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OPINIÓN

Los cuates

Francesc Relea ha hecho un documental en el que se explica la esencia del encuentro de Serrat y Sabina, dos almas no precisamente gemelas

Concierto inaugural en Zaragoza de la gira de Serrat y Sabina
Concierto inaugural en Zaragoza de la gira de Serrat y Sabina

Cuando el mundo empezaba a hacer agua, en el verano de 2007, a dos amigos, uno de Poble Sec, y otro de Úbeda, se les ocurrió juntarse para cantar. Llamaron a su gira La orquesta del Titanic.

Huían del hundimiento, en cierto modo, o del tiempo. Y usaron una barca muy especial, que a veces parece una barca deshabitada: la amistad. Estos cuates (así se llama a los amigos en México, y el documental que cuenta esta amistad se titula El símbolo y el cuate) son Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina.

Quienes los conocían bien apostaban sobre casi seguro que esa barca se iba a hundir. El catalán era muy exigente y el andaluz era un vivalavirgen. Sobrevivieron gracias a la amistad y a la música; los vi juntos en algunos lugares, y también tuve la ocasión, que fue una suerte, de estar en los prolegómenos de esa maniobra de salida del Titanic, que finalmnente no naufragó a pesar de todos los (malos) augurios. En Elche, por ejemplo, donde actuaron después de la inauguración zaragozana de esa primera gira, podía percibirse entre ellos un clima que parece raro en universos en los que el ego es más grande que la sombra.

Ahora, Francesc Relea ha hecho un documental (producido por What´s up Doc, con la ayuda de Canal+) en el que se explica la esencia de ese encuentro de dos almas no precisamente gemelas que dejaron en sus respectivos camerinos la importancia de cada uno para comportarse como cuates y para atreverse, además, a contraatacar con un gira más, Dos pájaros contraatacan.

En el documental, que se presenta el lunes en el Festival de Cine de San Sebastián, se explica precisamente la razón de que no hubiera en ningún momento tortazos o desavenencias sino salud y alegría. Lo explica en esta película el periodista mexicano Ricardo Rocha, que está entre los amigos que ambos músicos se fueron encontrando en la prolongación latinoamericana de sus giras.

Dijo Rocha: “Serrat es el símbolo, Sabina es el cuate”. En la historia de la música española de estos años eso es también cierto. Pero en esta metáfora que retrata Relea el símbolo dejó su pedestal y el cuate le dio al símbolo un respeto que hoy se mira con la emoción con que uno asiste a las cosas raras.