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Reportaje:

Entre el santo y el icono

Una muestra revisa la imagen ascética y erótica de san Sebastián - "Se le pueden otorgar significados antagónicos", afirma el comisario

La figura de san Sebastián es todo un filón artístico. Su imagen, vinculada tanto a la belleza y al ascetismo, como a la heroicidad y al erotismo, ha dado lugar a todo tipo de representaciones, ha bautizado a 25 localidades a lo largo del mundo y congrega a un nutrido grupo de seguidores fascinados por su historia. La exposición de la sala Kubo-Kutxa donostiarra De lo sagrado y lo profano muestra la ambivalencia de interpretaciones mediante 76 obras de un total de 46 artistas.

San Sebastián nació en Narbona (Francia) en el año 256, aunque vivió en Italia. Formó parte del ejército romano, pese a no realizar sacrificios a los ídolos, al ser cristiano. Durante un tiempo, vivió en esta fe sin problemas, hasta que el emperador Maximiliano le puso en la disyuntiva cristianismo o ejército.

La exposición ha reunido cerca de 80 obras realizadas por 46 artistas

Una de las piezas satiriza la figura del alcalde donostiarra, Odón Elorza

Sebastián no dudó, una decisión que le valió morir asaeteado. Atado a un poste, desnudo, los soldados lo acribillaron a flechazos hasta darle por muerto. Sin embargo, sus compañeros lo hallaron con vida y lo restablecieron. Sebastián no quiso abandonar Roma y reclamó de nuevo al emperador que no persiguiese a los cristianos. Esta segunda ocasión, los soldados acabaron con él.

"Es el James Dean de los santos", aseguró ayer Fernando Galvano, comisario de la colección junto a Javier Balda. Y es que San Sebastián es, junto a Jesucristo, uno de los motivos religiosos más representado por el arte. No obstante, el icono que da nombre a la capital guipuzcoana se ha abordado desde distintos prismas, como recoge la muestra. "San Sebastián da mucho de sí para otorgar significados diversos y también antagónicos a su figura. Se abre a lo transgresor, a lo excéntrico, a lo perturbador, pero también a lo sagrado", apuntó Golvano.

La exposición, abierta hasta el próximo 27 de marzo, por tanto, aúna trabajos con mayor carga mística, como Martirio de San Sebastián, de Miguel Ángel Álvarez, una representación del asaeteamiento en versión cubista, con otros más eróticos, como Scratched artist, de Ana Laura Aláez, que muestra a una mujer prácticamente desnuda con flechas en su cuerpo.

La exposición tiene, asimismo, cierto componente homosexual y sadomasoquista. En el trabajo de Nazario Luque Vera San Sebastián, los centauros y el mónstruo, por ejemplo, tres soldados ataviados únicamente con ropa interior de cuero y cascos atan a un árbol a un San Sebastián completamente desnudo.

La muestra, que se ha nutrido de piezas particulares y de préstamos del museo Oteiza, de Artium o del Patio Herrerano de Valladolid, concluye con las representaciones más satíricas del santo. San Sebastián atravesado por cigarros en vez de flechas, la cantante Chenoa emulando al mártir en la portada de una revista e, incluso, el busto del alcalde de la ciudad, Odón Elorza, asaeteado con la bahía de la Concha de fondo.