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MARTIRIO / JOSÉ MARÍA VITIER

"La poesía puede ser una coraza maravillosa"

San Juan de la Cruz, Gabriela Mistral, Rubén Darío y Fina García Marruz, entre otros, acompañan a Martirio y el pianista cubano José María Vitier en su disco, 'El aire que te rodea'

La poesía les unió, hace algunos años, en La Habana. El pianista cubano José María Vitier (La Habana, 1954) -autor, entre otras cosas, de las bandas sonoras de películas como Fresa y chocolate- preparaba un disco con diferentes cantante, y eligió a Maribel Quiñones (Huelva, 1954), más conocida por su personaje, Martirio, para cantar a Federico García Lorca. Quedó fascinado con su voz, y ahora, ocho años después, presenta un disco junto a ella. Un disco, el primero, que él ha compuesto para una sola voz y que han dado en llamar El aire que te rodea y cuyos textos son los poemas de autores iberoamericanos como San Juan de la Cruz, Gabriela Mistral, Rubén Darío y Fina García Marruz, madre del poeta y más reciente Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. En una entrevista conjunta, que tiene lugar en Casa de América, nos hablan de este trabajo.

Pregunta: ¿De dónde surge esta colaboración entre los dos?

Martirio: Surge de un trabajo anterior, del año 2003, de José María, que se llama Canciones del buen amor, y fue donde nos conocimos, donde tuve la oportunidad de compartir con muchísimos cantantes maravillosos: Silvio Rodríguez, Jorge Drexler, Aute, cantidad de cantantes fantásticos. Me llamaron y a partir de ahí surgió nuestra amistad, nuestra colaboración, nuestro cariño siempre con ganas de hacer algo juntos. Hasta que él dijo: venga.

José María Vitier: Es la primera vez que yo hago un disco de canciones pero para un solo intérprete.

M: Él tiene toda esa capacidad de conocimiento musical de tantos géneros, tantas influencias, va de un lado a otro con una naturalidad siempre original, siempre con un estilo propio y con mucha intensidad.

P: ¿Por qué lo habéis llamado El aire que te rodea?

J. M. V.: Es el título de una canción que yo le hice a mi esposa que está en este disco. Te deja pensando porque ese aire es un aire espiritual, un territorio espiritual común entre las dos culturas y es de lo que estamos hablando. El aire que nos rodea a nosotros allá y a ustedes aquí y como que estamos empelando un poco ese mismo aire y ese mismo aire también nos levanta un poquito del piso y nos hace sentir más ingrávidos y más comunicantes.

M: También yo pienso que el aire que nos rodea por elegido en este caso es el aire de la poesía, que en un tiempo tan convulso yo creo que la poesía puede ser una coraza, maravillosa que te protege, aunque sea invisible, ese aire poético te protege absolutamente de caer en los desánimos, en las negatividades e incluso en la comodidad.

P.: Todos los textos del disco son poemas de autores iberoamericanos de diferentes épocas y diferentes países. ¿Cómo fue el proceso de selección?

J. M. V.: Todos los poemas son de amor. Prevalecen, yo creo, los poemas de amor posible, de amor realizable, de amor que se consigue y también hay su espacio para el imposible, para el amor inalcanzable.

M: No hay rencores

J. M. V.: No, no hay despecho, no, eso es verdad.

P.: El disco tiene un poema muy especial, uno de la poeta cubana Fina García Marruz, reciente Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Y además, madre de José María... El premio ha llegado en el momento justo, ¿no?

J. M. V.: Claro, ha venido justo en el momento. Sabes que le llegó el premio el día de su cumpleaños, el día que cumplía 88 años. Y ella contra todo pronóstico, y para sorpresa de todo el mundo, lo recibió muy bien. A ella todo el mundo de los premios y eso le aterra y le espanta. Pero bueno, quizás por tratarse específicamente de este premio, en este país, al cual ella ha dedicado mucha literatura y mucho pensamiento crítico, también ensayo, está muy feliz. Y ya le estábamos haciendo un homenaje anticipado, porque hay una canción de ella en el disco y en el concierto.

P.: ¿Y por qué hacer ahora un disco con poesía?

J. M. V.: Uno se acerca a un poema para ponerle música cuando sientes que hay algo que quizás le falta, algo que puedes añadir, algo que le puedes aportar cosa que no es muy frecuente en la gran poesía, la gran poesía está bien como está, no está esperando que nadie venga a ponerle música.

M.: Claro, la poesía trae el canto dentro.

J. M. V.: La poesía ya tiene su música dentro.

P.: ¿Con qué músicos habéis trabajado?

M.: Los músicos fueron músicos de la Habana, maravillosos, elegidos por José María. Y mi hijo Raúl [Rodríguez], que también fue el puente un poco entre lo flamenco y lo cubano.

J. M. V.: Pero ahí también Raúl se empató rápido con otro guitarrista radicado en La Habana, argentino, que es Víctor Pellegrini, el chelo de su esposa [Amparo del Riego], la flauta de Niurka [González], la esposa de Silvio [Rodríguez], y las percusiones, que estas están muy garantizadas allá, pero hemos trabajado con los mejores realmente.

Y después el directo que hicimos allá, en Teatro Nacional, fue muy hermoso. La gente recibió a Martirio como no te puedes imaginar, la gente la quiere mucho, mucho en La Habana.

M.:La música de este disco tienes la oportunidad de hacerla con doce músicos, o de hacerla a piano y voz sola, o de hacerla como la vamos a hacer el día 20 (de mayo) en el Teatro Español (de Madrid) y el 21 en el Auditori (de Barcelona) a piano, guitarra, tres y percusión, que va a hacer Raúl, vamos a ser un trío.