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Las hordas humorísticas de Genghis Khan

La revista ‘Mongolia’ propone una renovación de la vieja sátira política

Su primer número ha vendido más de 20.000 ejemplares

Darío Adanti (izquierda) y Quelo VI, con la revista 'Mongolia'.
Darío Adanti (izquierda) y Quelo VI, con la revista 'Mongolia'.

Genghis Khan estaría orgulloso: sus hordas han vendido más de 20.000 ejemplares del primer número de la revista satírico-política Mongolia,“veinte veces más que lo previsto en nuestro plan de negocios”, asegura uno de sus editores, Gonzalo Boye.

Que un mensual de humor político, que encima dedica su tercio final —bajo el lema Reality news— al periodismo serio, ahondando en las corruptelas de la política, los medios de comunicación o la judicatura, haya llegado a casi agotar su tirada inicial (23.000) parece un milagro en los tiempos actuales, tan digitales. “Somos muy inútiles, y, al igual que los grandes gurús de Internet, no sabemos monetizar la web: así que ¡al quiosco!”, comenta Quelo VI, uno de los urdidores de Mongolia, que por motivos laborales usa seudónimo y solo se fotografía con máscara.

Quelo VI, además de redactor, es el responsable del twitter de la publicación, que hace unos días colisionó con Isabel San Sebastián a cuenta de los activos y los pasivos “económicos o sexuales”. Durante unas horas Twitter desconectó su cuenta tras una petición de San Sebastián, aunque después el portal rectificó. El ilustrador Darío Adanti, que sí trabaja a cara descubierta, cree, como su editor, Gonzalo Boye, “que Mongolia puede coexistir con El jueves; el humor es distinto y el de ellos es más gráfico”. Quelo VI explica el lema de los cinco creadores de la publicación: “Debemos poner el mayor número de chistes por metro cuadrado, y si entran cinco, incluiremos siete”.

En efecto, Mongolia, con formato y papel de periódico, está lleno de breves, de fotos retocadas, de ilustraciones satíricas y reflexiones sobre la actualidad. El número dos sale a la venta este viernes, “y la realidad nos ha superado”, comenta Adanti. Se refiere a que en la portada, preparada desde mucho antes del primer número, sale el personaje más en boga estos días, al que la Constitución considera casi intocable. Dicen beber de Hermano Lobo, de El Papus, y que tienen fuerzas económicas para un año, “aunque las cosas están yendo muy bien”.

“Llevamos ocho meses preparando el lanzamiento”, cuenta Boye, “porque un pequeño grupo de locos pensaba que la gente pedía esta información: primero creamos en cada número nuestra irrealidad, y luego va la realidad, analizada seriamente”. Adanti se explaya: “Me sorprende la poca irreverencia política que hay en España. En mi país, Argentina, se puede bromear de todo. Aquí hay un tabú sobre algunas instituciones como la Familia Real... Bueno, hasta hace unos días. Un chiste no hace tambalearse a los poderes, solo nos hace reír a los jodidos. En España en los noventa se despolitizó la sociedad, más pendiente como estábamos de comprar una pantalla de plasma. Es el momento de repolitizarnos”. En eso andan las hordas: desmembrando políticos y comiendo sus entrañas... metafóricamente.