El director de ‘Gomorra’ se reunió con la Camorra antes del rodaje

Mateo Garrone asegura que vio al jefe del clan de los Casalesi por deferencia con un actor Un arrepentido acusa al cineasta de pagar 20.000 euros a la Mafia para permitir la filmación

Fotograma de 'Gomorra'.
Fotograma de 'Gomorra'.

La historia es sencillamente redonda. La película Gomorra, basada en el libro homónimo del periodista Roberto Saviano que denuncia el poder de la Camorra, pudo rodarse en 2008 en Nápoles gracias a que el director, Matteo Garrone, obtuvo el visto bueno de Alessandro Cirillo, uno de los jefes del clan de los Casalesi. La reunión, que admite el director, tuvo que celebrarse en la propia casa del mafioso por una sencilla razón: había sido detenido poco antes y se encontraba en arresto domiciliario. Lo que no admite Matteo Garrone es haber pagado una comisión de 20.000 euros a la Mafia, como sostiene el arrepentido Oreste Spagnuolo.

El prestigioso director y el camorrista reconvertido acudieron a la Dirección Nacional Antimafia de Nápoles. Uno y otro contaron su versión ante los magistrados. El director dijo: “Sí, estuve en casa de Alessandro Cirillo, pero no sabía que estuviese en arresto domiciliario. Es verdad que tenía una actitud extraña, parecía un poco camorrista”. No solo un poco. La policía lo acababa de detener junto al ahora arrepentido y a un tal John Letizia acusados de ser “importantes estrategas” de la Camorra. A Spagnuolo y a Letizia los acusaban además del asesinato, en septiembre de 2008, de seis africanos que desató una verdadera rebelión de inmigrantes en Castelvolturno.

El caso es que Spagnuolo, ya en el trullo, decidió sacarle partido a sus memorias. Una parte se la contó a la periodista Daniela de Crescenzo, que escribió el libro Confesiones de un killer. Y con lo que le sobró se convirtió en arrepentido al servicio de la ley. Según Spagnuolo, el director Matteo Garrone ya pagó 8.000 euros a la Camorra en 2002 para poder rodar tranquilo L’imbalsamatore y, seis años después, actuó de la misma forma: “Fue a casa de Cirillo para ponerse de acuerdo. Le mandó 20.000 euros, un buen regalo, y los rodajes fueron suaves como el aceite”.

El director admite la menor pero niega la mayor. “Fui a ver a Cirillo porque me lo pidió tío Bernardino [Terraciano, un actor que también actuó en L’imbalsamatore], pero no sabía que estuviese en arresto domiciliario. No estaba solo y nadie habló de dinero”. Matteo Garrone recuerda que en aquella película no utilizó a actores profesionales, sino a personas que fue encontrando en la calle, y asegura que todos los pagos están justificados. Ahora los magistrados Giovanni Conzo y Cesare Sirignano tendrán que decidir a quién creer, si al prestigioso director o al mafioso arrepentido.

Al margen de las consideraciones morales o legales, si los magistrados consideran que Garrone pagó a la Camorra para poder mover sus cámaras con tranquilidad por los alrededores de Nápoles, la versión cinematográfica de Gomorra será más esclarecedora aún. Antes de encender las luces del cine, aturdidos los espectadores por la violencia recién presenciada, los créditos podrán decir que la historia que le ha costado a Roberto Saviano vivir escoltado de por vida pudo llevarse al cine “gracias a la inestimable colaboración de la Camorra”.

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