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Rosa Montero y Marta Sanz, premios de la Crítica de Madrid

Obtienen el galardón por 'La ridícula idea de no volver a verte', en Novela, y 'Vintage', en Poesía

La pérdida y la mirada sobre ella para celebrar la vida y la experimentación de los géneros literarios son los temas que unen a los dos libros que han obtenido el Premio de la Crítica de Madrid, que entrega la Asociación Madrileña de Escritores y Críticos Literarios. Son dos narradoras: Rosa Montero, lo ha ganado en Novela por La ridícula idea de no volver a verte (Seix Barral) y Marta Sanz en Poesía por Vintage(Bartleby).

Rosa Montero y Marta Sanz, premios de la Crítica de Madrid

Mientras Montero escribió, a partir de la muerte de su pareja en 2009, pasajes autobiográficos mezclados con otros de la vida de Marie Curie; Sanz reflexiona sobre envejecer, el tiempo que no se detiene, la muerte y los adioses: “Por el miedo/ de no ser/ deseada nunca/ (…) por ese miedo/ a desaparecer/ del azogue/ de todos los espejos…”.

Rosa Montero está encantada con este premio que “sin duda tiene caché”, dice, al ser otorgado por escritores y críticos. Y también porque estos reconocimientos “ayudan a sanar esa herida de inseguridad que suele acompañar a los escritores”. No oculta su entusiasmo de tener como compañera de galardón a Marta Sanz, “un pedazo de mujer”.

La hibridación o el terreno fronterizo en que se mueven las dos obras es que La ridícula idea de no volver a verte oscila entre el testimonio, la autobiografía, la biografía, el diario y la novela; y Vintage es como un dietario donde la composición del poema y los versos son más libres y menos encorsetados. Según el jurado, “han escrito dos libros que rompen la barrera de los géneros y llegan, cada uno de distinta forma, al centro de los buenos lectores de literatura”.

Rosa Montero y Marta Sanz, premios de la Crítica de Madrid

Rosa Montero, señala el acta del jurado, “ha escrito un libro lleno de ternura, de reflexión y de una vitalidad que traspasa el dolor por la muerte de alguien querido haciendo más importante el amor mismo por la vida”.

Marta Sanz logra una obra que “es toda una muestra de poesía rebosante de originalidad, frescura y una asombrosa capacidad de sorprender al lector en cada poema”. Un poemario en el que da una visión irónica del mundo, donde las metáforas y el doble juego del lenguaje lucen con voz propia.

Sanz, que ha escrito sobre todo novelas, logra aquí su tercer poemario. “Me siento una poeta muy joven, inexperta. Vivo con incertidumbres y a la vez con frescura”, reconoce la escritora. Ella, agrega, ha querido escribir sobre “una manera no mercantilizada del cuerpo y de algo que forma parte de lo que es el ser humano y que es memoria colectiva”. Las dos ganadoras coinciden en que ha sido una carambola al tratarse de dos mujeres, dos libros de temáticas parecidas y de ruptura de géneros.