigioso concurso de arquitectura efímera del PS1 de Queens, en Nueva York

Recreación de Cosmo, que se inaugurará a finales de junio en el patio del PS1 en Queens (Nueva York).
Recreación de Cosmo, que se inaugurará a finales de junio en el patio del PS1 en Queens (Nueva York).

Una máquina del futuro depura en directo el agua contaminada, símbolo del degradado mundo actual, y la devuelve a su estado primigenio. Con esta premisa, poética y tecnológica a partes iguales, el arquitecto madrileño Andrés Jaque y su estudio, Oficina para la Innovación Política (Office for Political Innovation), han ganado el concurso restringido convocado por el Museo de Arte Moderno de Nueva York en su edición de 2015. El resultado, anunciado ayer, supone que Jaque y su equipo se ponen en marcha a partir de hoy para que este verano la máquina ecológica para purificar el agua, llamada Cosmo, se desvele al público a finales de junio y pueda ser vista durante tres meses, julio, agosto y septiembre, en el PS1, la sede que el MoMA tiene fuera de Manhattan, en el barrio neoyorquino de Queens. El premio Young Architects Program (YAP), que en sus bases se propone distinguir proyectos innovadores que tengan relación con la sostenibilidad y el reciclaje, consolida a Jaque, de 44 años, como uno de los arquitectos españoles más influyentes de la actualidad.

Andrés Jaque (en primer plano), Roberto González (a la izquierda) y el resto del equipo de la Oficina de Innovación Política.
Andrés Jaque (en primer plano), Roberto González (a la izquierda) y el resto del equipo de la Oficina de Innovación Política.

Durante los últimos tres meses, Andrés Jaque ha estado trabajando contrarreloj coordinando a cuatro equipos diferentes: el suyo propio de la Oficina de Innovación Política, con sede en Nueva York y Madrid; un grupo de veteranos profesores de la Universidad de Vermont, en Burlington, en el estado de Vermont, a los que Jaque acudió, en su calidad de inventores de ecosistemas descontaminantes, para unir fuerzas y concretar su proyecto; la ingeniería de estructuras Bac, de Madrid y Barcelona; el grupo Bollería Industrial, de Madrid, que ha desarrollado una estrategia audiovisual para comunicar el proyecto, lo que ha resultado clave a la hora de convencer al jurado internacional de 12 personas convocado por el MoMA, y un grupo de la Universidad de Alicante (FabLab) que ha construido las maquetas y prototipos de la propuesta defendida por Jaque el pasado 29 de enero junto a Roberto González (de la Oficina de Innovación Política de Madrid), y Patrick Craine, del equipo de Nueva York.

“La máquina, básicamente, es un circuito que hace pasar el agua por una sucesión de ecosistemas diferentes, cada uno de ellos pensado para producir un efecto purificador en el agua”, dice Andrés Jaque. “La máquina está construida a partir de piezas de sistemas de irrigación agrícola y cuenta con unos microorganismos contenidos en el agua que desarrollan fotoluminiscencia cuando esta alcanza un alto grado de depuración. De esta manera se hace visible al público el cumplimiento del objetivo de conseguir la máxima calidad del agua”.

Las generaciones de arquitectos americanos se han ido formando en alguna medida gracias a los premios del PS1

Las instalaciones efímeras del PS1 del MoMA fueron originalmente un intento de crear una especie de playa artificial de verano con sesiones musicales en el patio de la sede de Queens. Pero han ido evolucionando, desde 1992, hasta convertirse en el proyecto de arquitectura efímera internacional probablemente de mayor impacto (sería la versión joven del pabellón de verano de la Serpentine Gallery londinense, que habitualmente se encarga a arquitectos consagrados). Las generaciones emergentes de arquitectos americanos se han ido formando en alguna medida gracias a los premios del PS1. Entre los ganadores se cuentan los ahora influyentes arquitectos Amale Andraos (decana de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Columbia); el equipo de arquitectos Mos (una de las oficinas más activas de Nueva York) o el equipo nArchitects, que está desarrollando algunos de los proyectos más creativos en Nueva York y Chicago. Otro de los equipos ganadores, Hollwich Kushner, consiguió con su propuesta un impacto que superó todas las expectativas. Llamaron Wendy a su astro azulado, una estructura de andamios que tensaba una estrella formada por pirámides de lona plastificada que se convertía en el centro de la fiesta y que fue miles de veces fotografiada.

