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OBITUARIO

Esther Borja, la ‘Damisela’ cubana de Lecuona

La intérprete puso voz a las creaciones de algunos de los más grandes compositores de la época

Esther Borja.
Esther Borja.

Casi desde su debut, el nombre de Esther Borja quedó indisolublemente unido al apellido Lecuona, tanto al de Ernesto, que compuso temprana y especialmente para ella el vals Damisela encantadora, en la zarzuela Lola Cruz, como al de su hermana, la también compositora Ernestina Lecuona, a quien conoció primero y con la que ofreció su primer recital con poco más de veinte años. Nadie como Borja cantó aquello de “Por tus ojazos negros, llenos de amor/ Por tu boquita roja, que es una flor./ Por tu cuerpo de palmera, lindo y gentil,/ se muere mi corazón…”. Aquella Damisela marcaría para siempre la vida artística de esta cantante de timbre cálido, nacida el 5 de diciembre de 1913 en La Habana y fallecida cien años después, el pasado 28 de diciembre, cuando ya llevaba varias décadas retirada.

Se graduó en 1932 de la Escuela de Música del Centro Gallego de La Habana y estudió canto con Juan Manuel Elosegui. Según los críticos, era dueña de una voz hermosa y versátil que le permitía recorrer desde los tonos bajos de una mezzo dramática hasta el virtuosismo de una soprano lírica, por eso fue una de las intérpretes preferidas de Lecuona, Rodrigo Prats y del compositor Gonzalo Roig -autor de la zarzuela Cecilia Valdés y de canciones tan populares como Quiéreme mucho y Ojos brujos - quien explico así la significación de Esther Borja para la música cubana: “Representa para Cuba lo que Raquel Meller para España, lo que Rosita Quiroga para Argentina, lo que Toña la Negra para México... Pero existe una diferencia entre ellas y Esther Borja, y es que esas grandes figuras han tenido imitadores, y la Borja no; no porque no hayan querido imitarla, sino, sencillamente, porque no han podido...”.

En 1936 junto a los hermanos Lecuona y a Ignacio Villa, más conocido como Bola de Nieve, realiza su primera gira por Argentina, Chile, Perú, Brasil y otros países latinoamericanos. Allí se presenta como solista y en Buenos Aires actúa en escenarios de teatro y emisoras de radio. En Argentina filmó la película Adiós a Buenos Aires y alternó con artistas prestigiosos de la época como Alfredo Le Pera, Tita Merello y Libertad Lamarque.

En 1943 y de nuevo junto a Lecuona, Borja actuó en Nueva York, donde fue escuchada por el prestigioso compositor de operetas Sigmund Rombers, quien la invitó a presentarse con su gran orquesta en el Carnegie Hall con un éxito absoluto. De 1943 a 1948, la cantante cubana actuó con gran éxito a las órdenes de Rombers en 44 estados norteamericanos. Al fundarse la televisión cubana en los años cincuenta, comienza a cantar en famosos programas como Noche de Ambar Motor y Parece que fue ayer.

Entre su discografía, para sellos como RCA Victor, Columbia y otros muchos, están Amanecer criollo (Brito), El zunzún (Lecuona) y Mi corazón es para tí (La Rosa). En 1953 salió en España su disco antológico Rapsodia de Cuba -acompañada por la orquesta de Cámara de Madrid bajo la dirección de Fernando Mulens y Daniel Montoro-, un resumen de su afamado repertorio donde aparecen Damisela encantadora y Lamento cubano (Grenet).

Esther Borja obtuvo el premio Nacional de la Música de su país y se retiró oficialmente en 1984. Cuba le rindió un gran homenaje el pasado 5 de diciembre, el mismo día en que la artista cumplía 100 años, en el Teatro Mella de La Habana, donde el Ballet Nacional de Cuba estrenó la obra A la luz de tus canciones, con coreografía de Alicia Alonso.