CRÍTICA | CAPITÁN HARLOCK
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

El japonés errante

Un fotograma de 'Capitán Harlock'.
Un fotograma de 'Capitán Harlock'.

Con la aureola maldita del Holandés Errante, el poder icónico del pirata Barbanegra y el credo libertario de un indignado galáctico, el capitán Harlock, creado en 1977 por Leiji Matsumoto, tuvo una larga e ilustre trayectoria en el anime que se inició con la serie clásica de 1978 y culminó en 2002 con la saga en trece episodios Space Pirate Captain Herlock: The Endless Odyssey, dirigida por Rintaro, una de las primeras figuras de la nueva animación japonesa.

El largometraje de Shinji Aramaki que ahora se estrena supone un punto y aparte con aspiraciones de refundar la saga en el nuevo registro de la animación digital hiperrealista, con uso de captura de movimientos de un reparto de carne y hueso. Oscura, amarga, espectacular y melodramática, la película deslumbra con su juego de texturas y su sabia adaptación de los diseños originales: sobra hieratismo en el lenguaje corporal, pero incluso esta limitación no deja de entroncar con la tradición de animación limitada de la que procede.

CAPITÁN HARLOCK

Dirección: Shinji Aramaki.

Animación.

Género: ciencia-ficción. Japón, 2013.

Duración: 115 minutos.

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