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Muere Joan Sutherland, 'La Stupenda'

Una de las voces más importantes de la ópera del siglo XX se apaga en Suiza a los 83 años

Georg Friedrich Händel fue quien convirtió a la soprano Joan Alston Sutherland en La Stupenda en 1960. Fue bajarse del escenario de la Fenice de Venecia después de haber cantado Alcina, la ópera en tres actos del compositor alemán nacionalizado inglés, y pasar a ocupar uno de los espacios más destacados en el firmamento de las grandes divas.

Tras una larga enfermedad, la cantante australiana nacida en Sidney en 1926, murió a los 83 años de edad en la madrugada del domingo, según ha dado a conocer hoy un portavoz del sello discográfico Decca (lee aquí el obituario de la discográfica, en inglés) , con el que la artista grabó gran parte de sus interpretaciones durante más de 30 años. Según estas fuentes, Sutherland falleció en Les Avents, localidad cercana a Montreux (Suiza) donde residía con su marido, el director de orquesta Richard Bonynge.

La Stupenda se enamoró de los compositores barrocos, esos que cuidaron sus primeros pasos. Comenzó su carrera en plena posguerra cantando en la ópera de Sidney Dido y Eneas de Henry Purcell en 1947, pero Häendel y Goossens les seguirían, hasta que en 1952 Puccini le abrió las puertas del Viejo Continente donde sería Mozart quien la consagró en el Covent Garden de Londres interprentando a la Reina de la Noche en La flauta mágica. Gaetano Donizetti la elevó a los altares con una Lucia di Lammermoor dirigida sobre las tablas por Franco Zeffirelly y en el foso por Tullio Serafín.

Si fue el público veneciano quien le dio su apodo, Montserrat Caballé, con quien compartió escenario, la que dio a su voz el calificativo de "celeste", mientras que Luciano Pavarotti, con quien grabó Lucia y La Hija del Regimiento, aseguró que la Sutherland poseía "la voz del siglo". Una voz que dejó definitivamente los escenarios en 1990.