En la variedad está el futuro

La fiesta de los candidatos a los Goya reúne a lo mejor de la profesión en la Puerta del Sol

ULY MARTÍN

Para quienes acusan al cine español de monotemático, este año los Goya demuestran la rica variedad de las películas de 2011. Por de pronto, los cuatro candidatos son un western (Blackthorn), un filme de terror (La piel que habito), un thriller (No habrá paz para los malvados) y un drama histórico (La voz dormida). Una diversidad que se disfrutaba en la fiesta de los candidatos a los Goya 2011, celebrada esta noche en la madrileña Puerta del Sol, y que contó con una numerosa presencia de finalistas, desde luego la más grande de los últimos años. La única que recogió ayer su premio fue la cineasta Josefina Molina, Goya de honor y primera directora en obtener este reconocimiento, que fue recibida por los seleccionados puestos en pie. Fue uno de los grandes momentos: los candidatos, que posaban para la foto de familia en una grada, se dieron la vuelta para ver el video homenaje de Molina. Con la estatuilla en la mano, la realizadora recordó una frase del filósofo Montaigne, muy adecuada a los momentos que ahora vivimos: "Aprender a vivir es sobrellevar la imperfección e incluso aprender a gozarla".

Durante el acto, muchos candidatos incidieron en la diversidad de las películas finalistas. "Lo que une a estas propuestas, además de la variedad, es su personalidad. Los directores y escritores tienen una total libertad para realizar lo que quieren. Esta es la fortaleza de nuestra industria", aseguraba Mateo Gil, director de Blackthorn, una de las películas de este cuarteto de grandes. Agustín Almodóvar, productor de La piel que habito, incidía en el cambio que vive la industria cinematográfica: "Es un reflejo de los últimos años del cine español, y de la gente joven que está llegando. Es magnífico que haya un arco tan grande, en el que la diversidad es riqueza". Enrique Urbizu, director de No habrá paz para los malvados, calificó de señal de la muy buena salud para el cine “la oferta variada que proponen estas películas”. "Hay que ser optimistas. Es una obligación, aunque tengamos que ir contracorriente. La crisis es muy grande, pero no podemos dejar de pensar en el cine". Por cierto, entre ellos no hubo grandes rivalidades: fue una jornada para la fiesta, no para los nervios. Esos quedan para la gala, el 19 de febrero. Benito Zambrano, realizador de La voz dormida, lo tuvo muy claro: "Tiene que haber cine para todos los públicos, y público para todos los cines. No solo es importante la variedad de este año sino la calidad técnico-artística de las películas".

También los actores se congratulaban de ese gusto por los géneros. Luis Tosar, candidato al mejor actor por Mientras duermes, aseguraba: "El futuro está en estos saltos, en que yo, por ejemplo, como actor, pueda escoger entre guiones muy distintos, y el espectador, entre tan diversas propuestas en la pantalla. Se veía venir". Uno de sus rivales, José Coronado, por No habrá paz para los malvados, asentía en la importancia de que "el público encuentre variedad en la cartelera". Kike Maíllo, director debutante con Eva, un filme de ciencia-ficción y retrofuturismo, encontró una expresión acertada en este cóctel. "Es que 2011 ha sido el año de la coincidencia azarosa. Pedro Almodóvar se ha pasado al terror, yo he logrado estrenar mi película… Y luego que hay gente que ha mamado desde pequeño estos géneros. Además, la Academia demuestra que está advierta de miras". Y dicho esto, se fueron a las copas, que para eso la fiesta ha vuelto al horario nocturno: trajes de gala y mucho negro.

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