"La situación de la cultura en Italia es horrorosa"

Claudio Abbado recibe en Segovia el Premio Don Juan De Borbón, el 'Cervantes de la música'

Extremadamente tímido y humilde, ha advertido nada más llegar a Segovia que le iba a ser más fácil expresarse con la música. Las palabras, sostiene aunque no sea del todo verdad, no son lo suyo. Y así lo ha hecho. Claudio Abbado (Milán, 1933), el legendario director de orquesta italiano, ha recibido esta tarde el Premio Don Juan de Borbón de la Música. La ceremonia se ha realizado en el Alcázar de Segovia y Abbado ha devuelto "el honor" con escasas palabras y un pequeño concierto para violín y oboe de Bach interpretado por la joven orquesta Mozart. Los prolongadísimos aplausos que ha recibido ha reconocido su talento y monumental carrera, pero también el esfuerzo de haber viajado expresamente a España, él que no se prodiga en actos públicos y que anda un tanto delicado, para recibir el galardón.

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Su labor en la educación musical es precisamente la cualidad que ha ensalzado el premio, conocido por algunos como el Cervantes de la música. Por eso Abbado se ha querido acordar de su colega José Antonio Abreu, el director venezolano que recibió el mismo galardón unos años antes y que ha implantado en Suramérica un revolucionario modelo de educación musical para jóvenes. "Es la persona más fantástica que conozco. Ambos estamos convencidos de que la educación musical es, en realidad, la educación del hombre". Cuando habla de su colega y amigo se le ilumina la cara. "Es que lo que está haciendo es maravilloso. Es mejor que los chicos tengan un instrumento en la mano que un arma, ¿no cree? En Italia estamos implantado el modelo Abreu, y hay regiones en las que ya funciona muy bien. Y estoy seguro de que se implantará en España".

Recuperado ya de la terrible enfermedad que lo asomó al borde del abismo, delgado y sonriente, extremadamente educado y cercano, Abbado ha compartido unos minutos de conversación antes del concierto. Entre las cosas que le preocupan ahora está la situación política de su país. Pero empieza a ver la luz. "Mire, la situación política en Italia respecto a la cultura es la más horrorosa que se puede vivir. Sobre todo en un momento como este. La cultura es la base del crecimiento, se vio en Alemania después de la guerra o en Austria. Pero yo creo que todo esto está cambiando. Todo el mundo en Italia está de acuerdo y se ha visto en las últimas elecciones", ha señalado.

Cuando en 2003 Abbado logró ganarle la batalla a su enfermedad, se presentó en Lucerna y dirigió la Segunda sinfonía de Mahler, que no por casualidad se conoce como la resurrección. Él, que un año antes se había "despedido" con un Réquiem de Verdi en la Pascua de Salzburgo, prefirió llamarlo entonces "continuación". Hoy está recuperado (come muy poco y muy pocas cosas), pero Mahler sigue siendo fundamental en la nueva etapa. "Fue un revolucionario. Por eso tardamos 50 años en entender lo que había hecho. Aquí en España, cuando yo venía a tocar con 18 años con la orquesta de mi padre, no se conocía mucho. Pero ahora es distinto y se le ama", explicó.

De aquellos tiempos también recuerda que en España no había demasiada afición por la música clásica. "Pero eso ha cambiado, ya ahora incluso hay grandísimos músicos. Italia debería aprender de esto". Por eso no cree que haya un problema de regeneración de públicos y considera que ya se está renovando. ¿Y los directores? ¿Ve a algún sucesor? "Son fantásticos Gustavo Dudamel o Diego Matheuz", exclama. Ambos, de nuevo, han salido de la cantera venezolana de Abreu. ¿El futuro? "La educación musical, claro".

El director de orquesta italiano Claudio Abbado (i) recibe el premio Juan de Borbón de la música de manos del alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes.
El director de orquesta italiano Claudio Abbado (i) recibe el premio Juan de Borbón de la música de manos del alcalde de Segovia, Pedro Arahuetes.EEF / Juan Martín Misis

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