Entrevista:

George Benson: "Quincy me dijo que olvidara las canciones tristes"

Antes de enfrentarse a este texto, le recomendamos estos enlaces: On Broadway, This Masquerade, Here comes the sun, Affirmation, Breezin' . Cinco declaraciones de George Benson, que actúa el sábado en San Sebastián para demostrar que el jazz no es sólo cosa de elegidos.

La de George Benson fue una de las primeras voces que pudo escucharse en estéreo a través de una televisión reproducida por un aparato de vídeo. Fue en la primera película que contenía su banda sonora en este sistema: All that jazz, de Bob Fosse, en la que el músico interpretaba On Broadway, uno de los temas por los que se convirtió en una figura reconocible para el grandísimo público.

Prácticamente todas las biografías consultadas del músico comienzan de la misma manera: George Benson (Pittsburg 22 de marzo de 1943) es un guitarrista estadounidense de jazz. Casi todas, pero la de la página web del Heineken Jazzaldia 2010 hace una distinción. "De guitarrista del hard bop a estrella del pop y del R&B, George Benson ha abordado un amplio rango de estilos a lo largo de los años". Y es cierto. La música de este artista ha supuesto, para muchos melómanos, una puerta accesible por la que entrar un estilo que, en principio, parece acotado para unos pocos: el jazz.

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Los amantes del rhythm & blues lo conocen como el guitarrista, cantante e intérprete y, a veces autor de éxitos como On Broadway, Give Me The Night y Turn Your Love Around, "mientras que el mundo del jazz continúa atesorando sus álbumes clásicos instrumentales de los 60 y principios de los 70. Su disco Breezin' (1976) logró unas ventas millonarias. Y es precisamente la imprevisibilidad y el eclecticismo de Benson lo que hace imposible saber lo que hará en un futuro", continúa la biografía del festival de jazz de San Sebastián, en el que el músico ofrecerá un concierto el próximo sábado.

Si ha tenido la paciencia de explorar los vídeos que le proponemos desde Tentaciones, probablemente haya caído rendido ante un músico de los grandes a caballo entre muchos estilos. Al otro lado del teléfono, el artista ocho veces ganador del Grammy nos, entre concierto y concierto de una larga gira, respondió nuestras preguntas para darse a conocer un poco más allá de las seis cuerdas de su guitarra y las dos de su garganta.

George Benson: ¿Qué tal estás esta mañana? Estoy.... Déjame ver... Estoy en Francia, pero no recuerdo el nombre del lugar, déjame que vea mi agenda... Cielos, esta es una gira enorme... Eso es, nos estamos preparando para tocar en Juan Les Pins.

Tentaciones: Cuéntenos cómo se metió usted en esto de la música.

G. B. En mis principios solo era un oyente y mi guía era la radio, todo lo que ese mundo fantástico me proporcionaba. Por otro lado estaba mi padre que solía poner muchísimos discos de jazz y tenía la casa llena de esos tesoros por todos lados. Además, él tocaba la guitarra, así que le pedí que me enseñara y él puso los cimientos, fue el que me descubrió las bases y los fundamentos para convertirme en guitarrista. Pero después de eso él no me enseñó, así que tuve que crecer yo solito.

T: ¿Así que es autodidacto?

G. B. Lo mejor que pude hacer fue buscarme otros profesores. Escuché a muchos tipos. Unos tocaban jazz, otros R&B, otros blues... Así que mientras era un chiquillo todos estos estilos fueron creciendo en mi mente y en mis dedos al tiempo que yo también crecía.

T. Entonces ¿Usted quería convertirse desde pequeño en una estrella del rock?

G. B. El rock no era tan popular cuando yo comencé a tocar la guitarra. La escena era el R&B y el pop; el rock apareció más tarde con tipos como chuck Berry y todos los que después le siguieron. En aquella época me tocaron tangencialmente. Ahora son legión las bandas de rock y pueden con todo. Algunas tienen bases de blues y soul y hacen cosas realmente alucinantes con los estilos musicales que les han influenciado y de los que yo también aprendí. Pero finalmente no creo que pueda decirse que hayan generado nada muy personal. Por eso elegí, ante la encrucijada de caminos, una música que me permitiera realizar más fácilmente un proyecto personal como el jazz.

T. Pero eso parece cosa de almas atormentadas, de canciones tristes.

G. B. En los viejos tiempos ni siquiera lo pensaba, simplemente tocaba canciones porque me gustaba la melodía, el ritmo o cosas así. Luego llegó el señor Quincy Jones. Y fue el mismísimo Quincy quien me dijo: 'no me gustaban las canciones tristes de ninguna manera'. Le parecían una influencia muy negativa. Él prefiere las canciones con un mensaje positivo. Así que comencé a prestar atención a ese consejo. Ahora prefiero contar historias que puedan afectar al mayor número de personas y que se puedan sentir identificadas. Ya que la mayoría tiene muchas historias tristes en su vida, supongo que preferirán ser felices e identificarse con historias felices.

T. ¿Qué relación tiene con su guitarra?

G. B. Toco todos y cada uno de los días del año y lo he hecho desde hace muchos muchos. En parte porque estoy enamorado del sonido del instrumento y por otra parte porque es un reto. La guitarra se ha convertido en una extensión física de mi cuerpo. Cuando la cojo el mundo se convierte en confortable. Pero, ojo, no toco para probarme algo a mí mismo. Trato de contar historias con ella, la hago hablar. El reto real es lograr que el público comprenda ese lenguaje de sentimientos y transmitirles esas emociones directamente. La guitarra es un instrumento perfecto para conseguirlo. Posee un número infinito de posibilidades y un dinamismo que permite, junto con mi voz, llegar a la audiencia.

T. ¿Y ella toca alguna vez sola?

G. B. Me gusta mucho improvisar porque en esos momentos mi personalidad aparece de una forma mucho más visible. España es un país perfecto para la guitarra puesto que es un instrumento muy popular y los españoles conocen a la guitarra muy bien. Así que los conciertos serán un poco diferentes al resto de la gira y el público se dará cuenta desde el principio.

T. Su último disco se titula Songs and Stories (Canciones e historias). ¿Cuál es la historia que le gustaría contarle al público español.

G. B. En la música vivo al día. Me gusta contar historias día a día. Hay cosas en el aire que me gusta capturar al vuelo y traspasarlas a mi música. También la actualidad y esos asuntos de las que la gente habla, pueden definir mis acordes en determinado momento. Le digo a mi guitarra que yo también estoy al tanto de esas historias que contar (risas) y ella me hace caso.

T. ¿También le hace caso a Internet y todo lo que eso conlleva respecto a la música?

G. B. El progreso es imparable, pero desafortunadamente la piratería existe, sé que tiene solución, no sé dónde está, pero llegará. Es algo que nos afecta a todos los músicos, pero soy optimista, veo que los responsables de todo esto están buscando soluciones que sean buenas para todas las partes y estoy seguro de que llegará. No creo que veamos el momento en que dejemos de hacer música, antes se encontrará una solución.

T. ¿Por qué parece que el jazz es un estilo para unos pocos elegidos?

G. B. La exposición es la clave. El problema en España creo que es el mismo que existe en los Estados Unidos. La gente no puede escuchar jazz en la radio, así que es difícil para ellos aficionarse al no tener acceso. Es como el flamenco que no es tan popular en determinadas partes del país como en otras por una cuestión de exposición.

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