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De la pantalla al papel

Antes era al revés: se adaptaban libros a la pantalla. Hoy, ante el éxito de series y películas, las editoriales convierten las historias audiovisuales en libros.

De la pantalla al papel

Durante los seis meses en los que escribieron Laura y el misterio de la Isla de las Gaviotas (Plaza&Janés), una novela basada en la serie de TVE Los misterios de Laura, Javier Hidalgo y Carlos Vila hicieron a un lado las “limitaciones mecánicas” del guión y sintieron más libertad “creativa y expresiva” para ahondar en la psique de los personajes y describir con más calma las acciones de la historia. En más de 500 páginas, también pudieron contar los antecedentes de los protagonistas para que los lectores-espectadores comprendieran mejor a la inspectora Lebrel y el ambiente donde se desenvuelve. “Los libros basados en series aportan información que, de otra forma, sería imposible ver en pantalla. Podemos viajar en el tiempo con nuestros personajes (al pasado o al futuro), descubrir más sobre su forma de pensar y plantear historias que jamás saldrían en TV debido a las necesidades de producción”, dice Carlos Vila, guionista de la productora Boomerang TV y ahora novelista.

La industria audiovisual siempre se ha fijado en novelas para luego adaptarlas al cine o a la televisión, pero en los últimos meses el éxito de series y películas ha revertido el proceso: las historias saltan de la pantalla al papel y los guionistas se convierten en novelistas. En las mesas de novedades de las librerías proliferan ejemplares en cuyas cubiertas aparecen los rostros de actores y actrices que en la pantalla dan vida a los protagonistas de cada trama y el público los compra con la intención de revivir escenas, enterarse del origen de los personajes y el afán de guardar un recuerdo de algo que disfrutaron durante una época de sus vidas.

David Trías lleva varios años editando este tipo de libros en Penguin Ramdon House y cuenta que siempre tiene “las antenas bien puestas” en los fenómenos televisivos y cinematográficos para luego ofrecer libros que, ante todo, “sepan transmitir el espíritu” de una serie o de una película de éxito. “En ficción hemos trabajado básicamente en dos líneas: en la fiel adaptación de la serie, escrita por un guionista cuya labor es novelizar la historia, como hemos hecho con Isabel; y la otra, que descubrimos con las novelas de Amar en tiempos revueltos, es ofrecer al lector una novela completamente inédita, con tramas originales pero protagonizada por personajes de la serie. Son spin offs, precuelas o secuelas”, explica el editor.

En las mesas de novedades de las librerías proliferan ejemplares en cuyas cubiertas aparecen los rostros de actores y actrices que en la pantalla dan vida a los protagonistas de cada trama.

Pero no siempre se trata de novelizar una serie o una película. También se publican libros con lo que hay detrás de ellas: cómo surgió la idea y qué fue necesario para llevarla a cabo, anécdotas de los rodajes, perfiles del elenco, ensayos sobre los temas que abordan… “Son libros con desigual fortuna comercial, a veces oportunos, otras oportunistas que, en demasiadas ocasiones, están editados de manera exprés”, reconoce Trías. “Con motivo de la serie La Republica, publicamos un libro colectivo de Historia escrito por varios historiadores que acercaban a la gente, de manera divulgativa, aquel periodo de nuestro país. Acabo de editar un libro sobre Ocho Apellidos Vascos, donde hemos incluido el guión comentado de la película, textos inéditos escritos por los guionistas… Y, en estos momentos, estamos cerrando un libro de cocina sobre El chiringuito de Pepe, para publicar en Navidad, en el que ofrecemos recetas tradicionales y de vanguardia, respondiendo a la dicotomía que plantea la serie. Todos ellos son proyectos realizados con las productoras o cadenas de televisión”, añade.

Sonia Martínez, directora de ficción de Atresmedia, que en alianza con la editorial Planeta distribuye ejemplares como Vive cantando, El secreto de Puente Viejo o, próximamente, Galerías Velvet, afirma que la publicación del libro de alguna de sus series forma parte de la estrategia de marketing de la cadena. “Es el complemento de un producto y, sobre todo, es el elemento con el que el público puede satisfacer la curiosidad que siente por su serie favorita pues, por lo general, en el libro se cuentan cosas que no han salido en pantalla.” Ana Bustamante, directora comercial de Mediaset-España (Tele5), dice además que, obras como estas, sirven para “generar mayores ingresos de nuestros contenidos que han contado con el apoyo de la audiencia. Por ello, trasladar la ficción de la pequeña pantalla a las estanterías de una librería es un ejercicio muy gratificante, que amplifica los valores de una marca.”

