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"La cumbia se ha vuelto más 'cool"

Bomba Estereo reivindica la fusión de ritmos folclóricos con otros sonidos y asume un escenario de distribución masiva de la música sin intermediarios

Bruno García (Sargento García) grabó su último disco en Bogotá porque vió que en la capital colombiana había una corriente de creatividad que le recordó al París de hace 15 años. Se refería a una explosión de bandas y músicos independientes que en los últimos años han hecho arriesgadas propuestas musicales que fusionan ritmos folclóricos de Colombia con electrónica, hip-hop, reggae y rock. Entre ellos Bomba Estereo ocupa un lugar destacado: su sencillo Fuego dio la vuelta al mundo como parte de la banda sonora del videojuego FIFA 2010; en dos años han visitado tres continentes presentándose en escenarios tan reconocidos como los festivales Coachella y Lollapalooza; y fueron designados por la cadena MTV3 como una de las 25 nuevas mejores bandas. En 2010 se presentaron en el Sonar diurno en una actuación que les mereció el reconocimiento de la crítica. Actuarán el miércoles en la Sala Apolo de Barcelona como parte de la gira Pájaros Tour que los llevará también a Madrid, Sevilla y Gran Canaria.

A lo mejor porque la cumbia es el resultado sonoro de la mezcla cultural de tres continentes; porque nace a partir de la fusión que se dio en el Caribe de indígenas, negros y blancos, se presta para tomar nuevos sonidos, incorporarlos y redescubrirse. Así, el eco africano de los tambores y las voces indígenas de las gaitas acogen ahora loops de la electrónica, energía funk, y letras bilingües. Es la evolución musical del mestizaje, difícilmente clasificable, por lo que el aglutinante concepto de música del mundo (World music) es el que mejor le cuadra. Porque es todo y es nada.

Mientras camina por el centro de Barcelona, a la que visitan por segunda vez, el fundador de la banda, Simón Mejía, se remonta a los años sesenta y habla de los orígenes de las mezclas de ritmos folclóricos, especialmente con el rock. Y señala que el punto de inflexión llegó de la mano de Carlos Vives y sus Clásicos de la provincia, en 1991, que puso a sonar sus interpretaciones modernas de clásicos vallenatos en las emisoras de Hispanoamérica. Ahora, de la mano de Internet, la fusión musical se ha hecho más visible que nunca y los sonidos folclóricos afrocaribeños llegan a miles de oyentes a través de su mezcla con otros ritmos.

Por eso Mejía muestra cierto rechazo a un posible sentido peyorativo del término tendencia. En este caso, la experimentación ha llevado a que nuevas generaciones conozcan un paisaje sonoro de su país. "Ayuda a que se visualicen cosas que se estaban perdiendo, como toda esa música tradicional. La champeta, por ejemplo, era un baile a partir de un ritmo medio estigmatizado con el que la gente no quería asociarse. Ahora hemos visto que la cumbia se ha vuelto más cool y eso lleva a que los jóvenes conozcan estos ritmos". Mejía apunta a una generación que empieza a valorar su tradición, antes subordinada a lo extranjero. "Es una manera de reivindicar lo nuestro, de mostrar que nuestra música tiene mucho valor y es apreciada fuera incluso a veces más de lo que la apreciamos nosotros".

Podría decirse que Bomba Estereo es la viva imagen de un nuevo paradigma de distribución musical, que prescinde de las disqueras y las radios comerciales y se vuelca en Internet como camino para llegar a más oyentes. "Hemos construido un 80% de lo que es Bomba Estereo a través de las redes sociales", dice Mejía, a quien no parece preocuparle la desaparición del soporte físico. Cree que es difícil que la gente pague por música cuando se ha acostumbrado a tenerla gratis, pero busca un punto de equilibrio: la música se puede regalar en la medida en que tengan la posibilidad de ir de gira, porque, como ha visto en los últimos años "la manera en que uno puede vivir de la música pasa a través de los conciertos". Su opinión la comparte la vocalista Li Saumet: "El dinero pasa por los conciertos, donde incluso terminas vendiendo más discos que en las tiendas. Tienes que tocar, tocar y tocar".

La banda es consciente de la buena recepción que ha tenido la electro cumbia pero no se quiere estancar. "El riesgo es quedarnos cortos, debemos mostrar que nuestra propuesta va más allá. La idea es tomar la tradición afrocolombiana y hacer una nueva música", explica Mejía y se burla del mote de electro vacilón que alguna vez se pusieron. "Ese nombre era por tirar del pelo. El género realmente no tiene nombre porque tiene muchos elementos". Mejía está convencido de que la música más interesante que se está haciendo es la que se toma libertades para fusionar estilos, ritmos y sonidos. La experimentación como motor creativo. Esa es la apuesta: una música que "crea unos híbridos que no se pueden clasificar. La música de la posmodernidad si se quiere, agarra de aquí y de allá".