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El fotógrafo que persigue a las estrellas

Anton Jankovoy, 'free-lance' ucranio, viaja desde hace cuatro años a Nepal para retratar los macizos del Himalaya y el cielo que los domina

Bastan una cámara, poco menos de dos horas y una noche nepalí de cielo despejado para inmortalizar el rastro de las estrellas. El resultado es una miríada de círculos brillantes alrededor del macizo del Annapurna, en la cordillera de Himalaya. La imagen, parida por la canon del free-lance Anton Jankovoy, recuerda el hiperespacio de la Guerra de las galaxias. "Intento distraer a la gente de su rutina cotidiana y mostrarle lo pequeños que son sus problemas comparados con el universo. También quiero mostrar la belleza del mundo: la mayoría de las personas nunca le echa una mirada al cielo, a las estrellas", asegura por correo electrónico Jankovoy.

Él sí lo hizo. Se pasó una hora y 42 minutos, el tiempo que dejó expuesta su cámara, ante ese paisaje sobrecogedor, aunque, para este ucranio de 23 años, familiar. Cuando Jankovoy visitó Nepal por primera vez tenía 19 años. Fue un flechazo. Desde entonces, no ha dejado pasar ni un otoño sin volver a su segunda casa. "Cuando llegué, mi objetivo principal era la fotografía y a eso sigo dedicando la mayoría de mi tiempo allí", cuenta el ucranio. Y añade que la historia se repetirá este otoño, con una misión más: "Explorar por fin toda la región del monte Everest".

Hablar con este aventurero fugaz es toda una hazaña. Contesta a un primer correo disculpándose por haber estado dos semanas de viaje por Nepal "con una conexión horrible". Y al cabo de otras tres semanas responde rápido a un cuestionario informando de que al día siguiente desaparecerá otra vez para un trekking de 35 días en el mismo país. Entre retratar lo mejor de Nepal y correr detrás de las estrellas, a Jankovoy apenas le sobra tiempo.

Los nepalíes, amables

En el objetivo del ucranio sin embargo no caben solo montañas y astros. Hay espacio también para gente, mucha gente. "Si tuviera que decir algo de todas las personas que me encontrado en mis viajes, no me bastaría con un libro", explica. Eso sí, dedica unas palabras a los nepalíes: "Son muy amables, abiertos y de corazón grande".

Tanto le gustan esos lugares que en Ucrania ha fundado un círculo de foto y un proyecto, Photo Travel, que organiza rutas turísticas y fotográficas por Nepal, India y Bután. En los últimos años se ha convertido en su "negocio principal". "Enseño la fotografía en ese país tan hermoso", explica. Y de paso enseña también a mirar un poco más hacia el cielo.