Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
ENTREVISTA

"Me gusta que las protagonistas de mis libros sean mujeres"

Carme Riera compone en ‘Naturaleza casi muerta’ una historia policíaca de intriga, pasiones y asesinatos en el campus

Un estudiante Erasmus desaparecido del campus y un proceso de búsqueda que se complica hasta zanjarse con cuatro muertos. En el camino hasta encontrar responsables, unos profesores al borde del ataque de nervios y una subinspectora de policía que se implica en el caso siempre una pizca más de lo que su labor le exige. Unos hechos truculentos, sí, y también dolorosos; aunque, por encima de todo, entretenidos. El juicio, que conste, no está emitido desde la más absoluta insensibilidad: se trata del argumento de la última novela de Carme Riera (Mallorca, 1948), recién publicada en castellano traducida del catalán por la propia escritora.

La escritora Carme Riera posando durante la entrevista ampliar foto
La escritora Carme Riera posando durante la entrevista

Basada en la desaparición –real- de un universitario en 2007, Naturaleza casi muerta es la primera incursión en las lindes de la novela negra de la que da cuenta Riera, autora de otros títulos como La mitad del alma y El verano del inglés. “Me apetecía mucho, me lo tomé como un reto para ver lo que yo podía ofrecer”, explica. Viendo el resultado final, con una trama calculada y una técnica que denota el dominio de los resortes literarios del suspense, cabría pensar que la autora era de antemano experta en el género. Pero no: “Me pasé dos años leyendo novelas negras para conocer los mecanismos, para ver cómo se hacía… en definitiva, para aprender”. Sobre esos dos años, otros dos para escribir el libro: “De momento va a ser mi único intento, porque el género me ha parecido difícil”. Aunque eso no significa que haya dejado de lado la literatura, que compagina, “lentamente”, con sus clases en la Universidad, “que me encantan, aunque cada vez los alumnos llegan con menos conocimientos”.

A partir de un lenguaje medido, falto de hipérboles pero prolijo en intenciones, Riera construye una trama que crece con el número de página. Las escenas, minuciosamente descritas, se muestran tan reales que no resulta difícil imaginárselas en alta definición. “He tenido muchas propuestas pero también muy mala suerte con el cine. Con otras novelas, ha llegado a estar el casting hecho y al final no funcionó. Pero es verdad que mi literatura es muy cinematográfica. Ya vemos la realidad desde el cine”.

Catedrática de lengua castellana en la Autónoma de Barcelona, Riera vivió la desaparición de Romain Lannuzel, a día de hoy sin resolver, en primera persona. De ahí saltó la chispa que prendió la inspiración. “Tienes que filtrar la realidad para después recomponerla”, explica. Además del trágico incidente, ficcionalizado y aumentado, la novela recorre la historia universitaria reciente de España, con el conflicto de los acuerdos de Bolonia, cuyos cambios, como el paso de las licenciaturas a los grados, ya están hoy instaurados. “Los contenidos han bajado. Bolonia me parece un total disparate”, apunta.

Los personajes pintados en la novela sirven también de espejo de la realidad actual. “Hay una segunda lectura más profunda”, confirma Riera. “Habla de una sociedad que no me gusta, de las relaciones de poder, las diferencias generacionales…”. Y en lo más alto, las mujeres como heroínas de lo ordinario y lo extraordinario. “Me considero una mujer feminista, que no escritora, porque no escribo panfletos feministas, pero sí que estoy comprometida con la lucha de las mujeres. Me gusta que las protagonistas sean mujeres”.