Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crónica:

Diez grandes momentos de Cibeles

Los segundos serán los primeros. La necesidad de vender ha sido la gran cuestión esta temporada. Por eso, las segundas líneas, de espíritu más comercial y precio más accesible, han sido una de las mejores noticias de la 53 edición de la principal cita de la moda española. Amaya Arzuaga presentó por segunda vez AA (en unos días muestra en París su línea principal) y Miguel Palacio dobló su desfile para hacer hueco a las prendas que ha ideado para Hoss Intropia. Dos propuestas que no solo han sido una alegría para una industria que necesita crear empleo y no ego. Además, han resultado creativamente más interesantes que algunas de las "mayores".

Bufé libre de contenidos. El eco mediático que consigue Cibeles Madrid Fashion Week no es proporcional al impacto que sus diseñadores consiguen en el mercado. Se debe a que funciona como una gran generadora de contenidos: desfiles, entrevistas con diseñadores, famosos, estilismos callejeros... Para cubrir todos estos frentes, hay 1.296 periodistas acreditados -entre redactores, estilistas, cámaras de televisión, fotógrafos-, 15 más que la pasada edición. De ellos, solo 101 pertenecen a medios internacionales y la mayoría provienen de México y Estados Unidos. No hay datos sobre cuántos de estos profesionales trabajan para medios online, pero solo hace falta echar un vistazo a las gradas de prensa para constatar una vertiginosa evolución. Hace cuatro temporadas, (casi) todos iban con libreta. Ahora, la luces de las Blackberries, iPhones y portátiles echan chispas en la oscuridad que precede a cada desfile. Cientos de twitts, entradas en los blogs, fotos subidas y eskups (claro), que a veces colapsan la Red.

El nuevo Juanjo Oliva. Si alguien ha salido favorecido de la colisión con la realidad que ha protagonizado esta edición ha sido Juanjo Oliva. Hasta ahora el diseñador madrileño vivía fundamentalmente de las creaciones a medida que realizaba en su taller. Para el otoño/invierno de 2011 aspira a producir por primera vez una colección de prêt-à-porter. Su propuesta alcanzó una altura poco frecuente en la moda española. Trajes y vestidos miran a los volúmenes de la alta costura de los años cincuenta, pero se realizan sobre un interior de neopreno que reduce peso y costes. Dos cargas que nadie quiere hoy. "Necesito ser competitivo en precios", explicaba Oliva. Una falda gris de cintura fruncida costará en la calle 250 euros. Las chaquetas de tweed -tejido que entra por primera vez en su vocabulario-, unos 350. No son cifras de Zara, pero tampoco de Prada. Las prendas, de colores vivos que se vuelven más densos al teñir tejidos de invierno, viajarán la próxima semana a la feria parisiense Atmosphere para buscar escaparates internacionales.

Valor de modelos. La organización asegura que la partida de gasto más importante de los tres millones de euros que cuesta la cita madrileña corresponde a los modelos. En ellos se invierte una media de 40.000 euros por desfile. Entre los 78 modelos (53 chicas y 25 chicos) que han formado parte del casting oficial de Cibeles, hay nombres con peso internacional como Eniko Mihalik o Iris Strubegger y también jóvenes promesa nacionales como Alejandra Alonso, que se llevó el premio L'Oréal a la mejor modelo. Este año, ninguno ha tenido problemas al subirse a la báscula. Vienen de Italia, Francia, Polonia, Bulgaria. De medio mundo... menos de Asia, a pesar de que las bellezas asiáticas son la sensación edel momento en las pasarelas.

Todo para todos. El énfasis de esta edición está en las redes sociales y en la difusión de lo que sucede en el pabellón 14 de Ifema a través de la red. Por eso, un grupo de bloguers seleccionados por la organización cuenta con un espacio propio. Se invitó y promocionó con categoría de estrellas a Chauncey Zaulkin, creadora del blog Wathwomenmake.com, Alline Cury de colunistas.ig.com.br/bombom y Cristina Piña de trendy-and-charm. Además, la página web de la organización emitía por primera vez en streaming todos los desfiles. Para rematar la apuesta, la edición se cierra con un desfile de "gente real" con sus propios estilismos. Será esta tarde y recibe el nombre de Coolpeople. Un jurado elegirá al chico y la chica con mejor actitud y atuendo.

