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CRÍTICA DE 'SEARCHING FOR SUGAR MAN'

El enigma tranquilo

Primer largometraje de Malik Bendjelloul, candidato al Oscar al mejor documental, merece ser aplaudida como una de las grandes películas del año

Sixto Rodríguez, en una fotografía de inicios de los setenta, cuando grabó sus dos álbumes. pulsa en la foto
Sixto Rodríguez, en una fotografía de inicios de los setenta, cuando grabó sus dos álbumes.

“Cause I lost my job / two weeks before Christmas… (Porque perdí mi trabajo dos semanas antes de Navidad)”, cantaba Rodriguez al comienzo de la canción más triste que escribió, tema que cerraba su segundo álbum, Coming from reality (1971), y que, en el documental Searching for Sugar Man, su productor glosa como inquietante premonición de una carrera truncada. Sixto Rodriguez, cantautor de Detroit de extracción proletaria y ascendencia mexicana, grabó dos álbumes a principios de los setenta que inspiraron en sus valedores comparaciones con Dylan, pero no lograron consolidar su posición en el mercado. Después vino el silencio… aunque no exactamente. Su obra acabó encontrando a sus perfectos interlocutores muy lejos de casa: las canciones de Rodriguez se convirtieron en voz del movimiento antiapartheid sin que el artista fuera consciente del inesperado destino que había alcanzado su mensaje en una botella… y sin que los surafricanos que coreaban sus temas frente a la opresión supieran que su artífice seguía vivito y coleando, y de lo más tranquilo, en Detroit.

SEARCHING FOR SUGAR MAN

Dirección: Malik Bendjelloul.

Con: Mike Segerman, Sixto Rodriguez, Dennis Coffey.

Género: documental musical. Suecia-Gran Bretaña, 2012.

Duración: 86 minutos.

Primer largometraje del sueco Malik Bendjelloul, Searching for Sugar Man, candidata al Oscar al mejor documental, merece ser aplaudida como una de las grandes películas del año. Su historia (y sus ecos) son oro puro. Sin exagerar podría decirse que en ella hay rastros inconscientes de la literatura de Roberto Bolaño —los oficiantes de un culto esquivo iniciando una investigación sobre un enigma cultural— y de Enrique Vila-Matas —al final de este supuesto viaje al corazón de las tinieblas (que no son tales) hay un Bartleby, un asceta que vive la renuncia sin ningún tipo de dramatismo—. La irrefrenable tendencia a mitificar la figura del artista romántico divulgó falsas leyendas alrededor de la autoinmolación sobre los escenarios de un artista incapaz de conectar con su público: nada más lejos de la realidad.

Searching for Sugar Man habla de los sinuosos caminos del arte como proceso comunicativo, funciona como emocionante thriller cultural, integra fragmentos animados con elegancia y culmina con un poderoso retrato del artista en paz consigo mismo.

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