En la misma línea que Wendy, Jaque ha llamado a su proyecto Cosmo, una máquina sobre ruedas que filtrará y purificará unos 11.356 litros de agua cada cuatro días, eliminando partículas suspendidas y nitratos, equilibrando el ph e incrementando el nivel del oxígeno disuelto. “Cosmo es un espacio de aprendizaje”, dice Andrés Jaque, “que muestra cómo construir ecosistemas que contribuyen a mejorar la calidad medioambiental. Se trata de un jardín suspendido que además de ser refrescante en el duro verano de Nueva York esperamos que se convierta en un lugar de encuentro y de celebración gracias a la programación de música electrónica impulsada desde 2012 por el actual director del PS1, el alemán formado en Berlín Klaus Biesenbach”.

Render de Cosmo, la máquina móvil purificadora de agua proyectada por Andrés Jaque  Oficina de Innovación Política. ampliar foto
Render de Cosmo, la máquina móvil purificadora de agua proyectada por Andrés Jaque / Oficina de Innovación Política.

John Todd, el profesor que lidera el equipo de inventores de los ecosistemas que contiene Cosmo, forma parte de una generación de pioneros del diseño biológico en Estados Unidos. “Es un equipo que surgió de todo el contexto de las comunidades y corrientes utopistas de la Costa Este y de California en los años sesenta”, dice Jaque. “Son gente que no ha parado nunca de producir máquinas para poder tratar a escala local las crisis medioambientales a lo largo y ancho del mundo. Han trabajado por todo Estados Unidos (Hawai, Kentucky, Florida, Nevada, Texas…), en Israel, en China y en otros países. El caso chino, un país donde la contaminación de las aguas es una de las mayores preocupaciones sociales, ejemplifica su quehacer: crearon un sistema natural para depurar el agua de las alcantarillas de la ciudad de Fuzhou para impedir que contaminase el río Minjianc”.

El premio recibido ayer por Andrés Jaque y su equipo es un ejemplo de "exuberante arquitectura móvil que rinde culto a los procesos de purificación del agua y consigue que su intrincada imaginería visual se convierta en inusual escenario para las sesiones Warm Up", según Pedro Gadahno, comisario de arquitectura y arte del MoMA. Esta distinción se une a otra conseguida recientemente por Jaque y su equipo: el león de plata al mejor proyecto de investigación de la 14ª Bienal de Venecia de Arquitectura, celebrada del 7 de junio de 2014 al 23 de noviembre. Jaque presentó en la bienal la investigación 'Sales Oddity. Milano 2 and the politics of direct-to-home TV urbanism' (Perdidos en la televenta. Milano 2 y las políticas de los urbanismos televisivos a la carta), por invitación del director de la bienal, el arquitecto Rem Koolhaas. El proyecto, una fascinante instalación audiovisual para la que también contó con el estudio Bollería Industrial, refleja de manera crítica y humorística el papel de la arquitectura en las transformaciones que auparon al poder a Silvio Berlusconi en Italia a través de su imperio audiovisual Mediaset y sus incursiones urbanísticas por medio de su empresa Edilnord.

Andrés Jaque ganó asimismo hace unos meses el concurso para intervenir en la plaza Weizmann de Holon (Israel), un concurso convocado por el ayuntamiento de Holon y el Museo del Diseño de la ciudad (que se aloja en un edificio del diseñador y arquitecto Ron Arad) para resolver también la adaptación climática de espacios que durante los meses de verano son casi impracticables. En esta línea, los Escaravox de Jaque construidos en 2012 en el patio del centro cultural Matadero de Madrid (un proyecto ampliamente difundido por las revistas de arquitectura internacionales), supusieron la primera propuesta de espacios de encuentro en torno a la sombra, el frescor y el confort medioambiental de las que han salido de la Oficina de Innovación Política hasta llegar a Cosmo.

El arquitecto, colaborador de El País Semanal y del suplemento cultural de El País, Babelia, es profesor de la Universidad de Columbia (Nueva York) y profesor invitado de la Universidad de Princeton (New Jersey). El concurso del MoMA que ha ganado consta de tres fases. Personalidades de la crítica de arquitectura proponen a los que consideran los arquitectos más prometedores que están trabajando en Estados Unidos, a los que se pide que presenten sus trabajos previos y una declaración de intenciones. De entre las decenas de equipos presentados, el jurado selecciona a cinco, que articulan una propuesta de la que sale el ganador.