Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
OBITUARIO

Joaquim Muntañola, humor antes y después de la Guerra Civil

Fue uno de los pioneros de los dibujos animados en España

El dibujante de historietas y cómics Joaquim Muntañola, en 2008
El dibujante de historietas y cómics Joaquim Muntañola, en 2008

Fue casi una cosa de risa, como quizá sólo podía ser así en su vida. Con 14 años, una enfermedad de nombre impronunciable le afectó a los pies y le postró seis meses en cama. Y a Joaquim Muntañola (Barcelona, 1914) le dio por matar el tiempo reproduciendo portadas de las aventuras de Zane Grey. Apenas un par de años después, envió un dibujo a la revista satírica deportiva Xut!, donde dibujaba su admirado Valentí Castanys. Y se la publicaron, con un comentario en el que se le animaba a perseverar: “Tiene madera”. Y así lo hizo casi medio siglo, convirtiéndose en uno de los últimos grandes ninotaires (caricaturistas) y humoristas catalanes que habían podido formarse en el oficio en los ricos y desencorsetados años previos a la Guerra Civil. El fin a esa larga viñeta se ponía ayer en Barcelona, donde falleció a los 97 años.

Muntañola era un humorista también en la vida diaria, según sus infinitos amigos. De un humor blanco porque “he buscado siempre las cosquillas de la gente más que el mal humor”, según se definía. Facilitó esa tendencia su pronto debut, en 1934, en la revista infantil Esquitx, primer trabajo estable que realizó bajo el pseudónimo de Kim y que compaginó con cabeceras míticas como En Patufet, Xut! y la mordaz de corte político El Be Negre. Quizá el asesinato, en las primeras semanas de la guerra civil, del director de ese semanario, Josep Maria Planes, le llevó a olvidarse del chiste comprometido. “No he entendido nunca nada de política”, repitió con los años, si bien de joven simpatizó con Acció Catalana, partido catalanista plagado de intelectuales.

Con un estilo a imagen y semejanza del de su maestro Castanys (personajes de un solo trazo finísimo, muy buen fisonomista, gran dominio técnico) y una crítica dulce, desde dentro, de la burguesía, a la que afeaba egoísmos y manías, Muntañola fue haciéndose rápidamente un lugar de honor en el campo del humor, en todas sus facetas. Así, en 1938, en plena guerra civil, participó en una de las primeras producciones de dibujos animados en España, Joan Milhomes, donde colaboró con Josep Escobar, padre de Zipi y Zape, con quien siguió en la animación tras la contienda con el personaje Faquir González.

El tipo de humor que cultivaba este hombre de pómulos marcados y nariz aguileña que tan bien iban a su estilo le permitieron vivir una auténtica eclosión a partir de los años cuarenta, cuando lanzó personajes como Josechu el vasco para TBO, se incorporó a cabeceras deportivas como El Mundo Deportivo, Dicen, Don Balón, Vida Deportiva...) y también a los de información general como El Correo Catalán y La Vanguardia, donde hizo una tira diaria desde 1962 a 1984.

Infatigable trabajador, desarrolló también una faceta de autor cómico teatral, con obras como En Baldiri de la costa y Ja tenim 600! Reconocido con la Creu de Sant Jordi (2000) y el premio internacional Gat Perich (2007), Muntañola escribió en 2008 un libro cargado de recuerdos y anécdotas, La memòria fa pessigolles (La memoria hace cosquillas). No podía titularlas de otra manera.

Más información