A los que empiezan Durante los seis días de certamen, Cibeles acoge un espacio de ventas donde se pueden comprar piezas de 40 jóvenes diseñadores. Se llama el Showroom del Ego. Algunos de estos creadores desfilan hoy miércoles, día dedicado a El Ego. Otros, solo venden. Entre ellos, ha llamado la atención la firma de zapatos Dolfie. Su creadora, Bárbara de Assis, recibió en la pasada edición un premio especial de Ego, que consistía en cursos en la escuela londinense St Martins. Comparte espacio con nombres más consolidados como el dúo Poti Poti y Roberto Piqueras. Dos marcas que han buscado suerte en el extranjero. Poti Poti produce en Salamanca, pero diseña en Berlín, donde tiene una tienda en la que vende también prendas de otros diseñadores españoles. Su diseñador, Nando Cornejo, reconocía a EP3 que ser extranjero "puede ser una buena estrategia de marketing". "En Alemania les parece exótico que produzcamos en España, y a los españoles les atrae la imagen de Berlín; es donde van ahora a gastarse el paro y salir de fiesta". Roberto Piqueras viajó a México para abaratar los costes de producción: "Lo que aquí me hubiera costado 7.000 euros, allí me ha salido por 3.000".

La felicidad de Ana Locking. Ana Locking buscaba componer una colección "vendible y ponible", y para ello subió a la pasarela unas prendas que ambicionaban ser "pequeños uniformes". Exprimiendo al máximo el concepto de versatilidad presentó abrigos desmontables que, gracias a una cremallera oculta, se convertían en chaquetas, y viceversa. Experimentó, por primera vez, con los plisados, que retorció y rompió en inspirados vestidos de cóctel y faldas, para mujer y hombre. Locking confesó que no encuentra mercado en España para su línea masculina, pero que se resiste a dejar de diseñarla.

La aparición de Jeannette. Juan Duyos sorprendió con una colección que homenajeaba la época dorada de la costura española. "Aquella en la que las mujeres se hacían los vestidos a medida", en palabras del diseñador. Dos décadas, los 60 y los 70, en los que Balenciaga, Pertegaz y Berhanyer hicieron historia. En sus volúmenes, texturas y patronajes estaban inspiradas creaciones que buscaban sus referentes en las mujeres y actrices que aparecían fotografiadas en las de revistas de la época, más que en los archivos de los grandes modistos. Y poniendo banda sonora a todo el desfile, Jeannette interpretó en directo tres de sus temas más míticos: Frente a frente, Porque te vas y Yo soy rebelde.

Las joyas de la corona. En esta edición de Cibeles la bisutería brilló especialmente. Juanjo Oliva producirá sus brazaletes y pendientes de latón bañado en oro y cerámica, inspirados en Elsa Schiaparelli. Ana Locking convirtió tuercas y tuberías en sorprendentes collares mezclándolas con perlas. María Escoté presentó un línea de cinturones, brazaletes y anillos fabricada en Elda y protagonizada por leones y lobos de clara inspiración Versacesca. Ailanto decoró las muñecas de las modelos con unas pulseras de cuero con piedras. LA idea surgió en un museo de arqueología en Viena. Y en el Showroom de Ego, mención especial para los delicados collares de Lucía Vergara para su firma Après ski.

Fuera de ruta. Los desfiles del Off de Cibeles, es decir, los que se celebraron fuera del recinto y del calendario oficial han dado mucho que hablar. El jueves 17 se presentó la primera colección de una nueva línea de ropa creada por la diseñadora Lydia Delgado en colaboración con su hija Miranda Makaroff. El debut se titula Le Caniche y se compone, principalmente, de prendas de punto. Belén Armero, diseñadora de Beba's Closet construyó su colección alrededor vestidos lenceros de aire vintage. Morante devolvió al hombre a los pantalones cortos de la infancia con piezas encajadas y monacales. Gori de Palma llenó la pasarela de cuero y tachuelas, y Alvarno buscó en lujo con pieles y pasamanerías.