La parodia es un negocio serio

Dos películas que parten de arquetipos, Indiana Jones y Abraham Lincoln, coinciden en la cartelera La industria de la burla crece más allá de la broma

Imagen de 'Tadeo Jones'.
Imagen de 'Tadeo Jones'.

Para cada John Ford hay un Mel Brooks. Siempre ha habido público fascinado con La loca historia del mundo (1981) y La loca historia de las galaxias (1987), con frases que se burlaban de La guerra de las galaxias como “Yo soy... el excompañero de habitación del primo del sobrino del hermano de tu padre” o “Preparen la nave para velocidad absurda”. Más aún, Scary movie (2000) abrió en el nuevo siglo otra vez la espita del absurdo, que se alargó con su saga y con títulos como Date movie o Casi 300. En España Spanish movie (2009) ha bebido tanto de esta nueva ola como de clásicos de la coña absurda como Yo hice a Roque III (1983), del trío Ozores-Esteso-Pajares, maestros del género.

La española ‘Tadeo Jones’ tiene un presupuesto de casi 10 millones de euros

Pero ahora la parodia se toma en serio. Muy en serio. Este viernes coinciden dos estrenos que desde dos caminos antagónicos han acabado coincidiendo en el tiempo, en formato —ambas son en 3D— y en el leit motiv. Las aventuras de Tadeo Jones y Abraham Lincoln, cazador de vampiros revisitan un clásico del cine y un personaje histórico para crear su propia y creíble historia. “Claro que es divertido burlarse de los clásicos, pero no quiero condenar al personaje al género de la parodia”, cuenta el director de Las aventuras de Tadeo Jones, Enrique Gato (Valladolid, 1977). En 2002 Gato, que hacía cortos para la Red, se enteró de que había en marcha un proyecto para llevar a la gran pantalla a Superlópez, el personaje creado por Jan. Llamó a la productora y se presentó como guionista. Allí les mostró el personaje que acababa de idear para su nuevo corto, Tadeo Jones (“Busqué un nombre que sonara antiguo, al estilo de los que crea Ibáñez en sus tebeos”), y ese torpe albañil soñador se convirtió en el motor de la empresa: así llegaron Tadeo Jones (2006) —Goya al mejor corto de animación—, los tebeos dibujados por Jan (en una divertida vuelta de tuerca de la historia) y Tadeo Jones y el sótano maldito (2008) —segundo Goya al mejor corto animado—. “Con este trabajo ya pensábamos en el largometraje. Y con su escritura huimos de la burla: el guion se fue hacia otra cosa, hacia un personaje libre de ataduras”.

Imagen de 'Abraham Lincoln cazador de vampiros'.
Imagen de 'Abraham Lincoln cazador de vampiros'.

Aún así, Tadeo lleva un sombrero Fedora marrón de copa alta como Indiana, y la chica que le acompaña recuerda a Lara Croft (“Acabamos también huyendo del original y haciéndola más intelectual”). Fuera de España, el nombre del inútil peón albañil devenido en arqueólogo de urgencia es, sencillamente, Tad... aunque su título sí contiene un guiño a su padre putativo: Tad, the lost explorer. “En España hay un pequeño conocimiento previo del personaje y lo mantuvimos. Pero no queríamos que en el mercado internacional se lo tomaran como su subproducto”, que les ha costado casi 10 millones de euros y hay que recuperarlos. “Y justo nos ha tocado lidiar con la subida del IVA. ¿Qué haces? ¿Cambias la fecha? La campaña lleva meses programada. Si ya es difícil estrenar, ahora...”.

El filme está rodado en inglés por ese mercado internacional en el que ha comenzado con buen pie: el 14 de septiembre se estrena en China “con un lanzamiento del mismo tamaño que El caballero oscuro, aunque no sé exactamente el número de copias”. Por el prurito artístico y el lanzamiento mundial, todos los detalles incas han sido cuidados al extremo. “No podíamos fallar: el atractivo visual de esa zona es espectacular, había que aprovecharlo”. ¿Habrá Tadeo Jones 2? “Sí, que ya hemos levantado el estudio de animación”.

“El guion huye de la caricatura inicial”, cuenta su director, Enrique Gato

Abraham Lincoln, cazador de vampiros también lucha por no alejarse de la realidad histórica y participa del mismo agotamiento de temas que parece sufrir Hollywood en los últimos tiempos. ¿No hay guiones con historias originales? Hagamos de Lincoln un asesino de vampiros... El padre de tamaña locura es Seth Grahame-Smith, también escritor de Orgullo y prejuicio y zombis, la novela iniciadora de toda una revisión de clásicos de la literatura bajo el prisma de los no-muertos. Es el triunfo del mash-up, vamos, del batiburrillo como motor de creación. Y así tenemos Sentido y sensibilidad y el monstruo marino o Las aventuras de Huckleberry Finn y el zombi Jim. Ni siquiera España se libra de esta parodia: ahí están La casa de Bernarda Alba zombi; Lazarillo Z. Matar zombis nunca fue pan comido o Quijote Z.

En ‘Abraham Lincoln, cazador de vampiros’ quieren ser fieles a la Historia

Grahame-Smith cuidó su Lincoln: a su madre la matan los vampiros (más o menos a la misma edad que murió la real); estudia leyes (fue abogado) de día y mata chupasangres de noche; su arma de combate es el hacha —que manejaba efectivamente Lincoln con destreza—, los personajes que le rodean en la pantalla existieron casi todos, y ya como 16º presidente, Abe descubre que los vampiros están compinchados con los rebeldes sureños... Esto no se sostiene más que en el mash-up. Tim Burton, su productor, ha asegurado en diversos medios: “Es el tipo de película que me hubiera encantado ver cuando era un muchacho”, frase que acompaña con perlas como “las otras películas sobre Lincoln, como las de D. W. Griffith y John Ford, son extrañamente de terror; por eso esta encaja a la perfección”.

¿Languidece el cine en temas? ¿Languidece la literatura? Probablemente. Y otras artes, porque el cómic también se ha apuntado a esta tendencia. La editorial Marvel lanzó la serie Marvel Zombies return, con cinco tebeos protagonizados por Spiderman, Lobezno, Iron man, Hulk y Los vengadores como no-muertos. Alguien está tardando mucho en escribir y rodar la versión zombi del eccehomo de Borja.

¿Homenaje o plagio?

Algunos críticos apuntan al languidecimiento de temas en el arte, a la repetición y parodia como motor creativo. Puede, pero a lo largo de la historia grandes clásicos han nacido de historias previas: Don Quijote es una burla de las novelas de caballería; muchos dramas romanos se inspiran en los griegos; Shakespeare metió en su coctelera todo lo escrito anteriormente; Drácula era un refundido... En el cine, Indiana Jones y La guerra de las galaxias nacen del homenaje de sus autores a seriales de aventuras y a cine de ciencia-ficción barato. A su vez, Shakespeare ha inspirado miles de guiones de cine... hasta El padrino tiene su tono dramático y sus traiciones familiares. La vida de Brian (1979), de los Monty Python, mejora las versiones fílmicas de la vida de Jesucristo y acaba dando más información sobre la situación política y social de Judea en el siglo I que otros títulos históricos. De retales de otras historias y con un guion escrito a la carrera nació Casablanca (1942), obra inmejorable, aunque alguien lo intentó: Pamela Anderson era el trasunto de Rick Blaine (Humphrey Bogart) en Barb wire, una versión en ciencia-ficción ahora clásico del trash cinema (cine basura).

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