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La viuda de Bernard Loiseau culpa a la prensa del suicidio del cocinero

El cocinero francés se quitó la vida, hace ahora diez años, ante el riesgo de perder una de sus tres estrellas Michelin

El chef Bernard Loiseau, fotografiado en la cocina de su restaurante en 1991.
El chef Bernard Loiseau, fotografiado en la cocina de su restaurante en 1991.

Cuando se acaban de cumplir diez años del suicidio del cocinero francés Bernard Loiseau, las especulaciones sobre los motivos que llevaron al aclamado chef a quitarse la vida siguen alimentado a la prensa. Hasta tal punto que su viuda, Dominique Loiseau, se ha visto obligada a desmentir una de las hipótesis más comentadas y en la que indagaba un artículo publicado en enero por el semanario l’Express: la que sostiene que el cocinero no soportó la amenaza de verse retirada una de sus tres estrellas Michelin. En una entrevista a Le Point, su esposa, en tono muy combativo, apunta a la presión de los medios de comunicación y en particular a un artículo publicado tres semanas antes de su muerte por el crítico gastronómico del diario Le Figaro, François Simon.

El artículo en cuestión, publicado a principios de febrero de 2003, se hacía eco de que Michelin contemplaba retirarle a Loiseau una de sus tres estrellas. A la semana siguiente, la prestigiosa guía publicó su comunicado de prensa en el que mantenía al cocinero en el exclusivo club, pero “el daño estaba hecho, Bernard estaba desestabilizado”, asegura Dominique Loiseau. “Fue a partir de entonces que su comportamiento empezó a cambiar (…). Estaba convencido de que los medios de comunicación a partir de entonces iban a por él”, añade.

En concreto, lo que le dolió al cocinero fue una frase empleada por el crítico gastronómico: en el texto sostenía que Loiseau estaba “legítimamente amenazado” con la pérdida de la estrella. “Esa palabra, ‘legítimamente’, Bernard nunca la entendió, y sobre todo, nunca la aceptó”, relata Loiseau. “Estoy íntimamente convencida de que si François Simon hubiera tenido un mínimo de coraje y de rectitud para explicarse simplemente con Bernard, quizás no estaríamos donde estamos”.

El efecto de la crítica de Simon es uno de los muchos elementos que ya se habían evocado como una de las explicaciones al terrible acto de Loiseau, que el 24 de febrero de 2003 se pegó un tiro con una escopeta en su domicilio, dejando a su mujer y a sus tres hijos pequeños. La propia Dominique Loiseau admite una confluencia de factores como el hecho de que “Bernard estaba muy cansado” dado que el restaurante “abría entonces los 365 días del año”. También explica que el chef “no entendía que la cocina molecular pudiera ser presentada como la verdadera tendencia del futuro”. La viuda del cocinero, cuya marca entró en Bolsa en 1998, niega de paso motivaciones financieras. “El volumen de negocio de 2002 era mucho más elevado que el actual”, recalca.

Su entrevista a Le Point responde en realidad a un reportaje publicado a finales de enero por otro magazine, L’Express, bajo el impactante titular La verdad sobre el suicidio del chef Bernard Loiseau. En él, el periodista François-Régis Gaudry publica una nota de los archivos de Michelin de una reunión celebrada tres meses antes de la muerte del chef en la que se le habría amenazado con perder una estrella y de la que el cocinero no se habría repuesto. Dominique Loiseau confirma la existencia de dicha reunión el 6 de noviembre de 2002 entre la pareja y el director de la guía, Derek Brown. En ella admite que les llamó la atención sobre varios detalles pero que en ningún momento amenazó con la retirada de una estrella. Sobre todo, asegura que no tuvo más impacto en su marido que el de rectificar el tiro. “Bernard no hizo ninguna tentativa de suicidio en los tres meses que siguieron nuestra cita anual con Michelin”, avanza. “L’Express ha manipulado la verdad. No cederé”.