Ha venido Pocholo; ya estamos todos

El mundo es un sitio muy rico. Parafraseando a un amigo mío, en él caben las canciones de Antony and the Johnsons y los himnos militares. Aquí en Los Ángeles, no han trascurrido ni cinco horas entre que he visto a Jeff Bridges y a Pocholo Martínez Bordiú, Pocholo de España, el hombre de la mochilaaaaaaa, decirle a Claudia Llosa que hablara de cebollas, o a Juan José Campanella que si el Goya le ha catapultado al Oscar, antes de presentarse como "Hola, soy Pocholo Martínez, que trabajo en un programa en Telecinco, uy, Antena 3...". Campanella, rápido, le ha apostillado entre risas: "Trabajabas". Y sin embargo, Jeff Bridges en los Independent Spirit ha demostrado qué es tener clase, cantar country sin ni siquiera vislumbrar el ridículo, y piropear a una señora, su esposa, con estilo. No sé muy bien si Pocholo controla esa educación. Lo mejor era la cara de susto del representante de Penélope Cruz al ver al susodicho y vislumbrar la que se le viene encima cuando la madrileña dé su propia rueda de prensa preOscars.

Más información
La juerga del cine 'indie'
Bullock, a pecho descubierto

Los compañeros de Javier Recio ya están por aquí. Y son unos 40. Como Kandor no logre el Oscar -será el quinto galardón de la noche- con La dama y la muerte, habrá disturbios callejeros en Los Ángeles.

En pocas horas, y como continuación del frío que ha hecho en los Independent Spirit -arrase de Precious, y pequeñas y agradables sorpresas para (500) días juntos, Humpday y An education, con el remate del maestro Bridges- llegarán las lluvias a la bien resguardada alfombra roja de los Oscar. Aunque antes aún quedan grandes emociones. Bien por Twister, bien por Internet, elpais.com vivirá los Razzies, los antioscar. Y eso sí que son palabras mayores, Pocholo.

Toda la cultura que va contigo te espera aquí.
Suscríbete

Babelia

Las novedades literarias analizadas por nuestros mejores críticos en nuestro boletín semanal
RECÍBELO

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS