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CRÍTICA | COSTA DA MORTE

La tierra permanece

'Costa da Morte' exige entrega incondicional a sus espectadores para proporcionarles una poderosa visión de la Naturaleza

Un fotograma de 'Costa da morte'.
Un fotograma de 'Costa da morte'.

Premiada en el festival de Locarno, donde tuvo su puesta de largo, Costa da Morte de Lois Patiño ha sido, junto a Història de la meva mort de Albert Serra y El futuro de Luis López Carrasco, una de las películas españolas de esta cosecha con mayor —y más fructífero— recorrido internacional. Tres trabajos que buscan respuestas muy diferentes a la necesidad de cuestionar las formas tradicionales de servir un discurso (no necesariamente narrativo) sobre una pantalla. Cineasta comprometido con la esencialidad del lenguaje cinematográfico, pero también artista multidisciplinar capaz de extender sus ansias de experimentación a los ámbitos de la instalación conceptual y la video-creación, Patiño había dedicado parte de su obra a indagar sobre el paisaje y la relación de la figura humana con el mismo. En este sentido, Costa da Morte bien podría considerarse como la destilación de un camino que había tenido tanteos y esbozos tan diversos como los de los cortometrajes Esliva (2011) y Montaña en sombra (2012) o las video-creaciones Paisaje-Duración (2010) y Paisaje-Distancia(2010-11).

Costa da Morte pertenece a la a veces irritante familia de las películas de dispositivo, en las que todo se subordina a un único y severo planteamiento formal, pero, aquí, el dispositivo no actúa como corsé y mordaza, sino que sirve para cohesionar la fuerza del conjunto. Patiño articula su película a partir de grandes planos generales, con la cámara estática recogiendo un paisaje sugeridor de la impetuosa furia capturada en una pintura romántica: en medio de esa naturaleza aterradora, las figuras humanas aparecen empequeñecidas, vulnerables como hormigas, pero un meticuloso trabajo de sonido —con algo de gran truco de magia— coloca en primer plano sus conversaciones, en las que se transmite la memoria oral del espacio. Esas palabras van tejiendo poco a poco la historia de un territorio indomesticable: datos históricos, leyendas corsarias, ecos ancestrales de una mirada panteísta que otorga virtudes para la concepción a una montaña, notas casi de realismo mágico, como ese relato sobre el pueblo pintado con la leche condensada que vertió un barco de guerra alemán…

COSTA DA MORTE

Dirección: Lois Patiño.

Documental.

Género: documental de creación. España, 2013

Duración: 83 minutos

Costa da Morte no pone nunca el piloto automático en su sucesión de imágenes de una belleza abrumadora: en un momento de singular brillantez, una serie de fundidos a negro separa las diversas transformaciones que la luz y el tiempo generan sobre un mismo paisaje que se revela, así, como organismo vivo. Costa da Morte exige entrega incondicional a sus espectadores para proporcionarles una poderosa visión de la Naturaleza como deidad terrible e indiferente.