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CRÍTICA | BEGIN AGAIN

Redemption song(s)

John Carney es capaz de hacerse preguntas sobre un género (el musical) que revive en sus manos de forma desnuda y purísima

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Mark Ruffalo y Keira Knightley, en 'Begin again'.

En una de las secuencias más delicadas de Once (2007), trampolín para la carrera cinematográfica del exbajista del grupo The Frames John Carney, la protagonista paseaba hasta una tienda con el propósito de comprar pilas para su reproductor de CD. En su camino de vuelta, la música que escuchaba a través de sus auriculares inundaba la pantalla, condicionaba el pulso de la cámara y la puesta en escena y, de paso, resolvía, con discreción y sin aspavientos, el problema del realismo en el género musical: ¿Cómo justificar la subordinación de lo real a la fuerza rectora de una canción? En Begin Again, primer proyecto estadounidense del cineasta irlandés, hay una secuencia casi paralela: los protagonistas —una joven cantautora (Keira Knightley) y un productor caído en desgracia (Mark Ruffalo)— reflexionan sobre el poder de la música para elevar lo cotidiano, para dotar de intensidad a lo aparentemente insignificante, mientras la música que escuchan a través de sus cascos redimensiona una estampa callejera cualquiera.

John Carney revela en esas dos secuencias su singularidad: la de un creador capaz de hacerse preguntas constantes sobre la esencia de un género (el musical) que, en los últimos años, parecía condenado a trasladar aparatosas producciones de Broadway y el West End con discutible inventiva cinematográfica y que, sin embargo, revive en sus manos de forma desnuda y purísima. En Begin again, Carney echa mano de un molde dramático convencional —el camino a la redención de un veterano de mil batallas imantado por el talento de una principiante— sobre la base de una de las más añejas tradiciones del musical —la épica de levantar una producción contra viento y manera, la constante que une a La calle 42 (1933) con Summer stock (1950) y tantas otras—, pero todo lo que hace con ese material tras el punto de partida revela el funcionamiento incesante de una inteligencia poco común. De paso, la película intenta ofrecer reflejo y testimonio del presente periodo de transformación de la industria musical, aunque ahí quizá se le pueda reprochar a Carney un exceso de optimismo en su visión utópica de una perfecta armonía entre la independencia del artista y el compromiso del consumidor.

Cuando el personaje de Ruffalo ve materializarse sobre el escenario los arreglos que aplicaría al material en bruto o cuando Keira Knightley constata una traición sentimental escuchando una canción, se afirman la excepcionalidad y altura de Begin again.

BEGIN AGAIN

Dirección: John Carney.

Intérpretes: Keira Knightley, Mark Ruffalo, Hailee Steinfeld, Mos Def, Catherine Keener, Adam Levine.

Género: musical. EE UU, 2013

Duración: 104 minutos.