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No es la madrastra, es la novia de papá

Paloma Bravo y Joe O’Curneen llevan al Teatro Infanta Isabel la realidad de esas familias a las que no las une la sangre, sino el amor

Los personajes de la obra 'La novia de papá'. Ampliar foto
Los personajes de la obra 'La novia de papá'.

Enamórate. Tonto. Tonta. Enamórate y piérdelo todo: norte, tiempo, independencia, libertad, espacio. Sensatez y orgullo. Y ruega porque ese estado no se eternice, porque entonces quedarás despojado de toda capacidad de maniobra si, dónde te has metido, es un jardín. Ese jardín es Pablo. Y la tonta es Sol. Una historia como cualquier otra que conecta desde el escenario con el público. Es La novia de papá, la adaptación del título homónimo de Paloma Bravo que se ha convertido, a manos de su autora y del director Joe O’Curneen en una obra tierna y exenta de cursilerías. Gamberra y empática con las chapuzas y maravillas que consigue el amor.

'La novia de papá'

Dirección: Joseph O’Curneen.

Adaptación: Paloma Bravo y Joseph O’Curneen.

Intérpretes: María Castro, Eva Isanta, Armando del Río, Rodrigo Sáenz de Heredia, Lucía de la Fuente y Nadia de Santiago.

En el Teatro Infanta Isabel a partir del 15 de enero.

Alguien presentó a Paloma Bravo y Juan Francisco Ramos, uno de los socios de la compañía Yllana. Ella le regaló su novela, él se la leyó en 24 horas. “Me dijo: ‘Eres como Woody Allen pero en tía’, que quien sabía de adaptaciones era su amigo Joe, y nos puso en contacto”, cuenta la autora. O’Curneen se hizo con el libro: “Me interesó el lado humorístico de la historia, muy cotidiana. El tono irónico me encantó. Y vi, junto a ella, una posibilidad bastante buena de hacer el esfuerzo de escribir la adaptación”.

Ninguno de los dos sabía si podría ponerse en pie aquel libreto ni si llegaría a buen puerto, pero lo intentaron. Y después de seis meses, la productora de Carlos Sobera lo vio claro. “Dijeron que sí, y seguimos trabajando hasta montar el espectáculo”, apunta el director, que esta noche verá, junto a la autora, el trabajo del último año sobre las tablas del Teatro Infanta Isabel. Para Bravo hay un añadido de satisfacción, ella vio gestarse esa historia, poco a poco, a través de sus propios días. Una ficción no tan irreal.

“La empecé cuando vivía con un padre de dos niñas, que son las hermanas de mi hija, aunque cuando la terminé ya me había separado”, explica la escritora, convencida de la necesidad de ejercer la tolerancia, invertir sentido del humor y amor en esa relación compleja que nace cuando alguien se convierte en padre de los hijos de su pareja. “Son personas que no tienen por qué quererse ni gustarse, pero acaban consiguiéndolo con esfuerzo y lucha, y en ese camino, aunque luego te marches, una parte de ti se queda ahí para siempre”.

La obra expone el amor en esa relación compleja que nace cuando alguien se convierte en padre de los hijos de su pareja

Ese álter ego que es Sol, la protagonista, fue una suerte de ejercicio de comprensión para Bravo: “Vestida de ironía, que es mi forma de protegerme. No encontré ninguna ficción similar que no fuera Blancanieves”. Ella no era una madrastra. Se ríe y reconoce que cuando ocurre algo así, miras alrededor para ver cómo lo afrontan los demás. Esa fue su forma, y el resultado son los personajes y la trama de ritmo a veces endiablado que O’Curneen y ella han conseguido trasladar delante de bambalinas. Para el director fue fácil: “Solo había que ver el potencial del libro para hacer la traslación al mundo escénico. La dificultad de localizaciones y tiempo han sido resueltas a través de las técnicas y el oficio teatral, que es de lo que se trata”. Luz y música con tintes de sitcom que empapan de un lenguaje ligeramente cinematográfico a la obra.

Sol, la protagonista, es el álter ego de Paloma Bravo, la autora del libro del cual nace la obra

Diálogos con el público, cambios de personaje, decisiones técnicas que debían ajustarse a la esencia de la obra sin que minimizara la calidad teatral. Cautivar con los actores, (María Castro, Eva Isanta, Armando del Río, Rodrigo Sáenz de Heredia, Lucía de la Fuente y Nadia de Santiago) y con la historia. Con el humor, que es el que subyace a todo lo demás. Decir en voz alta lo que normalmente se calla. “La convivencia en familia nunca es fácil, y hay que estar listo para lo que se viene encima”, reconoce el director.

En la obra, Sol, tiene que hacer concesiones múltiples para lograr gestionar esa convivencia. “Nadie sabe qué pasa después de enamorarse, pero hay que estar dispuesto al riesgo. A Sol le sale bien, pero nunca nadie puede asegurarte nada”. Y eso es, según O’Curneen, lo que genera esa conexión con el público: “¿En qué lio me he metido?… Familia. Y a todo esto, ¿por qué era?… Ah sí, por amor”.