Lo más común era que los lectores acudieran a las salas cinematográficas para contrastar en la pantalla lo que habían imaginado cuando leyeron la obra en la que estaba basada la película. Enseguida ocurrió lo mismo con las series de televisión (y no es que esto haya terminado, pues ahí están series como El tiempo entre costuras, basada en el libro de María Dueñas o películas como Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James, pendiente de estreno. Y la tendencia continuará: Antena 3 ha anunciado que adaptará La catedral del mar, de Idelfonso Falcones y Tele5 Lo que escondían sus ojos, novela de Nieves Herrero), pero pronto los editores y productores quisieron darle un plus al mercado del sector.

En los años treinta del siglo pasado, King Kong fue una de las primeras películas que se convirtió en novela. No obstante, el boom del género ocurriría en los años ochenta y noventa cuando, después de su éxito en la pantalla, se publicaron las novelas de películas como La máscara, En busca del arca perdida, Parque Jurásico, Liberen a Willy, Air Force One, Salvar al soldado Ryan o Pearl Harbor. En el país de Holliwood esto es algo bien asentado y reconocido, tanto que cada año la Association of Media Tie-In Writers concede el premio “Scribes” a la mejor versión libresca de un film y, sin ir más lejos, uno de los libros más vendidos el verano pasado fue Godzilla: The official novelization, escrito por Greg Cox, una novela basada en el guión de la película del monstruo de ciencia ficción. En España se han publicado, sobre todo, diarios de rodaje o guiones comentados de películas. De hecho, el recién aparecido libro Ocho Apellidos Vascos se inscribe en esa tesitura.

En casi la totalidad de los casos, las novelas de de las obras audiovisuales están escritas por los guionistas. Martín Mauruel, seudónimo de José Luis Martín Gracia, autor de Isabel (Plaza&Janés), novela histórica basada en la serie de TVE, cuenta que “la reelaboración de guiones para escribir la novela” la hace “en solitario [sin el equipo de guionistas y sin la ayuda de alguno de los llamados “negros literarios”] y a posteriori. Son dos técnicas diferentes. Para empezar, el guión no es un género literario, sino un documento técnico con márgenes de maniobra estrechos y definidos en los que hay que saber moverse. Un guión solo debe contener lo que la cámara puede capturar, nada de literatura. Por el contrario, lo que expresa o deja traslucir una mirada –que en el guión solo está marcada con su intención y en la pantalla apenas dura unos segundos– puede convertirse en una parrafada de ocho líneas en la novela, donde está permitido bucear en la mente del personaje, exponer verbalmente sus anhelos, sus dudas, las preguntas que se hace en su fuero interno... Para escribir el guión hay que inventar recursos –acciones, diálogos, gestos e imágenes– que evidencien todas esas cosas para poder verlas y oírlas.”

En casi la totalidad de los casos, las novelas de de las obras audiovisuales están escritas por los guionistas.

Pero hay ocasiones en que los editores tienen que recurrir a escritores que no pertenecen al staff de la serie o la película. Pablo Álvarez, responsable de Suma de Letras, dice que El príncipe, la novela, basada en la serie de Tele5, no pudieron escribirla los guionistas porque se encontraban inmersos en la grabación de los últimos capítulos de la primera temporada. “Queríamos sacar el libro lo antes posible, así que llamé a Salva Rubio, que también tiene experiencia en guiones y había publicado con nosotros una novela, para que se encargara de hacerlo. Al final, los guionistas y Tele5 revisaron el manuscrito, vieron que la novela era fiel a los guiones e, incluso, los ampliaba, y quedaron muy contentos”, comenta el editor.

Cada eslabón que interviene en la cadena de este tipo de obras no duda en exponer las bondades que su publicación conlleva. Ana Bustamante, directora comercial de Mediaset-España, lo resume así: “un libro es el cierre más complejo y completo del círculo de la ficción: una serie nace de ideas que se convierten en una historia que, a su vez, se convierte en un formato de televisión; en cierta manera, cuando lanzamos un libro basado en una serie, regresamos al origen, a la historia. Es un viaje al ADN de la ficción.” Por su parte, el editor David Trías afirma que en este proceso todos salen ganando: “tanto el editor, el productor de la serie, el guionista -normalmente el autor del libro- y el fiel seguidor, porque cuando editamos un libro basado en una serie o en una película de éxito, el guionista ve, por un lado, una oportunidad de ser el protagonista de la historia –acostumbrados, como están, a permanecer siempre en la sombra-, ya que es quien firma la novela y, por otro lado, puede escribir sin condicionantes de producción y con total libertad creativa, siempre y cuando la novela sea fiel al espíritu de la serie. Y, finalmente, el lector puede disponer del libro de su serie o película favorita, bien como recuerdo, bien como un plus que le aporta un material distinto de las que ha visto en la pantalla. En todo caso, estamos hablando de una tendencia inevitable dada la extraordinaria repercusión que tienen las series o las películas que gozan de un andamiaje de merchandansing tremendo, un hecho por el cual el sector del libro no podía quedarse atrás.”